WASHINGTON.- En una decisión trascendental que determinó el primer aumento de tasas de interés desde julio de 2023, la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed, en la jerga financiera) anunció esta tarde una suba de un cuarto de punto porcentual, situándolas en un nuevo rango de entre el 3,75% y el 4%, para combatir una inflación “demasiado alta”, a pesar de las presiones del presidente Donald Trump para bajarlas cuando faltan solo 49 días para las cruciales elecciones de mitad de mandato.
La decisión -de impacto para la economía global- fue unánime entre los 12 miembros del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC, por sus siglas en inglés). Asimismo, los responsables de política monetaria indicaron en sus nuevas previsiones que probablemente podría haber otro ajuste antes de fin de año.
“La inflación sigue elevada. La acción de hoy favorecerá un retorno más rápido al objetivo de inflación del 2% anual fijado por el FOMC”, explicó la Fed en un comunicado emitido este miércoles. Al ente aún le quedan otras dos reuniones antes de fin de año.
El presidente de la Fed, Kevin Warsh, quien asumió el cargo en mayo pasado tras ser designado por Trump, explicó los alcances del anuncio en una conferencia de prensa. “La realidad es que la inflación es demasiado alta y lo ha sido durante demasiado tiempo”, afirmó.
La medida tomada tras dos días de reunión, que era esperada por los mercados financieros, podría dejar expuesto a Warsh a una posible colisión con el mandatario norteamericano, quien desde hace tiempo le exige a la Fed una baja de las tasas de interés para estimular el crecimiento económico. Trump llevó a cabo una intensa campaña de presión contra el anterior presidente del banco central norteamericano, Jerome Powell.
Consultado sobre las exigencias de Trump de recortar las tasas de interés en los días previos a que la Fed las subiera, Warsh optó por no pronunciarse. “No tengo nada que decir sobre una conversación con el presidente”, dijo, esquivo.
El giro de la Fed hacia una suba de las tasas, desoyendo los pedidos de la Casa Blanca para que las recortara, responde a la falta de señales de que la inflación en Estados Unidos -fue de 3,4% internanual en agosto- se enfriará en los próximos meses, en medio del impacto en la economía de la guerra en Medio Oriente.
Según datos dados a conocer la semana pasada, los precios subyacentes, que excluyen alimentos y energía, repuntaron 0,3% en agosto respecto del mes anterior, mientras que la prolongación del conflicto entre Estados Unidos e Irán, que ya lleva más de seis meses, amenaza con estirar el alza de los precios de los combustibles ante la incierta situación del estratégico estrecho de Ormuz.
En la conferencia económica de Jackson Hole (Wyoming) a fines del mes pasado, Warsh había expresado que tenía poco margen para evitar una subida de las tasas después de advertir que la inflación seguía muy por encima del objetivo del 2% anual fijado por la Fed. Especialistas también citaron como motivo el aumento de los costos globales de endeudamiento a largo plazo.
“Nuestra decisión se produce en un momento en que la economía estadounidense parece estar fortaleciéndose”, afirmó Warsh, al citar el gasto de los consumidores, la inversión de capital y otros indicadores. “Si se tiene en cuenta el panorama geopolítico de conmociones e incertidumbre, se empieza a apreciar la resiliencia de la economía estadounidense”, agregó.
The New York Times analizó que Warsh presentó reiteradamente la decisión de este miércoles como una respuesta a la fortaleza de la economía estadounidense en parte para anticiparse a las críticas de Trump.
Decidido a incrementar la presión sobre la Fed para que aplicara un recorte de tasas, recientemente el mandatario había amenazado con dejar de comerciar con los países que tienen un superávit comercial con Estados Unidos si el ente no disminuía los costos de endeudamiento. “Un país fuerte significa un tipo de interés más bajo: es una mejor capacidad crediticia”, expresó.
Warsh fue consultado al respecto este miércoles, pero optó por no entrar en el debate e insistió en que el banco central norteamericano se mantendría en su propio ámbito de actuación.
