El debate sobre las deportistas trans se ha instalado en la WNBA, más al rojo vivo que nunca tras semanas de tensión por los polémicos anuncios de los exjugadores de la NBA Enes Kanter Freedom y Royce White, que se declararon elegibles para la liga femenina estadounidense aprovechando el debate y la ambigüedad del reglamento. La competición, por su parte, ha anunciado que abordará el debate la próxima semana con un grupo de trabajo formado por presidentes y directores generales de sus equipos.
Todo empezó hace tres semanas, cuando Sophie Cunningham, jugadora de las Indiana Fever, se sumergió de lleno en el debate, bandera del movimiento ultraconservador en Estados Unidos: "Quiero proteger a las niñas en los vestuarios y a las niñas que practican deporte y que no deberían tener que competir contra hombres biológicos".
Unas palabras que, en pocas horas, situaron a la base norteamericana en el ojo del huracán mediático. "He dicho lo que he dicho. Creo que es algo bastante de sentido común", se reafirmó al día siguiente, encontrando protestas a favor y en contra, además de abucheos y aplausos, en las ciudades en las que ha jugado, como Portland, Seattle o Mineápolis.
La entrenadora de las Minnesota Lynx, Cheryl Reeve, se enfundó una camiseta con el mensaje "los niños trans también tienen su lugar" Y en la misma línea se mostró la copropietaria de las Seattle Storm, Celeste Keaton, se encaró con dos jóvenes que llevaban carteles de apoyo a Cunningham. Todo lo contrario que JD Vance, vicepresidente de Estados Unidos, que mostró su apoyo a la jugadora.
"Para nosotras no es realmente un tema que se debata en nuestro vestuario. Corresponde a las ligas y a los organismos rectores, nuestro foco está en el baloncesto", se limitó a decir Caitlin Clark, evitando mojarse.
Con el debate cada vez más vivo, Cunningham salió al paso de nuevo esta semana para tratar de pasar página: "Los medios en la WNBA, lo único que hacemos es hablar de todo menos de baloncesto (...) Quiero volver a hablar de baloncesto".
Enes Kanter y Royce White piden jugar en la WNBA
Las normas actuales de la liga indican que "solo las jugadoras que sean mujeres pueden jugar en la WNBA", pero no incluye nada específicamente sobre la identidad de género o el sexo asignado al nacer. Aprovechando el debate y esta ambigüedad, los exjugadores de la NBA Enes Kanter Freedom y Royce White se han declarado en las últimas horas "elegibles" para jugar en la WNBA dado que, según aseguraron, se identifican como mujeres.
Por su parte, el sindicato de jugadoras (WNBPA) salió al paso del debate y aseguró que el colectivo "abraza la justicia, la equidad, la diversidad y la inclusión", pero dejó claro que no permitirá que sus integrantes sean "utilizadas como peones políticos".
Para añadir leña al fuego, este sábado las Fever visitaron Chicago y Cunningham fue objeto de una dura falta que provocó la expulsión de DiJonai Carrington, de las Sky. "Privilegio blanco", dijo después Carrington, en alusión al también siempre presente debate racial en la liga.