Un diseño exclusivo de Ludovic de Saint Sernin fue la elección de Kim Kardashian para la presentación de una tienda durante la Semana de la Moda de Londres 2026. La propuesta alineó sensualidad y construcción de autor en una silueta sirena concebida para concentrar todas las miradas.
La pieza reafirmó el código del naked dress, una tendencia que utiliza materiales translúcidos para sugerir desnudez sobre una estructura visible. En este diseño, la arquitectura de la prenda se articuló a partir de una corsetería de cuero en tono piel. En el escote, el patrón incorporó ojales metálicos y lazadas que remitieron a los ajustes tradicionales de un corsé.
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Esa estructura rígida estableció un contraste con el tejido elástico semitransparente que cubrió el cuerpo y se adaptó a la figura con efecto de segunda piel.
El encordado descendía por uno de los laterales hasta abrir paso a paneles de gasa, que aportaban movimiento en la parte inferior. El remate incluyó una cola amplia, mientras que el corte sirena concentró el volumen desde las rodillas hacia el bajo.
El vestido respondió a una versión personalizada del modelo Mermaid Cleavage Dress de Ludovic de Saint Sernin. La firma partió en esa línea de su escote característico y de los ojales como recursos recurrentes, aunque la adaptación para Kardashian extendió el largo y sumó una caída más marcada.
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La elección mostró una variación del vestido transparente que se alejó de las telas lisas o de los acabados lenceros asociados a la tendencia. La visibilidad de las costuras, las lazadas y el cuero introdujo una referencia a la corsetería y convirtió la construcción de la prenda en un elemento decorativo.
Completó el conjunto con sandalias de tiras altas y cordones cruzados, en continuidad con los detalles del vestido. El calzado trasladó el mismo patrón de ajuste hacia las piernas y evitó sumar un accesorio que compitiera con la silueta.
En líneas generales, la empresaria siempre eligió un estilismo versátil con una mezcla de vestidos ceñidos, tonos neutros, acabados brillantes y accesorios llamativos. Sensualidad, sofisticación y referencias urbanas en looks estuvieron definidos por las siluetas ajustadas, las gafas de sol y la joyería.
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Para un evento en Los Angeles, Kim seleccionó un vestido negro de silueta ceñida, cubierto de lentejuelas en tonos negro, plateado, dorado y rosado. El diseño incorporó aberturas en el escote y ribetes turquesa que recorrieron los cortes laterales.

Durante su estadía en París junto a Lewis Hamilton eligió un estilismo que combinó un vestido ajustado en tono nude con paneles negros que enmarcaron el busto y la cintura. Las mangas largas y semitransparentes contrastaron con las franjas opacas del diseño. Llevó zapatos en punta del mismo tono de la prenda y anteojos de sol negros de formato rectangular.
Durante el casamiento de Jeff Bezos y Lauren Sanchez, la empresaria lució un vestido negro de textura brillante y tirantes finos, acompañado por un escote amplio. El conjunto se complementó con gafas de sol negras de líneas geométricas y un collar de varias vueltas con piezas de pedrería y un colgante central. El cabello suelto, largo y ligeramente ondulado completó la propuesta.
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Uno de sus looks de vacaciones estuvo formado por un cárdigan rosa de punto fino, llevado abotonado y con una abertura central, junto con una minifalda ajustada en un tono similar. Añadió un bolso pequeño de asa circular, sandalias transparentes y una flor rosa colocada junto al rostro. El estilismo mantuvo una paleta monocromática en diferentes matices de rosa.

Para otro de sus conjuntos, llevó un vestido corto plateado de escote halter y acabado brillante. Sobre los hombros incorporó una estola voluminosa de pelo en tonos crema y gris. El look se completó con gafas de sol negras de gran tamaño, el cabello recogido y accesorios de color negro.
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