(BUENOS AIRES).- “Es prácticamente similar los que siguen jugando. Cambió el arquero, el lateral derecho y Flores. Me reconforta ver la misma estructura”, afirmó Claudio Ubeda. Rodolfo Arruabarrena parece haber encontrado una estructura en Boca durante sus primeros diez partidos, y la goleada global 7-1 ante Recoleta, por los octavos de final de la Copa Sudamericana, terminó de confirmar ese rumbo.
El ciclo de Rodolfo Arruabarrena atravesó semanas de pruebas, cambios obligados y lesiones hasta llegar a una formación que se adapta a las características del plantel. El ajuste principal consistió en sumar un volante y resignar un extremo, una modificación que le permitió acercarse a su equipo ideal sin quitarle agresividad. La estructura también empezó a definir a sus intérpretes.
El cambio táctico no convirtió a Boca en un equipo especulativo. La propuesta sigue siendo ofensiva y aparece entre las que más oportunidades de gol generan por partido: llegó a superar los 30 remates. La serie ante Recoleta aportó el dato más claro, con siete goles para sellar el 7-1 global.
Sebastián Villa quedó como suplente, mientras que Leonel Flores tuvo que parar en los últimos dos partidos por el trajín. La consecuencia es que suelen jugar uno u otro, y parece poco probable que vuelvan a coincidir salvo en partidos o momentos puntuales. Tomás Aranda se recostó sobre la otra banda para ir de afuera hacia adentro, encarar, gambetear y conducir. El movimiento recuerda al papel que Nicolás Lodeiro ocupó por la izquierda en 2015, como un enganche recostado sobre la banda y con obligaciones de retroceso.
Santiago Ascacibar fue el volante que se metió junto a Leandro Paredes y Milton Delgado, considerados intocables en el arranque de esta estructura, y ya no salió del equipo. Su llegada al área y su aporte goleador resolvieron una carencia que Boca tenía en ese momento: lleva cinco goles en los últimos seis partidos. En Boca Predio, sus compañeros le dicen Haaland. La lesión de Paredes tampoco produjo el regreso de un extremo: para visitar a Recoleta en Paraguay, Rodolfo Arruabarrena eligió a Toto Belmonte, otra señal de que las bajas no alteraron el esquema.
Las piezas clave del Boca de Arruabarrena
La formación que Boca mostró en Paraguay fue un 4-1-4-1. Milton Delgado quedó como volante tapón por delante de los centrales; por delante suyo se ubicaron Tomás Aranda, Toto Belmonte, Santiago Ascacibar y Sebastián Villa. Miguel Merentiel ocupó la referencia ofensiva, con una disposición que mostró cómo el mediocampo pasó a sostener el equilibrio del equipo.
La recuperación de la pelota activa otra versión del equipo. Lozano y Blanco son los laterales titulares, con Gorosito como alternativa por la derecha, y se sueltan cuando Boca avanza. Delgado y Belmonte forman el doble pivote, Ascacibar se libera por el centro y Aranda se mueve desde la banda hacia adentro. Villa o Flores ocupan la otra punta, mientras Merentiel va entendiendo su rol dentro del área.
La presión tras pérdida completa el funcionamiento. Boca parece sentirse mucho más cómodo presionando arriba cuando pierde la pelota que replegándose en su propio campo: busca recuperarla de inmediato, cerrar líneas de pase, rodear al poseedor y volver a atacar. Delgado protege a los centrales, cubre los huecos y aporta un despliegue enorme; Aranda y el extremo de turno, Villa o Flores, deben sacrificarse en el retroceso para después desequilibrar cerca del arco rival. Arruabarrena había explicado su criterio para elegir la cantidad de volantes: “Si tienen buen uno contra uno, me puedo animar a jugar con dos volantes, un 4-2-3-1. Si veo que son permeables, pierden más de lo que ganan, a los centrales con las coberturas les cuesta, y me lo permite el plantel, pongo tres volantes así las ayudas son rápidas”.
Los primeros diez partidos dejaron más certezas que dudas, aunque el pizarrón todavía tiene espacios por completar y la prueba definitiva será sostenerlo a lo largo del semestre. El desgaste físico obligará a rotar este domingo, pero el concepto de juego no debería cambiar. Beccacece elogió a Valencia y al equipo de Arruabarrena: “Me gusta sentarme a ver a Boca”. El próximo examen será el clásico ante Racing: Boca lo visitará el domingo 23 de agosto de 2026, a las 21:30, en el Cilindro de Avellaneda, por la Liga Profesional.