4 de agosto, 2026 - 07h00
Me refiero a la elección que hacemos sobre nuestras vidas y nuestro presente, sobre nuestro futuro. Marián Rojas, famosa psiquiatra española, dice que hay que alejarse de las personas tóxicas, de las personas negativas, que se viven lamentando; que hay que rodearse de personas “vitamina”, aquellas que te dan energía, personas positivas. Las tóxicas regularmente son producto de su entorno, de su historia, de sus traumas y dificultades.
Si queremos lograr la paz con nosotros mismos es imprescindible voltear la página respecto de nuestros resentimientos, de nuestros severos traumas. El psicólogo no toma la decisión por nosotros. El psicólogo orienta, ayuda, acompaña, pero la decisión es del paciente, la decisión es nuestra, con o sin psicólogo.
El mal manejo de los traumas, de las frustraciones, las expresiones cotidianas de dichas afectaciones pueden convertirse en una desgracia para la sociedad, pues la suma de personas tóxicas va minando el ánimo de quienes las rodean, pudiendo causar apatía, quemeimportismo, etc.
La actitud tóxica puede incluso contagiarse en los ámbitos laboral, familiar, estudiantil, etc. Dice Marián Rojas que nosotros elegimos nuestros pensamientos, lo cual es verdad. Esto es una realidad muy sencilla y contundente, y confirma, una vez más, que el cambio depende de nosotros.
El discurso de constante víctima debe cambiar, el discurso permanente sobre la desgracia del pasado debe erradicarse, el discurso de que todo sería diferente sí... debe llegar a su fin.
El poder de decisión lo tenemos todos: los pobres, los ricos, los indiferentes, los vagos, los cómodos, los pendejos, los envidiosos, etc.
Hay quienes viven pensando que todo el mundo lo quiere “serruchar”, quitarle su trabajo, hacerlo quedar mal. Y a partir de ello ven sombras por doquier, donde no las hay.
El cambio hacia el progreso, la actitud mental limpia, la cultura de los valores por encima de la de los lamentos, la decisión de superar los obstáculos deben estar presentes en nuestras vidas.
Es ideal que las conversaciones cotidianas versen sobre nuestras conquistas, sobre nuestros proyectos, sobre el futuro de nuestros hijos, etc. Si mañana nos convertimos en ricos gracias a la lotería, esa riqueza no va a revolucionar nuestras vidas. La revolución de nuestras vidas, mayoritariamente, depende de nosotros mismos. El poder está dentro de ti es el nombre de un best seller de Louis Hay. Esta autora fue violada desde los 5 años por su padrastro; ya adolescente huyó de su casa, deambuló por las calles. El tiempo y su actitud la convirtieron en un símbolo del crecimiento personal, de solidaridad, de apoyo psicológico a muchas personas en desgracia. Escribió muchas obras sobre sanación y vendió más de 40 millones de libros. Supo dar un giro a su vida y sanó su odio. ¡Y vaya desgracia que vivió!
El cambio positivo nos debe llegar a todos. “Decídete a dar el primer paso, por pequeño que sea”, decía Louis Hay. Analícese usted mismo. Tal vez sea tóxico y no se ha dado cuenta. En cualquier caso, decídase a progresar. ¿Dará el primer paso? ¡Manos a la obra! (O)