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Naciones Unidas ha expresado su preocupación por el incremento de la actividad militar en Yemen y en los países de su entorno, al tiempo que ha vuelto a condenar los ataques transfronterizos perpetrados por los rebeldes hutíes contra Arabia Saudí y ha advertido del impacto de esta escalada de tensión en la región.

Así lo ha manifestado el portavoz del secretario general de la ONU, Stéphane Dujarric, quien ha señalado en rueda de prensa que la organización mantiene su condena a las acciones hutíes, entre ellas los intentos de atacar Riad y los ataques dirigidos contra instalaciones civiles y energéticas situadas en distintos puntos del territorio saudí.

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Dujarric ha incidido además en las consecuencias que la intensificación de las operaciones militares está teniendo sobre la población. En este sentido, la ONU ha puesto especialmente el foco en las ofensivas lanzadas por los hutíes en las provincias yemeníes de Taiz, Lahj y Marib, en el marco de una escalada que, según Naciones Unidas, no solo afecta a Yemen, sino también al conjunto de la región.

“Seguimos profundamente preocupados por la actual escalada militar en Yemen y sus alrededores”, ha reiterado el representante de Guterres, antes de reclamar a los actores implicados que reduzcan la tensión y eviten nuevas acciones que puedan agravar el conflicto.

En la misma línea, el portavoz ha instado a todas las partes que se sometan a sus obligaciones conforme al Derecho Internacional Humanitario y ha recordado que las normas internacionales prohíben atacar deliberadamente tanto a la población como a las infraestructuras civiles.

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En paralelo a estos llamamientos, el enviado especial de Naciones Unidas para Yemen, Hans Grundberg, continúa desarrollando contactos diplomáticos para tratar de abordar la situación y se encuentra actualmente en Mascate, donde mantiene reuniones con altos responsables del Gobierno de Omán y con representantes del movimiento hutí.

La ONU mantiene así sus esfuerzos diplomáticos mientras persisten los enfrentamientos y los ataques transfronterizos en plena escalada tanto a nivel interno entre hutíes y fuerzas del Gobierno reconocido internacionalmente, como a nivel externo entre los rebeldes yemeníes y las fuerzas lideradas por Riad, especialmente después de que la milicia hutí anunciara un bloqueo marítimo tras denunciar ataques saudíes contra sus posiciones.

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A eso se suma la ofensiva lanzada a principios de septiembre por la insurgencia en la costa occidental de Yemen, que les ha permitido hacerse con el control de importantes localidades en torno al estrecho de Bab el Mandeb y ha provocado el desplazamiento de más de 100.000 personas, según datos de Naciones Unidas.