La guerra civil de Yemen volvió a escalar después de cuatro años de relativa calma. Los hutíes intensificaron los combates contra las fuerzas respaldadas por Arabia Saudita, retomaron ofensivas en distintos frentes y llevaron sus ataques al territorio saudí, donde el martes 8 de septiembre alcanzaron ciudades e instalaciones vinculadas con la industria petrolera y dejaron 73 heridos. Riad respondió con nuevos bombardeos sobre posiciones rebeldes y advirtió que impedirá nuevas agresiones.

La nueva ofensiva amenaza con quebrar la tregua que desde 2022 había reducido la intensidad de un conflicto iniciado en 2014. Los hutíes controlan Saná y amplias zonas del norte y el oeste del país, mientras que las fuerzas del gobierno reconocido internacionalmente cuentan con el respaldo de Arabia Saudita y otros actores regionales.

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El recrudecimiento de los combates tiene además una dimensión internacional. Los principales enfrentamientos se concentran en zonas próximas al mar Rojo y al estrecho de Bab el-Mandeb, una ruta estratégica para el comercio entre Asia y Europa. La situación se desarrolla, además, mientras el tránsito por el estrecho de Ormuz permanece bajo presión por la crisis regional.

La guerra actual comenzó en 2014, cuando los hutíes tomaron Saná y expulsaron de la capital al gobierno de Abd Rabbuh Mansur al-Hadi. El movimiento rebelde, vinculado políticamente con Irán, consolidó desde entonces el control de buena parte del norte y el oeste de Yemen.

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Los hutíes atacaron ciudades del sur de Arabia Saudita e instalaciones vinculadas con Saudi Aramco y dejaron 73 heridos (AP Foto/Hani Mohammed, Archivo)
Los hutíes atacaron ciudades del sur de Arabia Saudita e instalaciones vinculadas con Saudi Aramco y dejaron 73 heridos (AP Foto/Hani Mohammed, Archivo)

En marzo de 2015, Arabia Saudita encabezó una coalición militar para respaldar al gobierno reconocido internacionalmente y frenar la expansión hutí. La intervención no consiguió recuperar Saná y el conflicto se prolongó durante años, con enfrentamientos terrestres y ataques aéreos en distintos puntos del país.

En abril de 2022 entró en vigor una tregua auspiciada por Naciones Unidas que redujo de manera drástica los combates. El acuerdo no resolvió la disputa por el poder ni derivó en un tratado de paz, pero permitió varios años de relativa estabilidad.

Ese escenario comenzó a deteriorarse durante los últimos meses. Arabia Saudita incrementó sus operaciones contra posiciones hutíes y las fuerzas respaldadas por Riad avanzaron sobre distintos sectores del país. ACLED registró al menos 15 ataques saudíes entre el 3 y el 7 de septiembre, principalmente en la provincia de Taiz.

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En ese mismo período, los enfrentamientos se extendieron por varias provincias y dejaron al menos 276 muertos, según ACLED, que calificó esos días como la mayor escalada entre ambos bandos desde la tregua de 2022.

La tregua de 2022 redujo los combates en Yemen, pero no resolvió la disputa por el poder ni derivó en un acuerdo de paz (AP Foto/Osamah Abdulrahman, Archivo)
La tregua de 2022 redujo los combates en Yemen, pero no resolvió la disputa por el poder ni derivó en un acuerdo de paz (AP Foto/Osamah Abdulrahman, Archivo)

El enfrentamiento dio un nuevo salto el martes 8 de septiembre, cuando los hutíes lanzaron drones y misiles contra distintos puntos del sur de Arabia Saudita.

Los ataques alcanzaron Abha, Najrán, Jizán y Khamis Mushait, además de instalaciones vinculadas con Saudi Aramco y una base aérea. Las autoridades saudíes informaron 73 heridos, entre ellos mujeres y niños, y reportaron incendios y cortes temporales de operaciones en algunas instalaciones energéticas.

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Los hutíes justificaron los ataques como una represalia por las operaciones saudíes en Yemen. La ofensiva amplió el escenario de combate fuera de las fronteras yemeníes y elevó el riesgo de nuevos ataques cruzados.

Arabia Saudita respondió con nuevas operaciones militares y mantuvo desplegados sus sistemas de protección ante la posibilidad de nuevos lanzamientos. Este miércoles, Riad levantó la alerta de emergencia que había regido en Khamis Mushait.

Bab el-Mandeb, una ruta estratégica bajo presión

La ubicación de Yemen explica buena parte de la relevancia internacional de la escalada. El país se encuentra frente al golfo de Adén y controla parte de la costa próxima al estrecho de Bab el-Mandeb, que conecta el mar Rojo con el océano Índico.

