Análisis

"Es flagrante el abandono de las víctimas, el olvido de su sacrificio, la traición a la defensa de los valores a que nos obliga su legado, las constantes ofensas, mientras se rehabilita y se ensalza a los terroristas"

Henri Parot, rodeado por tres agentes de los CRS en el sur de Francia.

Henri Parot, rodeado por tres agentes de los CRS en el sur de Francia.EFE

Actualizado Sábado, 12 septiembre 2026 - 14:12

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La concesión del tercer grado a Henri Parot, responsable de casi noventa asesinatos, es una aberración, un ataque frontal al más elemental sentido de la justicia. Pero la responsable de este despropósito no es la consejera de Justicia del Gobierno vasco, María Jesús San José. Ella es solo un pelele que ha aceptado degradarse como persona para cumplir los acuerdos del Gobierno con ETA para excarcelar a todos cuanto antes. Ella hace lo que le mandan. Es indigna y por eso aceptó ese puesto envenenado en el que sabía lo que tendría que hacer. Si no fuera ella, lo haría otro. Hay muchos socialistas mediocres dispuestos a todo.

Si se pudiera catalogar a los asesinos de ETA, Parot sería el peor de todos. Y si se han atrevido a darle el tercer grado, ya no hay límite a la ignominia. En numerosos países democráticos existe la cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional para los delitos más graves. ¿Es un disparate pretender que un monstruo autor de 39 asesinatos e implicado en otros tantos no salga nunca de prisión? ¿O lo es lo contrario, que cumpla menos de un año por cada uno de sus crímenes?

El actual Gobierno de España ha renunciado a la dignidad, a la justicia y al respeto a las víctimas. Se ha dejado arrastrar por el nacionalismo vasco y por el partido de ETA, que les exprime regodeándose de su poder sobre ellos. Es una situación terrible que sin embargo no produce más que escándalos contenidos y momentáneos en la sociedad. El terrorismo de ETA se ha convertido en una cuestión amortizada. Y como sus cómplices lo saben, avanzan rápido para alcanzar el objetivo que se han propuesto de que no quede ni un solo etarra en prisión.

Pero la iniquidad de lo que se está haciendo va más allá. El día en que se hizo pública la noticia de la libertad del asesino en serie Parot, se recordó públicamente, ensalzándola, a otra etarra, asesinada por sus propios compañeros, y se anunció que se le va a erigir un monolito en su pueblo. ¡A una etarra! Para mayor oprobio, medios de comunicación relevantes del País Vasco publicaron un panegírico sobre ella ¡escrito por otra etarra, asesina de cuatro personas!

Es flagrante el abandono de las víctimas, el olvido de su sacrificio, la traición a la defensa de los valores a que nos obliga su legado, las constantes ofensas, mientras se perdona, se rehabilita y se ensalza a los terroristas desde ámbitos cada vez más amplios. Es desolador que cada vez sean más los que lo aceptan y miran hacia otro lado.

* Ana Velasco Vidal-Abarca es hija de Jesús Velasco, asesinado por ETA.