Hay programas que necesitan reinventarse para sobrevivir y otros que convierten la repetición en parte de su fórmula. ‘La isla de las tentaciones’ se encuentra en algún punto intermedio. El reality regresa este lunes a las 23.00 horas en Telecinco con su undécima edición, la cuarta en apenas 20 meses, consciente de que su principal desafío ya no es únicamente poner a prueba a cinco parejas, sino conseguir que el espectador siga sin saber qué ocurrirá después. Bajo el lema ‘La fuerza de lo prohibido’, el programa incorpora nuevas dinámicas, recupera Villa Playa y adelanta la tensión prácticamente al primer minuto. La nueva temporada tendrá doble ración semanal en Telecinco, los lunes y miércoles.

Sandra Barneda volverá a ponerse al frente de una experiencia que, según explica, sigue teniendo capacidad para sorprender incluso a quienes conocen perfectamente sus mecanismos. “Sabes cuál es la estructura y te crees que vas a vivir más o menos lo mismo, pero te das cuenta, igual que cuando tienes una relación, que cada cosa es completamente distinta y que te sorprende cada relación que vives. Pues esto es lo que ocurre en La isla de las tentaciones. Según las parejas que vienen, yo hago 'borrón y cuenta nueva'. Sé la estructura, pero me centro en las personalidades. Me centro en cómo ellos tienen diferentes fases”. Para la presentadora, la primera de esas fases será el desconcierto: unos concursantes que llegan preparados para el programa, pero que descubren que una cosa es conocer las reglas y otra vivirlas.

La edición pretende precisamente jugar con esa falsa sensación de control. Los solteros y solteras aparecerán cubiertos por misteriosas capas rojas y acompañarán a las parejas hasta las villas, que estarán separadas desde el primer momento y sin despedidas. “Os digo que la gala de solteros es muy heavy”, avanza Barneda, que admite haber vivido durante la grabación momentos de auténtico desconcierto. Los participantes, explica, se rebelan contra una situación que todavía no han asimilado: “Están cagados de miedo”. La estrategia de la producción consiste en eliminar así el habitual periodo de adaptación y enfrentarles desde el comienzo a aquello que creían conocer.

Así recibe Sandra Barneda a los nuevos concursantes

Así recibe Sandra Barneda a los nuevos concursanteshilari camps

Entre las novedades habrá un dron que permitirá enviar objetos personales a la pareja y observar en directo su reacción, el regreso de Villa Playa —que acogerá esta vez a los chicos— y la aparición de una tentación del pasado durante la primera noche de las chicas. Más adelante llegarán también tentadores y tentadoras VIP. El programa mantiene, mientras tanto, buena parte de su arsenal tradicional: hogueras mixtas y de la suegra, ceremonias de solteros, cartas, visionados en directo y reencuentros ante el espejo. La fórmula cambia en los márgenes, pero conserva intacto su núcleo: separar a las parejas y dejar que los celos, la inseguridad y la atracción hagan el resto.

El casting tampoco parte de relaciones especialmente blindadas. Nando e Isa llevan nueve años juntos y comenzaron su relación siendo muy jóvenes. Ella asegura que él le ha sido infiel 15 veces y reconoce que “siempre se la ha devuelto”. Rubén y Gema, juntos desde hace tres años y medio, llegan con un historial de deslealtades que ha dejado a ella instalada en la desconfianza. Sergio y Paola, con dos años y medio de relación, han pasado por una ruptura después de comenzar a convivir y quieren comprobar si son capaces de recuperar la confianza. Kico y Paula llevan un año y medio juntos y él reconoce que todavía conserva “el fuego” de cuando estaba soltero. Y Nacho y Náyades, con dos años de relación, afrontan la experiencia entre los celos, la intensidad y la necesidad de comprobar si realmente pueden dar el paso de vivir juntos.

Las cinco parejas, ante la tentación

Nacho y Náyades: Él tiene 25 años, es modelo y vive en Madrid; ella, de 22, estudia Derecho. Se conocieron cuando Nacho todavía mantenía una relación con Paula Colubi, participante de una edición anterior. Ahora él quiere comprobar si está con la persona adecuada y Náyades busca saber si puede confiar en él.

