El almacenamiento de alimentos cuenta con la supervisión del Programa Mundial de Alimentos en todos los departamentos correspondientes

El almacenamiento de alimentos cuenta con la supervisión del Programa Mundial de Alimentos en todos los departamentos correspondientes

Honduras y el Programa Mundial de Alimentos (PMA) buscan ampliar sus acciones conjuntas para responder a desafíos en alimentación, producción agrícola y atención a comunidades afectadas por fenómenos climáticos. La agenda incluye merienda escolar, seguridad alimentaria y nutricional, atención a la sequía, apoyo a pequeños productores y fortalecimiento de la protección social.

El acercamiento se produjo durante una reunión de trabajo entre representantes del Gobierno hondureño y la organización de Naciones Unidas, en la que se revisaron programas en ejecución y nuevas posibilidades de cooperación.

La reunión estuvo encabezada por la subsecretaria de Cooperación y Promoción Internacional, Evelyn Bautista, quien sostuvo un encuentro con Nicolás Bidault, representante y director de país del PMA en Honduras.

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Uno de los principales temas abordados durante el encuentro fue el fortalecimiento de la merienda escolar, un programa que busca contribuir a la alimentación de niños y niñas dentro del sistema educativo.

Durante la reunión, Honduras y el PMA analizaron oportunidades para continuar fortaleciendo este componente de cooperación y mejorar las capacidades existentes para atender las necesidades alimentarias de la población escolar.

La discusión se desarrolló junto con otros asuntos vinculados con la seguridad alimentaria y nutricional, considerados prioritarios dentro de la agenda de cooperación entre ambas partes.

La seguridad alimentaria y nutricional de las familias forma parte de la cooperación entre Honduras y el Programa Mundial de Alimentos.
La seguridad alimentaria y nutricional de las familias forma parte de la cooperación entre Honduras y el Programa Mundial de Alimentos.

Honduras enfrenta afectaciones asociadas a la sequía, con comunidades y productores que requieren apoyo para hacer frente a la disminución de las lluvias y sus consecuencias sobre la disponibilidad de agua y la producción agrícola.

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Estos recursos forman parte de los esfuerzos de respuesta ante las afectaciones provocadas por fenómenos climáticos y buscan contribuir a atender las necesidades de las poblaciones que se encuentran en condiciones de mayor vulnerabilidad.

La Cancillería hondureña indicó que el seguimiento de estas acciones forma parte de la coordinación que mantiene el país con los organismos internacionales para responder a la emergencia.

La cooperación entre Honduras y el PMA contempla oportunidades para impulsar iniciativas que permitan aumentar la resiliencia de los agricultores y reducir el impacto que pueden provocar períodos prolongados de sequía u otros fenómenos extremos.

Por ello, las acciones destinadas a fortalecer sus capacidades productivas buscan no solo proteger los ingresos de las familias que dependen de la agricultura, sino también contribuir a mantener la disponibilidad de alimentos.

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El fenómeno de El Niño amenaza con provocar sequías y pérdidas en cultivos de maíz y frijol (Foto: Archivo)
El fenómeno de El Niño amenaza con provocar sequías y pérdidas en cultivos de maíz y frijol (Foto: Archivo)

La promoción de una agricultura climáticamente inteligente también fue identificada como una de las áreas en las que Honduras y el PMA pueden ampliar su colaboración.

Este enfoque busca que las actividades agrícolas incorporen prácticas y herramientas que permitan enfrentar de mejor manera las variaciones del clima y, al mismo tiempo, mantener la capacidad productiva.

La necesidad de avanzar en esta dirección ha cobrado mayor relevancia ante los períodos de sequía que afectan diferentes regiones del país y las dificultades que enfrentan los agricultores cuando las lluvias se reducen o presentan comportamientos irregulares.

La cooperación internacional puede contribuir mediante capacitación, proyectos productivos y mecanismos que permitan a las comunidades incorporar nuevas prácticas para administrar mejor sus recursos.

La agenda también incluyó el fortalecimiento de los sistemas nacionales de protección social, así como de las capacidades de preparación y respuesta ante emergencias.

La intención es mejorar la capacidad institucional para actuar antes, durante y después de fenómenos que puedan afectar a la población.

La protección social adquiere especial importancia en situaciones de emergencia porque permite establecer mecanismos para identificar y atender con mayor rapidez a las familias que enfrentan mayores dificultades.

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En el caso de Honduras, estos sistemas pueden ser utilizados para complementar las respuestas ante sequías, inundaciones y otros eventos que afecten la seguridad alimentaria y las condiciones de vida de las comunidades.

La evaluación permitió identificar las áreas en las que los programas pueden continuar desarrollándose y las oportunidades para ampliar la colaboración.

La Cancillería señaló que el objetivo es consolidar una relación de cooperación que tenga resultados concretos y que pueda responder a las prioridades establecidas por Honduras.

La revisión de los proyectos permite además identificar necesidades emergentes y adaptar las acciones a las condiciones que enfrenta el país.

La sequía se ha convertido en uno de los principales factores de presión sobre la producción agrícola y la disponibilidad de alimentos en diferentes zonas de Honduras.

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La cooperación entre Honduras y el PMA incluye apoyo a pequeños productores y agricultura adaptada al cambio climático para sostener la producción agrícola.
La cooperación entre Honduras y el PMA incluye apoyo a pequeños productores y agricultura adaptada al cambio climático para sostener la producción agrícola.

La reducción de las lluvias puede afectar los cultivos, disminuir las fuentes de agua y aumentar las dificultades económicas de las familias que dependen de la agricultura.

En ese escenario, las acciones de cooperación buscan fortalecer la capacidad de las comunidades para anticiparse a los efectos de los fenómenos climáticos y responder cuando estos se presentan.

El respaldo mediante fondos humanitarios y la implementación de proyectos de adaptación agrícola forman parte de una estrategia más amplia para reducir los impactos sobre la población.

La respuesta a la sequía requiere asistencia para las comunidades afectadas, pero también medidas que permitan a los productores continuar desarrollando sus actividades en condiciones climáticas cada vez más variables.

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