Victoria Coronas
Málaga, 11 jul (EFE).- La adicción al bronceado, también conocida como tanorexia, es una obsesión con la imagen propia que trasciende el "capricho" de verse moreno y atractivo, y que afecta principalmente a las mujeres jóvenes, de entre 16 y 35 años, según el psicólogo y director del Instituto de Psicoterapias Avanzadas, Luis Antón.
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Se trata de una obsesión que parte de un fallo de autopercepción donde el problema no está en lo que la persona ve, sino en la manera en la que su cerebro procesa su propia imagen.
En concreto, la tanorexia consiste en una exposición "repetida e intensa" ante la radiación ultravioleta, ya sea solar o mediante cabinas artificiales de rayos UV.
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Según ha explicado a EFE Antón, quienes padecen este trastorno no se miran en el espejo de forma "neutra", sino que lo hacen con un "sesgo de confirmación" que exagera cualquier señal de palidez y minimiza las señales que contradicen esta percepción.
Ha señalado a las mujeres de entre 16 y 35 años como el colectivo más vulnerable frente a esta adicción, aunque los hombres "no están exentos, especialmente en contextos donde el cuerpo es parte de la identidad social", como sucede con deportistas o 'influencers'.
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La adicción al bronceado surge de asociar lo atractivo a lo valioso, y de pensar que la aprobación llega a través del aspecto físico, ha dicho Antón, quien ha detallado que las personas que padecen tanorexia repiten la conducta al recibir cumplidos, que procesan como validación externa.
El psicólogo ha vinculado la tanorexia con la historia, ya que considera que en las culturas mediterráneas se ha asociado "tradicionalmente" el bronceado al "ocio, la juventud activa y el cuerpo saludable", un vínculo que queda "grabado a fuego" en lo que la sociedad interioriza como atractivo.
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Este entendimiento sociológico del bronceado explica que la persona con este trastorno no es "irracional", sino que responde a aprendizajes "relevantes" a nivel evolutivo, pero de manera "exagerada", según Antón.
La Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV) ha alertado sobre el continuo aumento del melanoma, el tipo de cáncer de piel con mayor porcentaje de mortalidad, y prevé más de 8.000 nuevos diagnósticos de esta variante durante el año 2026.
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Además, a nivel global, la Organización Mundial de la Salud (OMS) también ha declarado el cáncer de piel como el más frecuente.
La presidenta de la sección andaluza de la AEDV, Lourdes Rodríguez, ha recordado a EFE que el bronceado "no es un signo de salud, sino que es una respuesta de la piel frente a una agresión".
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Rodríguez ha subrayado que los beneficios derivados -y necesarios- de la exposición solar se obtienen con dosis moderadas y que no precisan broncearse.
Preguntada por las consecuencias de una exposición solar excesiva, ha remarcado que el daño solar es acumulativo, lo que significa que se manifiesta con los años, con signos como manchas, arrugas o deshidratación, y que incluso puede traer consecuencias sobre otros órganos, como los ojos, donde pueden sufrirse cataratas.
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La dermatóloga ha considerado los autobronceadores como una alternativa sin contraindicaciones que tiñe la piel y consigue el tono deseado "que gusta a todo el mundo", pero ha recordado que ese color es artificial, por lo que sigue siendo necesario aplicar protección solar.
Frente a la desinformación "reciente de deportistas y personas con influencia que no ven a largo plazo", Rodríguez ha señalado la necesidad de ver más allá de las quemaduras y recordar que "el mejor bronceado es el que no pone en riesgo la salud". EFE
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