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Los combates en Yemen se concentran cerca de Bab el-Mandeb, una ruta estratégica del mar Rojo para el comercio entre Asia y Europa (REUTERS/Khaled Abdullah/File Photo)
Los combates en Yemen se concentran cerca de Bab el-Mandeb, una ruta estratégica del mar Rojo para el comercio entre Asia y Europa (REUTERS/Khaled Abdullah/File Photo)

Por ese paso circulan buques que utilizan la ruta hacia el canal de Suez para conectar Asia con Europa. Los hutíes ya recurrieron en anteriores episodios del conflicto a ataques y amenazas contra embarcaciones, lo que obligó a compañías navieras a modificar recorridos y elevó los costos del transporte.

En julio, además, el grupo anunció un bloqueo contra la navegación vinculada con Arabia Saudita y volvió a amenazar las rutas del mar Rojo.

El tránsito por Bab el-Mandeb se mantiene por debajo de sus niveles habituales. El martes 8 de septiembre pasaron 25 embarcaciones, frente a un promedio de 27 en los diez días anteriores, según datos preliminares de Kpler.

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La situación coincide con la caída del tráfico por el estrecho de Ormuz, otro corredor clave para el transporte de petróleo y gas. Ese mismo día, apenas seis buques de carga atravesaron el paso, frente a un promedio de 12 durante los diez días previos.

La combinación de ambos focos de tensión genera preocupación sobre el suministro energético mundial. El Brent llegó este miércoles a 99,22 dólares por barril y acumuló una suba cercana al 25% desde comienzos de agosto, impulsado por el temor a nuevas interrupciones.

La tensión en Bab el-Mandeb y el estrecho de Ormuz aumentó la preocupación por el suministro energético y empujó al alza el precio del Brent (Europa Press)
La tensión en Bab el-Mandeb y el estrecho de Ormuz aumentó la preocupación por el suministro energético y empujó al alza el precio del Brent (Europa Press)

Los hutíes mantienen una alianza estratégica con Irán y forman parte de la red de movimientos respaldados por Teherán en Medio Oriente. Esa relación convirtió a Yemen en uno de los escenarios de la disputa regional entre Irán, Israel, Estados Unidos y sus aliados.

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Sin embargo, la actual ofensiva también responde a la dinámica propia de la guerra yemení. El enfrentamiento entre los hutíes y Arabia Saudita comenzó antes de la actual crisis regional y está atravesado por la lucha por el control del territorio y por el futuro político del país.

En Infobae al Mediodía, Andrei Serbin Pont destacó que la guerra civil permanece activa desde 2014 y señaló que la nueva escalada está estrechamente vinculada con el deterioro de la relación entre los hutíes y Riad.

La combinación de ambos factores explica la dimensión del conflicto: los rebeldes mantienen una disputa interna por el poder, cuentan con el respaldo de Irán y controlan una franja territorial desde la que pueden amenazar una de las principales rutas marítimas del mundo.

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Mientras los hutíes buscan consolidar sus posiciones, las fuerzas respaldadas por Arabia Saudita intentan recuperar territorio y avanzar hacia Saná, la capital que los rebeldes ocupan desde 2014.

La ofensiva en Taiz y el intento de avanzar hacia Saná agravaron la crisis humanitaria en Yemen, con muertos, heridos y miles de desplazados (EFE/ Yahya Arhab)
La ofensiva en Taiz y el intento de avanzar hacia Saná agravaron la crisis humanitaria en Yemen, con muertos, heridos y miles de desplazados (EFE/ Yahya Arhab)

Uno de los principales focos de combate es Taiz, una ciudad estratégica ubicada entre el interior de Yemen y el corredor que conduce hacia Bab el-Mandeb. Su control puede facilitar el movimiento de tropas y mejorar las posiciones de ambos bandos sobre la costa occidental.

La intensificación de las operaciones ya produjo un nuevo desplazamiento de población. La Organización Mundial de la Salud informó que desde fines de agosto al menos 728 personas murieron o resultaron heridas y que unas 21.000 fueron desplazadas por los enfrentamientos.

Yemen arrastra además una de las crisis humanitarias más graves del mundo. La OMS estima que 19,3 millones de personas necesitarán asistencia sanitaria durante 2026, en un país donde millones continúan teniendo dificultades para acceder a alimentos, agua y servicios médicos.

La tregua de 2022 había reducido la violencia sin resolver las causas de fondo. Ahora, con los hutíes atacando territorio saudí, Riad reforzando su respuesta y las fuerzas gubernamentales intentando recuperar Saná, la guerra civil yemení vuelve a entrar en una fase de alta intensidad, mientras Bab el-Mandeb y las rutas energéticas de Medio Oriente quedan nuevamente expuestos a una escalada.

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