Cerca de Axel Kicillof interpretan que se trata de un nuevo movimiento del kirchnerismo para limar la candidatura presidencial en construcción del mandatario bonaerense. Es la decodificación más lineal que se hace en la Gobernación de la presentación de Cristina Kirchner ante la ONU en busca de revertir su condena y poder competir en las elecciones del año que viene.

Sería, según esa visión, un capítulo más de una disputa que cruza al PJ. Nadie cree, a esta altura, que sea el último.

El kicillofismo concede que, en términos judiciales, el planteo internacional de la ex presidenta “es una jugada necesaria para volver a poner en escena la injusticia de la condena, cuando ya no hay espacio para tratarse en los tribunales locales”. Pero eso es todo. En el fondo, diversos dirigentes que reportan al Movimiento Derecho al Futuro se vuelven menos amables cuando interpretan que, además, “es una manera de perdurar en el escenario público” por parte de la ex mandataria.

De una u otra forma, el reclamo judicial de Cristina Kirchner contra su condena y la inhabilitación perpetua para desempeñar cargos públicos sacudió el tablero peronista. No sólo por la apelación a una instancia internacional para revertir la detención, sino también porque el kirchnerismo está explicitando sin vueltas la intención de postularla como candidata en la Primarias, si es que el gobierno nacional no logra suspenderlas.

Esa decisión de ir por una candidatura lleva a una instancia de creciente tensión la interna con Kicillof, porque incluso escala la disputa ya instalada en torno de “Cristina Libre” que había generado el zamarreo discursivo de Máximo Kirchner sobre el Gobernador, al que cuestionó con dureza en aquél acto de Parque Lezama por no ir a visitar a la ex mandataria a su lugar de detención.

En términos prácticos, en la Gobernación creen ver, más allá del mensaje interno que conlleva la intención de Cristina de ser candidata, algún beneficio en medio de la pelea interna. “Nos saca de encima a nosotros el tema de la proscripción, porque sino todo el tiempo están deslegitimando cualquier actividad con esa excusa”, anotan.

El caso es que la disputa interna en el peronismo sumó otro eslabón. Por un lado, el kirchnerismo manteniendo viva la idea de que la única representante del espacio es Cristina Kirchner. Por el otro, Kicillof en plena tarea de construcción de su propia postulación.

Ese escenario de tensión se verifica en diversos frentes, incluso hasta en actividades institucionales que exceden largamente el marco de esa interna.

Para muestra, basta un botón. El sábado en La Rioja habrá un acto por el 50° aniversario del crimen de monseñor Enrique Angelelli y los beatos mártires riojanos, organizado por Ricardo Quintela. El gobernador imaginó esa actividad como una posibilidad para mostrar una postal de unidad en el PJ.

Con ese fin, cursó invitaciones al kirchnerismo y al Movimiento Derecho al Futuro. Por lo que se sabe, Máximo Kirchner estaría presente. Kicillof, en cambio, no asistirá aunque enviará algunos representantes.

las fotos que no son

Esa idea por transformarse en reparador de lo desvencijado en el peronismo había sido tomada la semana pasada por la intendenta de Moreno, Mariel Fernández. En ese distrito, como es habitual, se organiza una marcha de antorchas para recordar el aniversario del fallecimiento de Eva Perón. Hubo invitaciones para el kirchnerismo y para Kicillof. Tampoco allí se logró la buscada foto de unidad.

Aunque hubiese sido interpretado como un gesto de distensión, lo cierto es que un retrato conjunto no hubiese cambiado demasiado el escenario de batalla que se montó en el peronismo.

Cerca del Gobernador se mantienen en la idea de no hablar de candidaturas bajo la consigna de que este año supone transitar un proceso de construcción política que derive, a principios de 2027, en el blanqueo de lo que es un secreto a voces.

Mientras tanto, Kicillof deberá sumergirse en un negociación con La Cámpora y el massismo ya no por el escenario nacional sino por varias discusiones que están pendientes en la Provincia y que requieren de un paso obligado por la Legislatura. Entre ellas, las reelecciones de los intendentes, la cobertura de vacantes en la Suprema Corte y el eventual desdoblamiento de los comicios bonaerenses.

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