
En plena era digital, escribir a mano se ha convertido en un hábito cada vez menos frecuente y en una revolución en sí misma. La rapidez de los teclados y las pantallas ha desplazado al bolígrafo y al papel en el trabajo, los estudios e incluso en la vida cotidiana. Sin embargo, esta costumbre tradicional podría tener un beneficio añadido más allá de tomar apuntes o hacer una lista de la compra: contribuir al entrenamiento del cerebro.
La escritura manual implica mucho más que plasmar palabras sobre una hoja. A diferencia de lo que ocurre al teclear, exige coordinar movimientos, organizar el espacio y procesar la información mientras se escribe. Ese esfuerzo adicional convierte este gesto cotidiano en un ejercicio para mantener activa la mente.
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Es la reflexión que comparte Javier Quintero, psiquiatra y divulgador en TikTok (@drjquintero), donde ha publicado un vídeo en el que defiende que recuperar el hábito de escribir a mano puede ayudar a fortalecer la memoria. Según Quintero, escribir con bolígrafo activa varias funciones cerebrales al mismo tiempo. “Este simple hábito activa áreas del cerebro relacionadas con el movimiento, la percepción espacial, el lenguaje y sobre todo la memoria”, explica. Además, añade que esta práctica “parece relacionarse con una mejor capacidad de recuerdo, un procesamiento mental más ágil y una memoria más duradera”.
El especialista insiste en que la diferencia con el teclado no está únicamente en la velocidad, sino en el trabajo que debe realizar el cerebro durante el proceso. “Escribir a mano no solamente ayuda a recordar y fijar mejor la información, también entrena tu cerebro”, asegura.
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El hábito de la escritura manual supone un mayor estímulo cognitivo que teclear porque implica un mayor esfuerzo: “Cuando escribes a mano, tu cerebro tiene que trabajar más, tiene que coordinar movimientos, organizar el espacio, procesar el lenguaje y fijar mejor la información, mientras que teclear se salta gran parte de este proceso, porque en realidad es mucho más rápido y automático”.
El psiquiatra también cuestiona una idea muy extendida sobre el envejecimiento. “Seguro que has oído que perder memoria es inevitable con la edad, pero no es verdad”, afirma, antes de sostener que “el cerebro no se deteriora solo por hacerse mayor, se deteriora por la falta de uso”.
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Por ello, anima a mantener actividades que exijan un esfuerzo mental continuado y pone como ejemplo la escritura manual. “Si todavía eres de los que sigues escribiendo a mano a día de hoy, enhorabuena. Seguro que has notado que te ayuda de alguna forma con tu memoria y con tu agilidad mental”.
Para quienes han sustituido completamente el papel por las pantallas, también deja una recomendación sencilla: “Los que no, aquí tenéis una magnífica oportunidad para recuperar el boli y el papel y con eso entrenar tu cerebro”. Con un gesto tan cotidiano como escribir unas líneas a mano, el psiquiatra invita a recuperar una práctica que, además de servir para tomar notas o recordar tareas, puede convertirse en una forma de mantener el cerebro activo mediante el uso continuado de distintas capacidades cognitivas.
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