El Ministerio del Interior italiano ha ordenado la clausura de las fronteras marítimas y aéreas con España, suspendiendo presuntamente el tratado de Schengen sobre la libre circulación de personas durante un mes, hasta el 31 de agosto.

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No obstante, varios medios italianos publican un matiz del Gobierno de coalición de Giorgia Meloni: solo se harán controles "selectivos" a ciudadanos no comunitarios provinientes desde España. El cómo discriminarán quién es español, europeo o extracomunitario para aplicar dichos controles está por ver.

La decisión fue adelantada el jueves por la noche tras la llegada de miles de migrantes a Ceuta por Giorgia Meloni y los vicepresidentes del Gobierno, Antonio Tajani y Matteo Salvini, se tomó en una reunión celebrada este viernes por la mañana en el Ministerio del Interior y ha sido confirmada esta tarde por la primera ministra. "Se trata de una medida extraordinaria, adoptada para proteger la seguridad nacional y prevenir posibles repercusiones para nuestro país", ha declarado Meloni en X, la antigua Twitter.

La reacción de España y de la UE

El comisario europeo de Migración, Magnus Brunner, ha descartado una expulsión de España de la normativa de libre circulación comunitaria. "No hay movimientos hacia el continente europeo ni hacia otros Estados miembros. El Código de Fronteras Schengen establece normas especiales aplicables a Ceuta y Melilla", ha recordado.

El presidente del Consejo Europeo, António Costa, se ha sumado a este último mensaje de Brunner. "Si bien los nacionales de terceros países en Ceuta no gozan de libre circulación hacia la España peninsular ni hacia el resto del espacio Schengen, la firme respuesta de España, que incluye los retornos acelerados en curso, demuestra nuestra determinación de proteger nuestras fronteras exteriores, combatir la migración ilegal y desmantelar las redes criminales de tráfico ilícito", ha expresado en X.

Este viernes, sin embargo, otros países de la UE se han acercado a la posición italiana, como Finlandia, Países Bajos, Dinamarca, República Checa y Suecia. "España ha fracasado por completo en la protección de la frontera exterior del área Schengen frente a las incursiones. Esto no puede seguir así", escribió en X la ministra del Interior finlandesa Mari Rantanen.

Ya el jueves por la noche, el ministro de Asuntos Exteriores español, José Manuel Albares, condenó la petición de su homólogo italiano, Antonio Tajani, de suspender el tratado, y decidió convocar al embajador italiano en Madrid para pedir aclaraciones al respecto.

"La práctica totalidad de quienes entraron en Ceuta han vuelto ya a Marruecos. No es posible trasladarse de Ceuta y Melilla a la Peninsula sin identificarse en un control de policía. La integridad del espacio Schengen está absolutamente garantizada. Basta de confusión interesada", ha publicado esta tarde Albares en X.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha secundado hoy la posición de su ministro en redes, exhibiendo datos de Frontex que aseguran que la entrada de personas de forma ilegal en Italia duplican las cifras españolas.

El cierre de Schengen aviva el enfrentamiento político en Italia

En un contexto de facto de campaña electoral de cara a las elecciones generales del próximo año, la hipótesis de suspender Schengen ha generado en las últimas horas un debate al que se ha sumado la extrema derecha europea en Francia (Agrupación Nacional), Alemania (AfD), Reino Unido (Reform) o el propio Vox en España; todos ellos expresando su respaldo a la decisión tomada en Roma.

La Liga italiana, dirigida por el vicepresidente Salvini como pata minoritaria de la coalición derechista, ha reiterado la necesidad de adoptar esta medida. "Cuando la gestión de los flujos pone bajo presión los sistemas nacionales, es necesario adoptar medidas concretas y asumir la responsabilidad de proteger las propias fronteras", ha añadido también Tommaso Foti, ministro para Asuntos Europeos y dirigente de Hermanos de Italia.

Antonio Tajani, líder de la tercera pata de la coalición gubernamental, Forza Italia, ha asegurado que la decisión de Meloni es una medida necesaria. "Debemos trabajar juntos para evitar la entrada de flujos incontrolados de migrantes en territorio de la UE, con todos los riesgos que ello conlleva y la amenaza del terrorismo, que debe combatirse sin vacilar", ha expresado el político.

"Puro oportunismo. Esto es lo que está haciendo el Gobierno de Meloni con la crisis migratoria en curso en Ceuta, ciudad autónoma española situada en el norte de África", ha declarado en cambio la diputada del Partido Democrático, Laura Boldrini. "Sánchez no ha reconocido la ciudadanía española: ha llevado a cabo una regularización concediendo el permiso de residencia a 500.000 migrantes que ya viven y trabajan en España", ha añadido la diputada.

Carlo Calenda, líder de Azione, ha destacado en cambio que "quien llega a Ceuta no puede entrar en la UE ni moverse en su interior según los parámetros de Schengen. Así se evitan discusiones inútiles, eslóganes y propaganda".