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Amanece, oscurece y seguimos inmersos en la IA. Ni somos conscientes, pero el eclipse de mañana suscita un sinfín de dudas sobre el cosmos que se resuelven en un suspiro. ¿Existen civilizaciones hoy que hagan una lectura espiritual del eclipse de sol?, le preguntamos.

Al parecer el pueblo navajo considera que altera el orden natural. Allí guardan silencio, rezan, se meten en casa y evitan mirar el sol. El pueblo mapuche lo ve producto de una lucha cósmica con la luna que anuncia cambios e inestabilidad en la naturaleza, como el batammariba, que cree que llama a resolver disputas terrenales. Hay corrientes del cristianismo que lo ven como un recordatorio de la majestad divina y una invitación a la introspección. Y para la espiritualidad moderna es un “portal” energético ideal para la meditación profunda y el cierre de etapas personales.
¿Existen civilizaciones hoy que hagan una lectura espiritual del eclipse de sol?, preguntamos a la IA
Todo eso dice la IA en un nanosegundo.
El navegador del móvil nos ha ido educando para que formulemos preguntas cotidianas en lugar de complicarnos pensando en palabras clave con las que indagar en lo que sea que queremos saber. Y es así cómo la IA comparece en el smartphone por defecto, atenta a todo sin esfuerzo aparente. ¿Cuánta energía debe consumir para registrar todo lo que nos interesa o no y todo aquello que pensamos aun sin decirlo?
Se lo preguntamos y dice: “Una sola consulta o interacción simple de IA consume entre 0,24 y 0,36 vatios-hora (Wh) de electricidad, equivalente a ver unos segundos de televisión, pero el rastreo masivo y continuo de datos y preferencias globales eleva el consumo de los centros de datos a cientos de teravatios-hora al año”. Lo de que el saber no ocupa lugar queda en el pasado analógico: ocupa memoria y consume teravatios. Y gasta mucha agua.
La IA es amable. Está programada para complacer, nos dice aquello que necesitamos saber y también lo que nos gusta oír. Responde a todo con el mismo aplomo e inmediatez, tanto si es de pago como si es gratuita y suelta mentiras para que acabes pagando. Es un corresponsal del universo desde nuestra mentalidad, lugar y tiempo. Y pronto nos convenceremos de que es un reflejo de nosotros mismos, como aquel enamorado que te hace mejor persona.
Lo inquietante es su ideología y lo taimada que es imponiéndola. ¿Cuántos sexos hay en la especie humana? Tantos como combinaciones cromosomáticas, según ella. Como si un varón con la alteración XXY –lo que médicamente se conoce como síndrome de Klinefelter– no fuera un hombre con una debilidad muscular... sino alguien de un tercer, cuarto o quinto sexo. La IA dándonos la bienvenida a un nuevo despertar.

Es redactora de La Vanguardia desde 1989, responsable en los últimos años de las áreas de ópera, danza y música clásica para la sección de Cultura. Anteriormente se especializó en temas de igualdad entre sexos y solidaridad. Ha publicado series sobre la prostitución y la evolución de las costumbres sexuales. Nacida en 1967 en Tortosa, en la comarca del Baix Ebre, es licenciada en Periodismo por la Universitat Autònoma de Barcelona y en fotoperiodismo por el International Center of Photography de Nueva York