El Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) volvió a quedar en el centro del debate en el Senado, donde la industria hidrocarburífera defendió el impacto que tuvo el esquema sobre las decisiones de inversión y planteó que su continuidad será clave para acelerar el desarrollo de Vaca Muerta y ampliar la capacidad exportadora de la Argentina.

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Durante una exposición ante la Cámara Alta, el presidente de la Cámara de Exploración y Producción de Hidrocarburos (CEPH), Carlos Ormachea, sostuvo que el régimen no otorga ventajas excepcionales a las compañías, sino que busca reducir las desventajas que enfrenta Argentina frente a otros destinos internacionales de inversión.

La presentación se realizó en el marco del análisis del proyecto conocido como “Súper RIGI”, que ya obtuvo media sanción en Diputados y propone extender el régimen hacia nuevas actividades económicas. Si bien la iniciativa no está enfocada específicamente en los hidrocarburos, la CEPH fue convocada para aportar la experiencia del sector desde la implementación del esquema vigente.

Para Ormachea, el carácter exportador que adquirió Vaca Muerta obliga a analizar el régimen desde una perspectiva internacional. El crecimiento de la producción de petróleo y gas, junto con la ampliación de la infraestructura de transporte y exportación, hace que las empresas deban competir por capital y tecnología con otros grandes polos hidrocarburíferos del mundo.

En ese contexto, el titular de la CEPH planteó que las condiciones fiscales y regulatorias del RIGI permiten acercar el escenario argentino al que ofrecen otros países productores.

La entidad también destacó el efecto del régimen sobre el calendario de inversiones. Según explicó Ormachea, hubo proyectos que pudieron adelantarse gracias al nuevo marco y otros que, sin esos incentivos, probablemente hubieran quedado para una etapa posterior.

Los datos presentados ante el Senado muestran la relevancia que adquirió el esquema para el sector. Hay seis proyectos vinculados con la actividad hidrocarburífera que fueron aprobados dentro del RIGI, por un monto total de US$30.863 millones. En comparación, el conjunto de iniciativas presentadas al régimen alcanza los US$145.380 millones.


Vaca Muerta y una meta de barriles diarios


La industria proyecta una expansión significativa de la producción argentina durante los próximos años. De acuerdo con las estimaciones expuestas por la CEPH, el país podría llegar hacia 2035 a producir 1,7 millones de barriles de petróleo por día y 300 millones de metros cúbicos diarios de gas.

La magnitud de la meta contrasta con los niveles de producción registrados tres años atrás, cuando Argentina producía alrededor de 500.000 barriles diarios de petróleo y 120 millones de metros cúbicos de gas por día.

El desafío, de acuerdo con la visión de la industria, será transformar ese incremento productivo en una plataforma exportadora de largo plazo. Con una mayor disponibilidad de petróleo y gas, el mercado interno dejará de ser el único destino posible para una porción creciente de la producción.

La expansión de la actividad también tendría un impacto directo sobre el ingreso de divisas. Las proyecciones presentadas por la CEPH estiman que el sector hidrocarburífero podría generar hacia 2030 un saldo exportador positivo cercano a los US$28.000 millones.

De concretarse, la energía pasaría a ocupar un lugar todavía más relevante dentro de las fuentes de generación estructural de divisas para la economía argentina.

El crecimiento esperado también se trasladaría al mercado laboral. La CEPH calcula que el desarrollo del upstream podría generar hasta 500.000 nuevos puestos de trabajo hacia 2030, considerando tanto empleos directos como indirectos.

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