(BUENOS AIRES).-El Impuesto sobre los Ingresos Brutos (IIBB) se convirtió en una pieza central de las finanzas provinciales argentinas. Durante el primer trimestre de 2026 representó, en promedio, el 76,2% de la recaudación propia de las provincias, según un relevamiento de la Fundación Libertad elaborado sobre datos de la Dirección Nacional de Asuntos Provinciales (DNAP). En algunas jurisdicciones, la dependencia de este tributo se acerca incluso al 90%.
El dato vuelve a poner en discusión uno de los impuestos más cuestionados del sistema tributario argentino. A diferencia de otros gravámenes, Ingresos Brutos se aplica sobre la facturación y puede acumularse a lo largo de distintas etapas de una cadena productiva. Esa característica explica buena parte de las críticas por su efecto sobre los costos de las empresas y, finalmente, sobre los precios que pagan los consumidores.
Las diferencias entre provincias son importantes. Santa Cruz encabeza el ranking nacional, con un 90,6%, seguida por Misiones, con el 90,2%. Salta aparece inmediatamente después, con el 89,3%, mientras que Catamarca ocupa el cuarto lugar, con el 88,7%. En estas jurisdicciones, prácticamente nueve de cada diez pesos obtenidos mediante impuestos provinciales provienen de Ingresos Brutos.
El fenómeno, sin embargo, está lejos de limitarse a unas pocas provincias. En 18 de las 24 jurisdicciones argentinas, Ingresos Brutos representa alrededor del 75% o más de la recaudación propia, de acuerdo con los datos difundidos. El promedio nacional se ubica en 76,2%, lo que equivale a decir que aproximadamente tres de cada cuatro pesos recaudados por las provincias mediante sus propios tributos tienen origen en IIBB.
En el otro extremo aparece Tierra del Fuego, donde el impuesto representa el 53% de la recaudación propia. Río Negro registra un 64,7%; San Luis, un 70,1%; Córdoba, un 72%; y Chubut, un 73,2%. Buenos Aires y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires también se encuentran por debajo del promedio nacional, con 74,5% y 74,4%, respectivamente.
La fotografía permite observar además un problema estructural de las finanzas provinciales: la fuerte concentración de los recursos tributarios propios en un solo impuesto. La discusión resulta especialmente relevante porque Ingresos Brutos grava la actividad económica y su incidencia puede trasladarse de una etapa a otra de producción y comercialización. Pese a los reiterados debates sobre su modificación, continúa siendo una fuente de recursos difícil de reemplazar para los gobiernos provinciales.
Los números del primer trimestre de 2026 muestran así una paradoja persistente: uno de los impuestos más discutidos por su carácter distorsivo es, al mismo tiempo, el principal sostén de la recaudación tributaria propia de buena parte de las provincias argentinas. Cuanto mayor es su participación, más complejo resulta para cada administración avanzar en una reducción sin encontrar previamente una fuente alternativa de ingresos.
Ranking: cuánto representa Ingresos Brutos en la recaudación propia
Promedio nacional: 76,2%.
Fuente: Fundación Libertad, sobre datos de la Dirección Nacional de Asuntos Provinciales (DNAP), primer trimestre de 2026.