La suba de tasa llega en momentos en que se intensifica la campaña política de cara a las elecciones de medio término del 3 de noviembre próximo, en la que los republicanos pondrán en juego el control del Capitolio. Tanto la inflación como la gestión de la economía por parte de Trump son dos de los temas centrales de debate que más inquietan a los votantes norteamericanos.
Cuando la Fed sube su tasa de referencia, el efecto se traslada casi de inmediato al costo del crédito para los ciudadanos norteamericanos, porque los bancos ajustan sus propias tasas de préstamos personales y en tarjetas de crédito. La lógica de la decisión es encarecer el crédito para enfriar el consumo y la inversión, lo que lleva a una reducción de la presión sobre los precios.
Más allá de la decisión de este miércoles, la incógnita para los mercados es el ritmo que seguirá la Fed respecto a las tasas. Wall Street estima que antes de que termine el año podría haber una nueva suba.
En la conferencia de prensa, Warsh no dio pistas sobre los próximos pasos de la Reserva Federal luego de lo que describió como una decisión “firme y unánime”.
De acuerdo a los expertos, el mercado mundial de bonos también había estado empujando a la Fed hacia un aumento de los tipos de interés. El martes, el desempeño de los bonos del Tesoro estadounidense a 10 años superó el 5%, alcanzando su nivel más alto en 19 años.
Al ser consultado sobre los motivos de esa suba, Warsh citó tres razones: un crecimiento económico más sólido, la competencia de empresas privadas que buscan captar enormes cantidades de capital y las cuestiones geopolíticas, en referencia al alza de los precios de la energía derivada de la guerra en Medio Oriente.
Un aumento de las tasas de interés suele fortalecer al dólar a nivel global y elevar el rendimiento de los bonos del Tesoro, lo que encarece el financiamiento internacional, algo que suele perjudicar a las economía emergentes con mayor nivel de endeudamiento o déficit.
Impacto en la Argentina
Respecto a la Argentina, el economista Alberto Ades, director de investigación y estrategia del hedge fund NWI Management, en Nueva York, señaló a LA NACION que habría que separar en tres los efectos del anuncio de la Fed.
“El primero es que en la medida en que caiga el mercado accionario norteamericano eso contagia el mercado accionario argentino, que ya está bastante débil. Segundo, en la medida en que las tasas de corto plazo suban, es probable que el dólar se aprecie y que eso ponga presión a la depreciación en todas las otras monedas contra el dólar, inclusive el peso argentino”, explicó.
“Y tercero, habrá que ver qué pasa con el mercado de bonos, particularmente el segmento de 10 años. Si la comunicación es suficientemente creíble y tenemos una compresión de yield, creo que sería en ese sentido positivo para la Argentina por necesidades de financiamiento, porque en general los mercados emergentes se financian en ese segmento. Así que el impacto es mixto”, analizó Ades, que destacó que la Argentina “se encuentra en este contexto en una posición mucho más sólida” que la de unos años atrás, cuando tenía un gran déficit fiscal.
Por su parte, Martín Castellano, economista jefe para América Latina del Instituto de Finanzas Internacionales (IIF, por sus siglas en inglés), también resaltó que la economía argentina hoy está menos expuesta que en episodios anteriores a una suba de tasas de interés a nivel global.
“La consolidación fiscal, el compromiso con la disciplina macroeconómica y el proceso de desinflación funcionan como amortiguadores frente a este escenario. Al mismo tiempo, una dependencia más acotada del financiamiento de mercado frente al fondeo oficial reduce la vulnerabilidad ante cambios en las condiciones financieras externas”, explicó a LA NACION.
A ello se suma una posición energética robusta que contribuye a fortalecer las cuentas externas, y todo indica que los fundamentos macroeconómicos actuales ayudan a acotar el impacto sobre la economía real, añadió Castellano.
“Si bien no esperamos que esta suba de tasas provoque una reversión súbita de los flujos de capital hacia la región, sí podría generar presión sobre el peso y los activos financieros locales, particularmente si los inversores interpretan la decisión como el inicio de un ciclo de endurecimiento monetario más prolongado en Estados Unidos -advirtió-. Dado el perfil de riesgo de la Argentina, la sensibilidad de los activos locales a cambios en las condiciones financieras globales sigue siendo significativa”.
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