Mundial 2026 – Selección de Francia – Selección de Noruega – Erling Haaland - Kylian Mbappé Perú – deportes – 24 junio

Aficionados de Noruega y Francia viendo un partido de sus selecciones (Imagen creada por IA).

Con las semifinales del Mundial 2026 más que presentes muchos grupos de amigos y familias ya tienen planificado juntarse alrededor de una pantalla para ver el partido España-Francia de este 14 de julio.

En una época en la que mantenerse pegado al televisor está más difícil que nunca debido a la cantidad estímulos que tenemos a nuestro alrededor, parece que el fútbol logra que dejemos todo esto a un lado y enfoquemos nuestra pasión en los partidos.

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Aunque es habitual que en lugares emblemáticos de las ciudades y los pueblos del país pongan pantallas gigantes para ver el partido, y juntarse en los bares es más que una moda repetida en los establecimientos de todo el mundo, no hay mayor comodidad que ver el partido desde el sofá de tu casa en una pantalla plana gigante recién comprada.

Generalmente, cuando el verano coincide con un evento deportivo destacado, hay un sentimiento común entre los aficionados al fútbol: comprarse la mejor televisión del mercado para ver estas grandes competiciones. Con el Mundial 2026, no ha sido menos: el 41% de los franceses cree que existe una presión social para tener un buen televisor durante las grandes competiciones. Esto explica el auge de las ventas en las tiendas.

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Concretamente en Francia, las grandes empresas de electrodomésticos han notado un aumento de las ventas de los televisores en un 30% durante junio para esta edición de la Copa del Mundo. Además, dada la buena actuación de la selección francesa, los profesionales del sector no descartan que al final del Mundial de Estados Unidos, México y Canáda esta cifra pueda llegar al 50%. Sin duda, a pesar de los horarios, las audiencias de los partidos de los blues se cuentan por millones, lo que significa que gran parte del país esta pendiente de la actuación mundialista de los de Didier Deschamps.

Si hay una característica que destaca entre los franceses es que, como los españoles, son unos grandes apasionados de los eventos deportivos que repercuten a su país: El Tour de Francia y el Mundial 2026 son las dos grandes las opciones para este verano. El entusiasmo con el que se viven estas citas en el país vecino traspasa límites que puede parecer inconcebibles para el resto de mortales.

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Según confiesa Stéphane, un aficionado francés, en L’Equipe, durante el partido de la final de la Copa del Mundo 2006, tras el fallo de David Trezeguet en el penalti decisivo, “ya exaltado desde la expulsión de Zinedine Zidane, perdí los nervios y lancé un tenedor contra la pantalla. Menos mal que fallé, pero estuve a punto de perder 1.500 euros ese verano”.

Este no es un caso aislado en Francia, pues, según un estudio de Opinionway para LG publicado este junio, el 17% de los franceses admite haber atacado su televisor durante un evento deportivo importante. Y la tendencia no disminuye, ya que el 39% de los jóvenes de entre 18 y 24 años reconoce haber tenido arrebatos de ira.

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En definitiva, la pasión por el fútbol a veces supera la barrera de la razón, convirtiendo el salón de las casas francesas en una extensión del mismísimo terreno de juego. Estas pantallas rotas son el testimonio material de un torneo que se vive con el corazón a mil revoluciones. Al final, para muchos aficionados, el verdadero precio de la Copa del Mundo no se mide en entradas o camisetas oficiales, sino en las pulgadas de repuesto que tendrán que encargar al día siguiente.