Alberto Cormillot fue reconocido por su trayectoria en el abordaje de la obesidad, por la Sociedad Argentina de Nutrición y el homenaje sumó una sorpresa familiar que marcó el momento de emoción en Cuesión de Peso. El conductor Mario Massaccesi y su entorno destacaron tanto su recorrido profesional como su lugar humano dentro y fuera del programa.

La secuencia comenzó en Cuestio de Peso cuando el conductor relató el momento del homenaje al reconocido médico y comartió algunas escenas de ese momento. “No es fácil que los médicos galardonen a los médicos. No es fácil que los médicos reconozcan a los médicos”, explicó Massacesi. En esa línea, remarcó que además hubo “una gran sorpresa: todos los Cormillot unidos por Cormi, claro”, expresó el conductor de Cuestión de Peso.
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No fue solo una placa ni una formalidad de congreso. Lo que quedó expuesto fue el peso de una trayectoria de más de seis décadas y, al mismo tiempo, el modo en que esa carrera también está enlazada con su historia familiar. El homenaje, entonces, se movió en dos planos: el académico y el afectivo.

Cuando tomó la palabra, Cormillot dejó una frase que marcó el tono de todo el momento. “Es lo más importante que recibí en mi vida”, afirmó. Después explicó por qué esa mención tenía un valor singular para él. “Esta es, es una especialidad que durante treinta años, durante los treinta primeros años de mi carrera, me decían: ‘No digas que hacés obesidad, decí que hacés nutrición, porque hacer obesidad no es serio’”, contó.
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En pocas líneas, el médico condensó una historia profesional atravesada por la persistencia. La obesidad, hoy instalada como un tema central en la conversación médica y social, durante mucho tiempo fue mirada con prejuicio, incluso dentro del ámbito sanitario. Por eso, para él, la distinción adquirió otro espesor: no solo reconocía una carrera, también validaba un camino que durante años debió defender.
A esa emoción se sumó el impacto de la sorpresiva presencia del resto de sus hijos y nieta. “La familia es un regalo de la vida. Yo estoy muy agradecido”, dijo. “Sabía que iba a estar mi hijo, que iba a venir al congreso, pero no me imaginé que iba a estar mi hija. No sabía si iba a estar mi nieta. Por supuesto, mi mujer sabía que iba a estar porque está siempre conmigo. Pero bueno, fue una sorpresa que estemos todos juntos y fue un orgullo”.
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Uno de los testimonios fue el de su esposa Estefanía Pasquini, que corrió el foco del saber académico para ubicarlo en otro lugar, el del trato cotidiano con los pacientes. “Creo que es la persona que más se lo merece, pero por la bondad que tiene solamente, más allá de todo lo académico”, expresó visiblemente emocionada.

En medio de los aplausos, Cormillot también eligió mirar hacia atrás. “Yo tuve dos motores en mi vida: mi viejo y mi vieja. Con distintos estilos, pero por mi vieja terminé la carrera, así que dedico a mi vieja”, dijo.
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De regreso en el estudio, Massaccesi aportó detalles de esa “cocina” que terminó de redondear la sorpresa. Explicó que, al momento de la entrega, estaban Estefanía, Emilio y luego aparecieron Adrián, René, la nieta y el resto de la familia. “Estaban todos ahí como él se lo merece, todos juntos acompañándolo en esto que no solo es académico, me quedo con tus palabras, Estefi, sino que además es hu-ma-ni-ta-rio”, dijo el conductor, remarcando cada sílaba como quien busca fijar el sentido de la escena.

Por su parte, el médico quiso hacer una precisión sobre la placa recibida y sobre el modo en que él mismo se percibe dentro de su disciplina. “Hay una cosa, Mario, yo quería destacar que en el abordaje de la obesidad he sido un pionero. Yo me siento pionero, sí, porque realmente estoy trabajando en esto hace más de 60 años”.
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Como cierre, Mario Massaccesi retomó el tono afectuoso que dominó toda la conversación y le recordó otro dato ligado a su permanencia en los medios: “¡Tenés más años en la televisión que Mirtha Legrand!, con lo cual para nosotros es un gran orgullo”.