
El régimen iraní advirtió este martes que adoptará nuevas medidas contra los intereses de Estados Unidos si la administración de Donald Trump continúa aplicando sanciones contra Teherán. La amenaza fue formulada por Kazem Gharibabadi, viceministro de Exteriores para Asuntos Jurídicos e Internacionales, en un momento de fuerte presión económica y militar sobre la República Islámica.
“Deben saber que la República Islámica de Irán está plenamente preparada para afrontar cualquier escenario”, afirmó Gharibabadi, quien sostuvo que su país dispone de “contramedidas para responder con firmeza y perjudicar sus intereses” si Estados Unidos mantiene la presión.
La advertencia se produjo después de que el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, anunciara la operación “Paria Económico”, diseñada para cerrar las vías utilizadas por Irán para obtener ingresos y sortear las restricciones internacionales. Washington amplió además las sanciones contra más de 60 entidades, personas y buques vinculados, según el Gobierno estadounidense, con actividades relacionadas con petróleo, tecnología nuclear y de misiles y operaciones cibernéticas.
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Bessent señaló que la campaña se concentrará en cinco sectores considerados fundamentales para las redes iraníes: activos digitales, tecnología, oro, aviación y transporte marítimo. También advirtió a terceros países y empresas sobre posibles sanciones secundarias si continúan haciendo negocios con Teherán.
“Si no actúan, nosotros lo haremos unilateralmente”, dijo el funcionario estadounidense al explicar que Washington comunicó a gobiernos extranjeros que espera medidas concretas para interrumpir las actividades sancionadas.
Gharibabadi, por su parte, sostuvo que Irán no considera incompatibles la negociación y el enfrentamiento militar.
“Para la República Islámica de Irán, tanto la negociación y la vía diplomática como la guerra son, en realidad, herramientas para alcanzar nuestros intereses y nuestra seguridad nacional”, declaró.
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El funcionario también condicionó cualquier eventual regreso al diálogo a que Estados Unidos, según su versión, asuma responsabilidades por el deterioro de la situación y cumpla compromisos anteriores. “Si quieren regresar, entonces ellos mismos deben pagar el precio”, sostuvo.
La disputa tiene además un frente estratégico en el estrecho de Ormuz, una ruta marítima esencial para el comercio energético internacional. Gharibabadi afirmó que Teherán considera esa vía una de sus principales cartas de presión y defendió que su eventual gestión no puede reducirse a una simple concesión dentro de una negociación económica.
Las declaraciones llegaron mientras Omán intenta facilitar la recuperación de la navegación. El ministro de Exteriores omaní, Badr al Busaidi, afirmó que espera anunciar próximamente un corredor temporal que permita restablecer el tránsito seguro de buques. Tras reunirse en Teherán con su homólogo iraní, Abbas Araghchi, describió las conversaciones como “constructivas”.
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Irán y Omán también prevén continuar negociaciones técnicas sobre una ruta marítima permanente, intercambio de información, control del tráfico y mecanismos de seguridad. Ambos países contemplan además desarrollar un proyecto conjunto de desminado, en medio de los esfuerzos para reducir los riesgos que afectan a los buques.
El estrecho, ubicado entre las costas iraníes y omaníes, concentra una parte crucial del transporte mundial de hidrocarburos. Su interrupción durante el conflicto elevó la presión sobre las cadenas internacionales de suministro y convirtió la libertad de navegación en uno de los principales puntos de tensión entre Teherán y Washington.
El presidente Trump aseguró que las fuerzas estadounidenses habían realizado tareas de desminado en la zona y advirtió a Irán contra cualquier intento de colocar nuevos explosivos. Washington mantiene así la presión sobre Teherán mientras las negociaciones permanecen estancadas y el conflicto se aproxima a los seis meses.
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La nueva amenaza iraní agrega otro elemento de tensión a una confrontación en la que Estados Unidos combina presión económica, medidas sobre el transporte marítimo y advertencias contra quienes contribuyan a sostener las actividades del régimen de Teherán.