Leo Messi es el padre de La Masia en la final del Mundial que mostrará al mundo en Nueva York cómo se trabaja en la cantera azulgrana y su ADN. Lamine es el más joven. 20 años separan las vidas de Messi y Yamal, años en los que Leo lo ganó todo con el Barça con una generación que había crecido con él en el fútbol base azulgrana y que fue campeona del mundo en Sudáfrica con España: Puyol, Piqué, Xavi, Iniesta, Cesc Fàbregas, Valdés, Busquets y Reina. Se rodea ahora Lamine Yamal de una generación espectacular, con alguno de ellos ha compartido pupitre. Como Leo Messi con Cesc Fàbregas, que no quiso perderse el partido contra Inglaterra y fue con toda su familia, todos con la camiseta argentina de Leo Messi.

Pau Cubarsí, Dani Olmo, Marc Cucurella, Eric Garcia, Alejandro Grimaldo y Gavi, crecieron, en mayor o menor medida, bajo la misma metodología y la misma filosofía de juego. Víctor Muñoz, aunque más efímero, también tuvo su paso por La Masia. Siempre queda impronta.

Messi, exhausto pero feliz, recogía su enésimo MVP del Mundial y lo primero que hizo fue acordarse del Barça: “España es una selección enorme, con juego, la conozco bien, con varios jugadores en el Barça, equipo al que sigo y quiero”. Y cuando pronuncia el ‘quiero’ mira con nostalgia porque pasó los mejores años de su vida en Barcelona,

Los nueve jugadores que disputarán la final del Mundial que se han formado en La Masia
Los nueve jugadores que disputarán la final del Mundial que se han formado en La MasiaMD

Messi llegó a La Masia con 13 años, Lamine con apenas 7 años y ya en 2018 se encontró con Pau Cubarsí, que tiene su misma edad. Dani Olmo había entrado en La Masia con 9 añitos hasta que en etapa juvenil se fue a Croacia a seguir formándose. Marc Cucurella fichó por el Barça en 2012 para jugar en Infantil y acabó debutando con el primer equipo. Eric Garcia ingresó siendo benjamín en 2008 antes de marcharse al Manchester City, Grimaldo llegó también en 2008 procedente del Valencia y fue una de las grandes joyas de la cantera antes de continuar su carrera en el Benfica. Gavi aterrizó en La Masia en 2015 con solo 11 años y Víctor Muñoz también completó parte de su desarrollo futbolístico entre 2014 y 2017 en las categorías inferiores.

La influencia azulgrana en la final también tiene presencia con todos los futbolistas entrenados por Guardiola y Luis Enrique, que llevan el ADN Barça hasta sus últimas consecuencias.

Leo Messi recibió poco después de ser nacionalizado español la llamada de Vicente del Bosque. Quería el entonces seleccionador español que jugase con España. Ahí tenía todos sus amigos, había crecido desde niño con esa generación. Messi agradeció la llamada pero ni contempló esa posibilidad. Él se sentía y se siente muy argentino. Ahora, con 39 años, jugará su tercer Mundial contra el equipo que mejor entiende su fútbol.

Leo Messi reconoce los automatismos de la selección española, su necesidad de balón, la clarividencia de Rodri, la versatilidad de Dani Olmo, la magia de Lamine Yamal, al que tuvo en brazos de bebé y con el que se habría divertido en el rondo tutelándole como hizo Ronaldinho con él. Messi podría jugar un rato con España para ver que se siente, pero eso será en otra ocasión. España juega el domingo por su segunda estrella y seguro Luis de la Fuente no cambiaría a ninguno de sus futbolistas, ni siquiera por Lionel Messi. Por mucho que se haya criado en el Barça y sea parte de su historia.