(BUENOS AIRES).- “Tal vez ellos no eran maduros como amigos, creo que se olvidaron que ellos que a mí me podía doler”, lanzó La Joaqui al referirse al entorno íntimo de su ex pareja. La cantante quebró el silencio después de días de versiones cruzadas y puso el foco en los códigos de la amistad que, según su mirada, no supieron cuidarla.

La polémica se reavivó por un TikTok que su ex compartió en las últimas horas. Sin embargo, la artista aclaró que no sintió la publicación como una tomada de pelo: “Sobre el TikTok… no sentí que me boludeó, siento que los códigos de ahí son así”.

En esa misma línea, La Joaqui prefirió no leer mala intención en lo que hace su ex. “Elijo creer que nada de lo que hace ella es con maldad”, sostuvo, marcando un gesto de paz que contrastó con la angustia que dejó ver después.

Las lágrimas aparecieron cuando la conversación giró hacia las obligaciones que la atan al escenario aun en medio del dolor. La intérprete fue directa: “No es un hijo de pu… yo lloro porque tengo que seguir trabajando”.

La reflexión más ácida de la cantante estuvo dirigida al grupo de amigos de su ex. Volvió a repetir la idea de que ellos no fueron maduros como amigos y subrayó que se olvidaron de que a ella también le podía doler, un reclamo que atravesó casi todas sus declaraciones.

Para La Joaqui los códigos de la red social no son comparables con los de un vínculo real. Mientras que lo que ocurre en TikTok lo atribuyó a la dinámica propia de la plataforma, el abandono que sintió por parte de esas amistades quedó en el centro de su tristeza. La artista evitó profundizar en nombres o en el contenido puntual del video que disparó la controversia, pero dejó en claro que separa lo que sucede puertas adentro de lo que se ventila en las redes.

La cantante viene de una seguidilla de shows que no le dieron respiro. Fuentes cercanas a su entorno aseguraron que la agenda de las próximas semanas la obliga a subir al escenario noche tras noche, sin margen para procesar el duelo lejos de los reflectores. Esa exigencia, según contó, la empuja a secarse las lágrimas y salir igual, porque el público no tiene la culpa de sus problemas personales.

Con la voz quebrada y ante la necesidad de cumplir con sus compromisos, La Joaqui dejó en claro que el trabajo manda y que no piensa detenerse. La herida por esa amistad todavía le pesa, pero el show debe continuar.