
La llegada del verano y las altas temperaturas elevan la demanda de aire acondicionado en los vehículos, un sistema que puede presentar fallos justo en los momentos de mayor uso. Muchos conductores se enfrentan a la pérdida de capacidad de enfriamiento sin identificar el origen del problema, que a menudo responde a causas simples y solucionables con tareas de mantenimiento rutinario.
El mecánico Juan José Ebenezer ha situado en la obstrucción del paso de aire uno de los fallos más sencillos de detectar en el aire acondicionado del coche y, a la vez, una de las averías más baratas de prevenir. Según ha explicado en su TikTok (@juanjoseebenezer), una limpieza básica de la zona frontal puede evitar que el sistema deje de enfriar en verano y puede ahorrar reparaciones.
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La comprobación que plantea es concreta: si el aire acondicionado enfría durante unos instantes y, cuando coge temperatura, deja de expulsar aire frío y pasa a sacar aire caliente, el problema puede estar en que la zona de refrigeración no recibe suficiente aire. Para mantenerla, Ebenezer recomienda limpiarla en la gasolinera desde una distancia de un metro aproximadamente.
El diagnóstico que describe parte de un comportamiento intermitente. “Cuando tú lo pones, el aire acondicionado funciona durante unos instantes y en el momento en el que coge temperatura, automáticamente para y deja de echarte frío de forma drástica, de salirte aire frío a salirte aire caliente”, ha advertido el mecánico.
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En su explicación, la causa no siempre está en el propio compresor ni en una avería compleja, sino en algo mucho más elemental, que la parte frontal donde se refrigera el sistema esté sucia o bloqueada. En casa, ha dicho, un aparato de aire acondicionado “lo único que puede coger es polvo ambiental”, pero en un vehículo la suciedad es distinta y más agresiva.

Ebenezer ha detallado que en el coche pueden acumularse “hojas, suciedad, rastrojos”, y que incluso “se te puede meter un animal y ya te lo obstruye completamente, incluso una bolsa”. Ese bloqueo impide que el aire circule por los elementos de refrigeración y altera su funcionamiento cuando aumenta la temperatura.
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También ha distinguido entre una obstrucción externa y un fallo del ventilador interno. “Si a ti se te estropea el ventilador de dentro, lo que va a hacer es que no pase aire”, ha señalado Ebenezer, antes de poner un ejemplo práctico: “Lo mismo si vas circulando en carretera, va enfriando. Cuando llegas a un semáforo, como no funciona, se calienta y se para”.
La diferencia, según su relato, está en el contexto en que aparece el fallo. Si el coche enfría bien en marcha y deja de hacerlo al detenerse, el síntoma apunta al ventilador. Si ocurre “da igual en la situación”, la revisión debe empezar por comprobar que no haya nada taponando la entrada de aire.
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El mantenimiento que propone no pasa por golpear ni frotar a corta distancia. “En la gasolinera, a una cierta distancia, un metro aproximadamente, con la pistola vas limpiando”, ha explicado, con una advertencia inmediata sobre el estado de las láminas del radiador y de los demás intercambiadores térmicos. La limpieza, por tanto, no solo busca retirar la suciedad, sino evitar deformaciones que reduzcan el caudal de aire y perjudiquen la refrigeración.
El mecánico ha ampliado esa recomendación a más piezas del frontal del vehículo. “Esto te va a servir para el aire acondicionado, te va a servir para el intercooler, te va a servir para el radiador del cambio automático, te va a servir para el radiador interior del refrigerante motor, para todos los sistemas que incorporen un radiador en la parte frontal”, ha afirmado.
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La idea final de su explicación es preventiva y afecta a varios sistemas del coche, no solo al climatizador. “Suciedad se acumula y un mantenimiento de limpieza ahorra muchas averías y mucho dinero”, ha resumido el mecánico Juan José Ebenezer.