Desde el inicio del campeonato ecuatoriano, en 1957, el fútbol de la Costa y, principalmente, de Guayas destacó en sus participaciones. Hace casi siete décadas, en el incipiente torneo, incluso hubo un lustro de hegemonía registrada en la historia, que con el devenir del tiempo se perdió, entre otras cosas, por el manejo inadecuado en algunas administraciones.

Hoy los equipos del Astillero, Barcelona SC y Emelec, que en sus mejores momentos deleitaron con garra y clase, respectivamente, apuntan a convertirse en sociedades anónimas deportivas (SAD), una figura permitida en el marco legal con la que aspiran a salir de las millonarias deudas que les han significado sanciones FIFA, como la de no poder inscribir jugadores.

Los toreros, primeros en jugar finales de Copa Libertadores en 1990 y 1998 (en ambos periodos alcanzaron el subcampeonato al perder contra Olimpia y Vasco da Gama, en ese orden), deben cerca de $ 60 millones; el conjunto eléctrico adeuda $ 36 millones.

Contrariamente a ello, y por el bien del balompié nacional, del 2000 en adelante los clubes de la Sierra apuntalados en buenas dirigencias han ubicado a Ecuador en el mapa internacional, siendo Liga de Quito e Independiente del Valle los máximos exponentes tanto con títulos como la Copa Libertadores y Sudamericana, así como por la exportación de jugadores que destacan en la élite europea.

Primer monarca nacional

El Club Sport Emelec fue el primer monarca nacional, en 1957, en una competencia que tuvo modalidad de cuadrangular y enfrentó al Bombillo, Barcelona SC, Deportivo Quito y Aucas. Los dos años siguientes no hubo torneo por aparentes desencuentros entre dirigentes de las asociaciones de Guayas y Pichincha, pero en 1960 Guayas tuvo un nuevo campeón: el equipo torero obtuvo su primera corona con figuras destacadas, como la de Enrique Pajarito Cantos.

Al año siguiente, Emelec repitió campeonato; y luego, en 1962, fue el turno del Everest, club del cual cinco años antes había surgido Alberto Spencer, considerado por muchos como el mejor futbolista de todos los tiempos.

Ya en 1963 los toreros ganaron su segundo título nacional de la mano de leyendas como Vicente Lecaro, Luciano Macías y Clímaco Cañarte y la participación del brasileño apodado el Diablo Tiriza. Así se ponía fin a la hegemonía guayasense de cinco años.

Quito, capital de la República, tuvo a su primer campeón en Deportivo Quito, en 1964, y en los siguientes dos años los equipos del Astillero, Emelec y Barcelona SC, en su orden, volvieron a dar el golpe de autoridad.

Los equipos de la Sierra no se quedarían atrás y conseguirían una primera seguidilla de campeonatos: El Nacional, conjunto que con Liga de Quito son los de más campeonatos de la región (13 en total cada uno), se unió al club de monarcas en 1967 y en los siguientes dos periodos la corona se repartió entre Deportivo Quito y Liga de Quito.

Barcelona SC respondió con el primer bicampeonato en la historia del fútbol ecuatoriano. Se consagró en 1970 y en 1971, este último periodo con Alberto Spencer en su plantilla siendo este el único título nacional del crack.

Tricampeonato capitalino

El Nacional, que hoy compite en la serie B por receso administrativo (en otra clara muestra de mal manejo) y corre el riesgo de descender a la segunda categoría, hizo historia al convertirse en el primer tricampeón del balompié nacional entre 1976 y 1978. El equipo de los puros criollos repitió la dosis entre 1982 y 1984 y, por eso, es conocido como el Bi-Tri, el único hasta la actualidad. Antes, entre 1974 y 1975, Liga de Quito le había dado al fútbol capitalino el primer bicampeonato.

El Bombillo, época añorada

Entre 1993 y 1994, los eléctricos ganaron su primer bicampeonato con jugadores que destacaron, como Iván Hurtado, Luis Capurro, Marcelo Morales, Kléber Fajardo, Enrique Verduga, Ángel Fernández, Eduardo Hurtado y Walter Pico.

Siete años después, con una generación de canteranos a la que apodaron “los extraterrestres”, entre ellos Moisés Candelario, Luis Moreira y Carlos Hidalgo, Emelec repitió la historia entre 2001 y 2002. Bajo la presidencia de Nasib Neme, del 2013 al 2015, el Bombillo alcanzó el primer tricampeonato para Guayas, algo que antes solo había logrado El Nacional.

Fue una época tan exitosa como recordada porque, además, en 2014 los azules se consagraron campeones tras vencer a doble partido a Barcelona SC, su clásico rival, en la denominada “final del siglo”, en la que Ángel Mena y Miller Bolaños hicieron tambalear a la afición amarilla, que impotente vivió esa derrota global de 4-1.

La era de Liga de Quito e Independiente

En un nuevo mapa del fútbol ecuatoriano, donde el fútbol del Guayas ha perdido protagonismo, aparecen Liga de Quito e Independiente del Valle, los dos clubes que han tomado el mando que durante décadas perteneció a los equipos del Astillero y a la provincia. Liga de Quito abrió esta etapa con la Copa Libertadores de 2008, las Recopas Sudamericanas de 2009 y 2010 y las Copas Sudamericanas de 2009 y 2022. IDV, por su parte, levantó la Sudamericana en 2019 y 2022 y la Recopa en la temporada 2020.

El presente, sin embargo, parece tener dueño. Independiente del Valle fue campeón nacional en 2025 y se perfila para repetir en 2026, con una diferencia abismal de puntos respecto del segundo puesto. El cuadro rayado podría ganar la copa a falta de varios partidos para el cierre del hexagonal principal.

“Antes tenían a los mejores jugadores, sobre todo a los nacionales. La Selección tenía tres jugadores de Emelec y ocho de Barcelona SC, o viceversa. Independiente del Valle les lleva una ventaja superlativa por su trabajo en inferiores, capta los mejores jugadores, tiene a los mejores profesores, les da educación, charlas, comen bien...”, apuntó Ricardo Armendáriz, exjugador de los clubes del Astillero.

‘En los equipos grandes es difícil debutar’

“A lo mejor (antes) había dirigentes que tenían su propio medio para sobrevivir a las adversidades que sufren los equipos. Hay equipos para debutar. En los grandes es difícil; está el caso de Jandry Gómez en Barcelona SC”.

“A nivel dirigencial hay que ir mejorando. No sé si las sociedades anónimas sean lo más conveniente, porque de la noche a la mañana no te va a arrojar títulos. Los procesos son largos”. (D)