Otra película sobre Joaquín el Chapo Guzmán a la colección... aunque esta vez con un giro: lejos de romantizar al violento capo, se centra en los policías que lo capturaron y rechazaron sus sobornos para dejarlo libre.

Es un giro que México intenta dar a un género que ensalzó a los narcos. Y los policías no suelen ser héroes en ese país. De hecho, a menudo se les señala de corruptos y en muchos casos se les asocia con el crimen organizado.

La captura se basa en la historia real de los dos agentes que en 2016 detuvieron al entonces criminal más buscado del mundo, que cumple cadena perpetua en Estados Unidos. Se estrenó en Netflix el 21 de agosto.

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“En mi país se ha gastado mucho dinero haciendo apología del crimen”, dijo en un correo electrónico el director de la cinta, Chava Cartas, que propone una narrativa distinta sobre la violencia en México.

“Más allá de enaltecer o reconocer a una institución, lo que buscamos en nuestras películas es mostrar a grandes seres humanos que hacen su trabajo: héroes sin capa, héroes de verdad”, indicó.

Cartas rompe con el narcogénero, que se popularizó en Colombia e históricamente veneró esa estética machista y desmesurada que sobrevivió a los grandes capos del narcotráfico.

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Ya lo hizo en 2025 con Contraataque: la historia de un grupo de soldados mexicanos de élite que se impone a una banda de sicarios cerca de la frontera con Estados Unidos.

El antiguo líder del violento cartel de Sinaloa -hoy de 69 años- cumple su sentencia en una cárcel de máxima seguridad en Estados Unidos.

Estados Unidos lo comparó con Al Capone. Al mismo tiempo, narcocorridos y producciones sobre sus fugas y su carrera criminal ayudaron a construir un mito alrededor de su figura.

“Estamos acostumbrados a, malamente, hasta idolatrar todo lo del narcotráfico”, lamentó la actriz Paola Fernández, quien interpreta a la esposa de uno de los policías, en la premiere de la cinta.

Los policías, el narco y los maletines con dinero

Guzmán estuvo cerca de evadir su captura en 2016 durante un operativo de la Marina. Tras huir y robar un vehículo, terminó frente a dos policías.

Los agentes, ajenos al operativo, recibieron una alerta sobre el robo del automóvil y, tras interceptarlo, descubrieron con asombro que se trataba del Chapo.

La historia cuenta que rechazaron maletines con dinero y lo encerraron en un hotel cercano hasta que llegaron los refuerzos.

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México los reubicó y les otorgó identidades protegidas por seguridad.

En Colombia se produjo una popular novela sobre Pablo Escobar, igual que Netflix, que también tiene otra serie sobre el Chapo.

Una serie sobre la vida del capo mexicano Amado Carrillo Fuentes, El señor de los cielos, termina ahora después de diez temporadas. Fue un éxito, a tal punto de que algunos espectadores admiten que cruzan los dedos para que no lo atrapen.

El “nivel de heroificación de los malos” es “clarísimo”, dice Omar Rincón, profesor de la Universidad de Los Andes de Colombia e investigador del fenómeno de los contenidos culturales alusivos al narco.

Retratan al narcotraficante como “un héroe popular, alguien salido de su barrio” que triunfó, añade.

La presidenta Claudia Sheinbaum promueve campañas contra este tipo de producciones, que considera hace “apología de la violencia” y al crimen organizado. Impulsa un concurso musical que busca hacer frente al auge de los narcocorridos.

Sin embargo, las truculentas narconovelas han perdido fuerza. “Ya no hay narcos para contar”, explica Rincón. Hay historias sobre las víctimas o los consumidores de drogas. “Pero eso no es sexy” o “va para documental”.

Está también la perspectiva policial que ha explotado Cartas.

Contraataque fue, por ejemplo, la octava película más vista a nivel global en Netflix en el primer semestre de 2025. Una secuela está en producción.

“No hay que ser ingenuos con respecto al país en el que vivimos”, dijo Alfonso Herrera, quien encarna a uno de los policías en La captura. El mexicano rechaza “romantizar” a los cuerpos de seguridad, pero “también podemos ver con objetividad que existen otro tipo de historias”, dijo. (E)