Nando e Isa: Ambos tienen 25 y son de Altea. Él trabaja como jardinero y ella es psicóloga. Llevan nueve años juntos, pero su relación acumula numerosas infidelidades y actualmente afrontan además una relación a distancia por los estudios de Isa en Madrid.

Sergio y Paola: Él, de 30 años, es policía y procede de Málaga; ella, de 24, es higienista dental y vive en Las Palmas. Tras una relación a distancia marcada por los celos, intentaron convivir y acabaron separándose. Ahora quieren averiguar si pueden reconstruir la confianza y pensar de nuevo en formar una familia.

Rubén y Gema: Él tiene 33 años y trabaja como técnico de laboratorio; ella, de 25, es trabajadora social. Se conocieron a través de las redes sociales y llevan tres años y medio juntos. Gema ha descubierto varias infidelidades y todavía sospecha que puede haber alguna más, mientras Rubén asegura haber cambiado.

Kico y Paula: Ambos son de Palma de Mallorca y llevan un año y medio juntos. Él, de 27 años, es modelo; ella, de 24, abogada. Su relación comenzó a través de las redes sociales y estuvo marcada desde el principio por las dudas y los límites poco definidos. Kico quiere demostrar que puede controlar sus impulsos.

El momento que más expectación ha despertado en la presentación es, sin embargo, la segunda hoguera. Barneda no duda en definirla como “la más bestia” que ha vivido en el formato, tanto en el caso de las chicas como en el de los chicos. “Hasta yo misma estoy agotada, no sé ni por dónde voy de la intensidad”, asegura. La razón, según la presentadora, es que para entonces los concursantes ya habrán comprendido que no controlan lo que ocurre en las villas ni, mucho menos, sus propias reacciones. Esa hoguera, sostiene, “marca un antes y un después”. Y va incluso más allá: “Para mí es una de las mejores temporadas que hemos hecho”.

La producción se enfrenta, no obstante, a una cuestión que afecta al programa desde hace tiempo: cuánto puede tensarse una fórmula antes de empezar a agotarse. Desde su estreno en España, ‘La isla de las tentaciones’ ha pasado por once temporadas y una edición especial de ‘La última tentación’, mientras que las cuatro últimas han llegado en un periodo de apenas 20 meses. Jaime Guerra, director de producción de Mediaset, defiende que el formato conserva “todavía mucha aceptación entre el público”, especialmente entre los espectadores jóvenes. “Mientras que el público lo demande y Cuarzo tenga la capacidad de hacer una producción tan extraordinaria como las que hace, nosotros vamos a seguir emitiendo el programa. Obviamente, somos los primeros que no queremos que se desgaste ni que se queme”.

Los números justifican, al menos de momento, la apuesta. La última edición fue líder de su franja con un 14,2% de cuota y 943.000 espectadores de media, alcanzó un 17,8% en el target comercial y un 26,4% entre los espectadores de 16 a 34 años. En los soportes digitales de Mediaset superó los 1.000 millones de reproducciones durante su periodo de emisión y el programa acumula más de cinco millones de seguidores en redes sociales. Son cifras especialmente relevantes para una cadena que busca atraer a un público joven que cada vez consume menos televisión lineal.

Juan Ramón Gonzalo, director general de Cuarzo, reivindica la capacidad de la productora para mantener el interés del formato y recuerda el recorrido de un programa que inicialmente generaba muchas dudas. “No se arriesgaba nadie”, explica al recordar los comienzos de la versión española. Después llegaron los fenómenos de “¡Estefanía!” y Montoya y una sucesión de escenas que terminaron trascendiendo el propio programa. Gonzalo define ahora el reality como “nuestro niño bonito”, aunque admite que habrá que reaccionar si aparecen “síntomas de cierto cansancio”.

Francesc Puig Alegre

Licenciado en Periodismo por la UAB. Redactor de La Vanguardia desde 1987. En la actualidad en las secciones de Series, Televisión y Gente