A Boca se le escapó la victoria en el final del partido y terminó empatando 2-2 frente a Gimnasia de Mendoza en el estadio Víctor Legrotaglie por la octava fecha del Torneo Clausura. Más allá de la amargura por los puntos perdidos sobre la hora, el resultado volvió a poner bajo la lupa el gran déficit del ciclo conducido por Rodolfo Arruabarrena: la severa dificultad para sumar de a tres fuera de La Bombonera.
Desde el regreso del Vasco al banco de suplentes de la Ribera, el conjunto xeneize disputó siete compromisos en condición de visitante y únicamente logró cosechar una victoria. La sola alegría lejos de casa se dio ante Deportivo Recoleta en la Copa Sudamericana. Allí se impuso con un abultado 4-0 por la vuelta de los octavos de final.
El balance se completa con dos caídas duras (3-0 frente a Deportivo Riestra y 1-0 contra O’Higgins en Chile, donde terminó avanzando por penales) y cuatro igualdades registradas ante Newell’s (2-2), Platense (1-1), Racing (1-1) y el reciente cruce en territorio mendocino. Por lo tanto, la deuda es aun mas grande en el torneo local.

Lo que se le viene al Xeneize de local
Para alivio del cuerpo técnico, el calendario le dará un respiro en la inmediatez. Boca jugará sus próximos dos compromisos en La Bombonera: este martes recibirá a San Pablo por la ida de cuartos de la Copa Sudamericana y el viernes chocará ante Central Córdoba por el torneo local.
Sin embargo, las verdaderas pruebas de fuego fuera de su domicilio llegarán inmediatamente después en el calendario oficial. El conjunto azul y oro deberá viajar a Brasil para definir la ansiada clasificación a semifinales internacionales. Sin margen de descanso, afrontará un durísimo clásico ante San Lorenzo en el Nuevo Gasómetro. Allí el entrenador estará obligado a torcer el rumbo fuera de casa. Además, a fin de mes, enfrentará en cancha neutral a Racing por los cuartos de final de la Copa Argentina.