
El Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) informó presuntos incidentes con drones en la central nuclear de Zaporiyia entre el 25 y el 26 de agosto, en una secuencia que dejó dos trabajadores heridos y alcanzó sectores sensibles de la mayor planta atómica de Europa, sin que se registraran cambios en los niveles de radiación.
El episodio más grave ocurrió el 25 de agosto cerca del estanque de refrigeración de la central, donde dos empleados resultaron heridos. Al día siguiente, otro dron explotó en el área de almacenamiento en seco de combustible nuclear gastado y un tercero impactó contra el sistema de rociado de las unidades de energía del complejo, según la agencia nuclear de la ONU.
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La sucesión de ataques volvió a colocar en el centro de la atención internacional a la planta de Zaporiyia, que desde marzo de 2022 permanece bajo control ruso. El complejo está ubicado en Energodar, a orillas del río Dniéper, en una zona atravesada por los combates y por la cercanía de la línea del frente.
La OIEA informó que los tres incidentes ocurrieron dentro del emplazamiento o en sus inmediaciones y precisó que, pese a los daños reportados y a los heridos, no hubo fugas radiactivas. El organismo indicó además que las mediciones de radiación se mantuvieron dentro de parámetros normales después de los hechos.
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La advertencia del organismo internacional llegó en un momento de renovada presión militar sobre la región. Las autoridades rusas informaron en las últimas horas nuevos avances territoriales en la provincia de Zaporiyia y anunciaron la toma de otra localidad en esa zona del sur de Ucrania, mientras el Ministerio de Defensa ruso también comunicó ataques contra objetivos militares y logísticos ucranianos en varias ciudades.
La central volvió a quedar expuesta a los riesgos de la guerra. Aunque sus seis reactores están detenidos desde 2022 y la planta no genera electricidad, la instalación todavía requiere energía constante y sistemas de seguridad en funcionamiento para garantizar la refrigeración del núcleo y del combustible gastado.
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El impacto reportado cerca del estanque de refrigeración elevó la preocupación sobre la integridad de áreas esenciales para la seguridad de la planta. A ese incidente se sumó la explosión de un dron en la zona de almacenamiento seco, donde se conserva combustible nuclear usado, y luego el impacto contra el sistema de rociado de las unidades de energía.
El director general de la OIEA, Rafael Grossi, calificó como “inaceptable” cualquier ataque contra instalaciones nucleares y reclamó una vez más moderación militar para evitar un accidente
La central nuclear de Zaporiyia se convirtió en uno de los puntos más delicados de la guerra desde que las fuerzas rusas tomaron el control del lugar en las primeras semanas de la invasión. Desde entonces, quedó bajo observación constante por parte de la comunidad internacional debido al riesgo que implica cualquier incidente en un sitio que alberga reactores, sistemas de enfriamiento e instalaciones para combustible gastado.
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Los equipos del OIEA mantienen una presencia permanente en la planta desde septiembre de 2022. Esa misión sigue de cerca el estado de las instalaciones, verifica condiciones de seguridad e informa cada episodio que pueda comprometer la estabilidad del emplazamiento.
El organismo no atribuyó la responsabilidad de los ataques a ninguna de las partes. Rusia y Ucrania se acusaron en numerosas ocasiones de poner en peligro la seguridad de la planta, y esas imputaciones reaparecieron de forma recurrente desde que la central quedó ocupada.
(Con información de AFP y EFE)