Científicos y autoridades técnicas advirtieron que retirar el control letal puede agravar la expansión de los hipopótamos, cuya población ya se estima entre 280 y 300 animales - crédito Fernando Vergara/AP

Científicos y autoridades técnicas advirtieron que retirar el control letal puede agravar la expansión de los hipopótamos, cuya población ya se estima entre 280 y 300 animales - crédito Fernando Vergara/AP

El control letal de los hipopótamos volvió al centro del debate ambiental después de que Fabio Arjona, próximo ministro de Ambiente designado por el presidente electo Abelardo de la Espriella, descartara esa opción y augurara el fin del plan de eutanasia anunciado en mayo de 2026 por el Gobierno Petro.

De hecho, tras las polémicas declaraciones, científicos y autoridades técnicas advirtieron que retirar esa herramienta puede agravar la expansión de una población que hoy se calcula entre 280 y 300 animales.

Y es que descartar la cacería o el control letal implicaría suspender una de las medidas previstas para contener el crecimiento de una especie invasora que ya se extiende por varios departamentos. El plan anunciado en mayo de 2026 contemplaba sacrificar 80 ejemplares al año mientras se intentaba la traslocación, ante proyecciones que llevan la población a 1.000 individuos en 2035.

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Sin embargo, Arjona fue categórico en sus primeras declaraciones tras su designación en el gobierno de Abelardo de la Espriella. “Para mí el control letal no va a ser una solución, hay que buscar otra solución más inteligente”, señaló.

Fabio Arjona - crédito Prensa Abelardo de la Espriella
Fabio Arjona descartó el control letal de los hipopótamos en Colombia y puso en duda el plan de eutanasia anunciado por el Gobierno Petro en mayo de 2026 - crédito Prensa Abelardo de la Espriella

La decisión llegó apenas tres meses después de que la entonces ministra Irene Vélez formalizara un plan de eutanasia con protocolos específicos y una inversión anunciada de más de 7.000 millones de pesos. La medida se presentó como recurso de última instancia para contener la reproducción.

En una reciente publicación de El Colombiano, el biólogo Germán Jiménez de la Universidad Javeriana cuestionó que se descarte una pieza del plan de manejo. “Me parece un desacierto pretender sacar una de las acciones sin considerar que esto es un plan donde se complementan entre sí”, señaló.

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Jiménez advirtió que el tiempo encarece cualquier intervención y reduce las opciones, lo que significaría un retroceso en el plan de control de especies, pues dejaría como únicas alternativas la esterilización, que es costosa, y la traslocación.

Vamos a recurrir otra vez a esterilizaciones, a intentar traslocaciones, a buscar quién se lleva los animales, y el tiempo sigue corriendo y los animales se siguen reproduciendo”, comentó al diario nacional.

Por su parte, Rafael Moreno, demógrafo animal, que participó en el último censo sostuvo que la postura del futuro ministro desconoce el trabajo acumulado.

“Desde el punto de vista científico me parece que él está obviando el problema. No solo niega el conocimiento científico, niega los instrumentos administrativos y legales que construyeron los dos últimos gobiernos”, señaló a El Colombiano.

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El plan de manejo de hipopótamos preveía sacrificar 80 ejemplares al año mientras avanzaban la traslocación y otras medidas para evitar que la población llegue a 1.000 individuos en 2035 - EFE/ Vantara
El plan de manejo de hipopótamos preveía sacrificar 80 ejemplares al año mientras avanzaban la traslocación y otras medidas para evitar que la población llegue a 1.000 individuos en 2035 - EFE/ Vantara

Asimismo, David Echeverri, biólogo y jefe de la oficina de gestión de la biodiversidad de Cornare, mantuvo un tono más prudente, pero planteó el mismo límite. “Lo que habrá que ver es qué otras alternativas se pueden contemplar, pero no se puede dejar que esos animales se continúen reproduciendo porque la problemática no va a tener fin”, comentó al diario El Colombiano.

La historia empezó en 1981, cuando Pablo Escobar introdujo ilegalmente cuatro hipopótamos en la Hacienda Nápoles, en Puerto Triunfo. Tras su muerte en 1993, los animales quedaron sin vigilancia y encontraron en el Magdalena Medio alimento abundante, clima estable y ausencia de depredadores.

