Regala esta noticia
Diego Valles Silva
02/08/2026
Actualizado a las 07:39h.
Para que las tiendas de una ciudad logren ser un éxito y obtengan una cantidad de clientes suficientes para resultar rentables, es decisivo que exista un flujo de personas, posibles compradores, durante todo su horario de apertura. Suena lógico porque lo es. Si no pasa gente, no hay posibilidad de vender los productos que se ofrecen en un local. Por lo tanto, este tráfico peatonal es el que configura, en todas las ciudades, los ejes comerciales. Según un informe de la inmobiliaria Areizaga, en el centro de San Sebastián, la lucha por un lugar en el que haya un trasiego de gente asegurado es una batalla librada desde hace años.
Y el estudio dice que, según una medición realizada los sábados del año sobre al volumen de gente que pasa por las calles de la capital guipuzcoana, las que más gente concentran son la calle San Juan, que da entrada desde el Boulevard a la Parte Vieja por la zona de la Bretxa, y la calle Loiola (edificio FNAC y mercado San Martín), con una media de 30.000-40.000 personas. Pisándole los talones están las céntricas calles de Txurruka y Loiola (desde la Avenida de la Libertad a la calle San Marcial), que cuentan con un tránsito de 25.000 a 30.000.
La calidad del género y su demanda concreta determinan las ventas, aunque es la ubicación la que juega un papel clave. Esto genera un efecto «bola de nieve» con el posicionamiento del resto de marcas, que buscan situarse en aquellas zonas comerciales donde el perfil del consumidor va a ser compartido por sus vecinos. En muchos casos, la existencia de una tienda 'ancla' es clave para generar tal atracción que acaba actuando como un motor de creación de tráfico peatonal, según el informe. Esto ocurre en el caso de la tienda del gigante textil Zara, que reorientó todo el tráfico comercial a la calle Loiola.
Factor del metro
El factor creador de mayor o menor tráfico de gente puede ser debido a varias razones a la vez. Puede ser clave que la calle sea peatonal, que por lo general sea más soleada que las calles aledañas, o que haya una boca de metro importante, algo que se podrá comprobar en Donostia cuando entre en funcionamiento este medio de transporte, con parada en el centro de la ciudad, entre otras.
La mejor prueba de ello son los nueve millones que se han pagado hace unos meses por un local comercial de la calle Loiola, la más cara de la ciudad. Se prevé además que multiplique su tráfico peatonal a las puertas de la llegada de la estación del Topo a la misma entrada de la catedral del Buen Pastor.
La configuración de uno u otro mix comercial va experimentando una especialización concreta. Por poner un ejemplo, en la calle Txurruka, los comercios se han especializado en el segmento 'premium', ya que encontramos tiendas de marcas de ropa conocidas como Lacoste, Aristocrazy, Ecoalf o Birkenstock, entre otras. El ticket medio de estos establecimientos es muy superior al resto de calles, pero destaca aún más por lo que encontramos en su continuidad peatonal, la calle Elkano, según la inmobiliaria Areizaga, que cifra en «seis» las calles del centro de Donostia que pueden calificarse de «muy comerciales». Al contrario que la calle anterior, en ésta hay un tejido comercial mucho más variado, puesto que hay desde tiendas de moda a establecimientos de comida u hostelería, diversificándose la oferta por completo a tan solo unos metros de la calle Txurruka.