Después de una vida entera junto al mar, millones de cubanos ya no pueden llevar pescado a la mesa. Así lo denunció Food Monitor Program. (AP Foto/Ramón Espinosa)

Después de una vida entera junto al mar, millones de cubanos ya no pueden llevar pescado a la mesa. Así lo denunció Food Monitor Program. (AP Foto/Ramón Espinosa)

Después de una vida entera junto al mar, millones de cubanos ya no pueden llevar pescado a la mesa. Así lo denunció Food Monitor Program, según informó Radio Martí, emisora del gobierno de Estados Unidos con sede en Miami: la organización documentó que las capturas pesqueras en la isla cayeron más de 50% en cuatro años.

El dato surge de un hilo publicado la semana pasada en X. Allí, la entidad citó cifras de la Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI) para preguntar directamente: “¿Dónde está el pescado para la población?”.

PUBLICIDAD

La captura bruta total de pescados y mariscos cayó de 46,386.5 toneladas en 2020 a 22,330.6 en 2024, de acuerdo con los datos oficiales recogidos por Food Monitor Program.

Esa reducción del 52% golpeó especialmente al renglón del pescado, que pasó de 35,148.8 a 18,064.7 toneladas en el mismo período, una caída cercana al 49%.

La producción pesquera se desplomó por falta de combustible, deterioro de infraestructura, obsolescencia tecnológica y controles estatales que restringen a los pescadores, mientras la acuicultura tampoco logró compensar la contracción. El resultado es un alimento que pasó de rutinario a excepcional para la mayoría de los hogares.

PUBLICIDAD

FOTO DE ARCHIVO: Un hombre pesca cerca del buque cisterna Alicia, con bandera cubana, atracado en la terminal de Matanzas, en Matanzas, Cuba, el 10 de febrero de 2026. REUTERS/Norlys Perez/Archivo
FOTO DE ARCHIVO: Un hombre pesca cerca del buque cisterna Alicia, con bandera cubana, atracado en la terminal de Matanzas, en Matanzas, Cuba, el 10 de febrero de 2026. REUTERS/Norlys Perez/Archivo

La acuicultura siguió la misma tendencia descendente. La producción de tilapia cayó de 2,153.7 toneladas a 790.3 entre 2020 y 2024, y la de claria se desplomó de 4,428.3 a apenas 329.1 toneladas, según los mismos registros oficiales citados por la organización.

Food Monitor Program remarcó la paradoja geográfica: Cuba tiene 5,746 kilómetros de costas y una plataforma insular de más de 50,000 kilómetros cuadrados. Pese a ello, las pescaderías estatales rara vez ofrecen productos suficientes, según denunció la entidad citada por Radio Martí.

Especies como el bonito, el atún, la cubera, el pargo y la sierra circulan principalmente por vías informales. En esos circuitos, los precios oscilan entre 650 y 900 pesos la libra de pescado sin eviscerar.

PUBLICIDAD

“Para millones de cubanos el pescado dejó de ser parte de la dieta cotidiana y pasó a ser un lujo”, señaló la organización, recogida por la emisora. “Hoy sobreviven más como memoria familiar que como alimento accesible”, agregó Food Monitor Program.

Huevos, cigarrillos y pañales se ven a la venta a la entrada de una casa en La Habana, Cuba, el miércoles 13 de marzo de 2024. Durante 60 años la libreta de abastecimiento fue el pilar de la alimentación en la isla. Pero las cosas han cambiado y en las últimas protestas la consigna de los manifestantes fue “corriente y comida” en alusión a los recurrentes apagones y al desabastecimiento de alimentos. (AP Foto/Ariel Ley)
Huevos, cigarrillos y pañales se ven a la venta a la entrada de una casa en La Habana, Cuba, el miércoles 13 de marzo de 2024. Durante 60 años la libreta de abastecimiento fue el pilar de la alimentación en la isla. Pero las cosas han cambiado y en las últimas protestas la consigna de los manifestantes fue “corriente y comida” en alusión a los recurrentes apagones y al desabastecimiento de alimentos. (AP Foto/Ariel Ley)

La crisis del pescado no es un caso aislado. Un informe reciente del Programa Mundial de Alimentos —organismo de las Naciones Unidas—, difundido en agosto, señaló que Cuba importa alrededor del 80% de los alimentos que consume y gasta unos USD 2,400 millones al año en esas compras.

Entre 2018 y 2023, la producción cubana de carne de cerdo cayó 95%, la de arroz 87%, la de frijoles 70% y la de leche 58%, según estadísticas oficiales recopiladas por ese organismo. La libreta de abastecimiento, el sistema de racionamiento estatal, hace años que dejó de cubrir las necesidades nutricionales básicas.

PUBLICIDAD

El estudio En Cuba Hay Hambre 2025, presentado por Food Monitor Program en mayo, encontró que el 96.91% de la población cubana carece de acceso adecuado a alimentos. Un 33.9% de los hogares tuvo al menos un integrante que se fue a dormir con hambre en el mes previo a esa encuesta.

La pérdida de acceso al pescado tiene consecuencias directas para una población cuyas dietas son cada vez más monótonas, advirtió Food Monitor Program. El alimento aporta proteínas y otros nutrientes esenciales, cuya ausencia afecta en particular a niños, adultos mayores, embarazadas y personas con enfermedades crónicas.

PUBLICIDAD

Un pescador entrega la pesca del día desde una balsa improvisada en el agua hasta la orilla en Cojimar, al este de La Habana, el miércoles 12 de marzo de 2025. (AP Foto/Ramón Espinosa)
Un pescador entrega la pesca del día desde una balsa improvisada en el agua hasta la orilla en Cojimar, al este de La Habana, el miércoles 12 de marzo de 2025. (AP Foto/Ramón Espinosa)

La organización vinculó esta crisis con estimaciones del Departamento de Agricultura de Estados Unidos, según las cuales entre 1.4 y 4.2 millones de cubanos no alcanzaban en 2023 un umbral diario de 2,100 calorías. El rango depende de distintos escenarios metodológicos, precisó la entidad.

Ese deterioro alimentario convive con una crisis energética que agrava cada eslabón de la cadena. Cortes eléctricos prolongados, algunos de hasta 20 horas según testimonios recientes recogidos por otros medios, afectan directamente la conservación de alimentos perecederos como el pescado.

Food Monitor Program atribuyó el conjunto de la situación a un modelo que controla los recursos, restringe a los pescadores y produce cada vez menos. “Una isla sin pescado en la mesa no es solo una anomalía económica”, afirmó la organización, que describió a los consumidores cubanos atrapados entre “sustituciones, colas, rumores y recuerdos”.

PUBLICIDAD