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El primer aviso serio llegó en 2007, cuando habitantes de la vereda Bodegas, en Puerto Berrío, alertaron sobre un ejemplar joven y agresivo que atacaba pescadores e invadía fincas. Entonces se calculaban unos 20 animales y la población crecía entre 8% y 14% al año.

En 2009, el Ministerio de Ambiente autorizó la caza de control de un ejemplar adulto apodado Pepe. El rechazo que provocó las imágenes del animal muerto llevó a una jueza a prohibir nuevas acciones de ese tipo y desde entonces ese camino quedó bloqueado.

Desde 2011 se han ensayado confinamiento, esterilizaciones quirúrgicas, traslados a zoológicos colombianos, gestiones de traslocación internacional e inmunocastración. El balance sigue siendo limitado: 35 animales esterilizados, 40 inmunocastrados y ninguno trasladado fuera del país.

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Un censo de 2022 registró 169 hipopótamos en siete núcleos poblacionales repartidos en 43.342 kilómetros cuadrados. Hoy la estimación subió a entre 280 y 300 ejemplares.

- crédito Instituto Humboldt
El plan de eutanasia formalizado por Irene Vélez incluía protocolos específicos y una inversión de más de 7.000 millones de pesos como recurso de última instancia - crédito Instituto Humboldt

Arjona planteó buscar una solución distinta, pero las opciones no letales acumulan obstáculos técnicos, jurídicos y financieros. La captura ya es compleja por el tamaño del animal, su piel gruesa y su comportamiento semiacuático.

La traslocación internacional ha tropezado con permisos y rechazos. Los contactos con organizaciones de México, Ecuador, Filipinas y la India no prosperaron por burocracia, falta de permisos de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (Cites) o inestabilidad institucional del Ministerio.

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La primera solicitud hacia Ecuador para enviar dos ejemplares sigue sin resolverse y México rechazó una petición por el riesgo para su biodiversidad. La propuesta del empresario indio Anant Ambani para llevarlos a su santuario Vantara tampoco muestra avances.

Jiménez calculó que un traslado a gran escala costaría al menos cinco millones de dólares solo en captura. Añadió que un vuelo de 26 a 28 horas hacia la India puede causar la muerte de hasta el 50% de los animales por estrés y complicaciones con la anestesia.

El confinamiento también supone una carga prolongada para el Estado. Un hipopótamo adulto puede consumir hasta 60 kilos de hierba al día y eso abre un debate sobre destinar recursos públicos a una especie invasora mientras especies nativas amenazadas carecen de financiación.

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Echeverri resumió ese límite. “Si no funciona ninguna de las alternativas, no se puede descartar de plano el control letal”.

Los hipopótamos de Pablo Escobar
Los expertos cuestionaron que se descarte una pieza del plan de manejo de hipopótamos y alertaron que la esterilización y la traslocación no han frenado la reproducción de la especie invasora - crédito Édgar ‘El Chino’ Jiménez

La expansión ya supera a Antioquia y se proyecta hacia Boyacá, Santander, Bolívar y Cesar. Moreno advirtió que el problema dejó de ser exclusivo de Puerto Triunfo y puede ganar espacio en nuevos departamentos en los próximos años.

También se han registrado ejemplares que bajan por el río Magdalena hasta la depresión momposina, una llanura aluvial de más de 24.600 kilómetros cuadrados con condiciones favorables para su reproducción. Esa llegada eleva el riesgo en ecosistemas donde intervenir resultaría aún más difícil.

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Los científicos alertan sobre efectos sobre la calidad del agua, competencia por alimento y desplazamiento de especies nativas. Entre las especies bajo amenaza mencionan al manatí antillano y la tortuga morrocoy.

En Puerto Triunfo que concentra el 65% de la población de hipopótamos, el problema también afecta la vida diaria. Hubo ataques a personas en 2020, 2021, 2023 y 2024, además de daños en cultivos, cierres de escuelas, choques con vehículos y desplazamiento de pescadores.

El alcalde Franklin Portillo defendió una postura basada en responsabilidades públicas. “Tengo que pensar en una responsabilidad y hablar desde la razón, más no desde el sentimiento”.

El municipio vive además una tensión económica porque más de 300 emprendimientos locales dependen del avistamiento de hipopótamos y del turismo asociado. A la vez, enfrenta demandas por responsabilidad civil y carece de recursos suficientes para manejar un problema que sigue creciendo mientras el nuevo gobierno define su ruta.