Mirari Gómez
24/09/2026
Actualizado a las 10:32h.
Era un día como otro cualquiera cuando Ramón Roteta (Hondarribia, 1951) experimentó una sensación inusual y «sorprendente» tras salir del cine e ir camino del autobús. «Me costaba respirar, no podía andar más de cien metros, me sentía totalmente agobiado... paré y empecé a notar un dolor en el pecho», recuerda, explicando que, con un leve masaje en la zona, «al rato, el dolor fue remitiendo y pude recuperar la respiración».
Sin embargo, no desatendió las señales porque «aunque soy bastante ignorante con las enfermedades, había oído que lo ocurrido podría tener relación con el corazón». Es por ello que en vez de tomar el autobús y restar importancia a lo ocurrido, cogió un taxi para ir «directamente» al hospital, donde los médicos que le atendieron decidieron ingresarle: «Me dijeron que lo que vieron no les gustaba». Ramón, ajeno a lo que sucedía en su corazón, se preocupó por una reunión que tenía al día siguiente en Bruselas y los especialistas fueron tajantes: «Olvídate de eso; esto es mucho más importante. Has tenido mucha suerte, hemos llegado a tiempo».
Esas palabras le abrieron los ojos. Su mentalidad cambió y, tras explicarle qué es lo que le ocurría y las posibilidades para solucionarlo, Roteta se puso en sus manos para «hacer lo que consideraban mejor. Hablar del corazón impresiona, sobre todo cuando no estás preparado ni informado, le das muchas vueltas... pero son profesionales y lo lógico es confiar», asume, explicando la similitud respecto a su profesión: «Cuando la gente venía a mi restaurante se fiaba de mí en la cocina; pues esto es lo mismo. Son especialistas en corazón y realizan este tipo de operaciones todos los días».
Tras dos días ingresado en el hospital, fue trasladado a Policlínica Gipuzkoa, donde «volvieron a repetirme analíticas, mediciones y diversas pruebas». Allí, concretamente en la Unidad del Corazón, fue atendido por el doctor Alberto Sáenz, cirujano cardiovascular, quien esclarece que el diagnóstico fue que Roteta padecía una cardiopatía isquémica: «Se trata de la acumulación en los vasos del corazón de placas de colesterol que producen estrechamientos y falta de flujo de sangre por las coronarias, que son los vasos que llevan la sangre y el oxígeno al corazón».
Tres 'bypasses'
Eso no fue todo. En un cateterismo de urgencia se le diagnosticó una enfermedad coronaria del tronco común de la coronaria izquierda; esto es «una lesión del nacimiento de las dos coronarias principales del corazón: la descendente anterior y la circunfleja». Se trata, a juzgar por el especialista, de «una de las lesiones más graves dentro de la cardiopatía isquémica porque produce una disminución del flujo en dos tercios del músculo cardíaco. Pero había más. También se le localizó otra lesión, «no tan importante, pero sí significativa» en la coronaria derecha.
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Aulas de Salud
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Organizan: Policlínica Gipuzkoa y El Diario Vasco.
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¿Cuándo? Esta tarde, a partir de las 19.00 h.
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¿Dónde? En la Sala de Prensa del Estadio de Anoeta (acceso por la puerta 0)
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¿Cómo seguirla? De forma presencial, con entrada libre hasta completar aforo. El evento también se podrá seguir vía online a través de diariovasco.com y el canal de YouTube de Policlínica Gipuzkoa.
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La solución pasaba por mejorar la vascularización de las coronarias en quirófano. «Revascularizar las coronarias con cirugía es el método más indicado y que mejores resultados ofrece a largo plazo en estas patologías», explica. La intervención consistió en hacer 'bypass' coronarios a las coronarias afectadas; se trata de «una de las cirugías cardiacas más habituales» y se realiza con circulación extracorpórea: «Significa que hay que parar el corazón durante el tiempo que estamos operando. Conectamos su corazón a un sistema, una máquina de circulación extracorpórea, que realiza la función del corazón durante el tiempo que dura la intervención».
Se le realizaron un total de tres 'bypasses', una técnica que consiste en «hacer un puente, un atajo, de forma que la sangre llegue adecuadamente a la coronaria afectada, utilizando vasos del propio organismo». Una operación a corazón abierto tras la cual el paciente permanece «uno o dos días en la UVI» para, posteriormente, pasar otros «cuatro o cinco días ingresado en planta».
«El resultado fue excelente»
Llegado el momento de ser intervenido, Roteta recuerda sentir «incertidumbre», pero «fui relajándome y pensando que ya no dependía de mí. Mi única tarea era estar tranquilo y entregarme con confianza».
Tras despertar de un «sueño profundo», las sensaciones fueron buenas. «Toda mi experiencia y estancia en Policlínica Gipuzkoa estuvo marcada por dos cosas: la ausencia de dolor y la atención recibida. Me sentí acompañado y cuidado en todo momento», recuerda.
Guarda un recuerdo muy especial de todo lo relacionado con su estancia: desde los profesionales -«me llamó la atención el nivel de atención que recibí»-, hasta los espacios -«tenía una habitación grande, con vistas al verde; estaba muy cómodo»- o la comida: «Me sorprendió gratamente; un nivel muy alto para lo que uno espera de la comida hospitalaria. Sentí, por primera vez, la necesidad de escribir una nota al jefe de cocina para felicitarle por el menú».
Lo resume con una frase sencilla: «Todo estaba perfectamente organizado». Tanto que «terminé sintiendo aquella estancia casi como unas pequeñas vacaciones. La única manera de darme cuenta de que me habían operado era mirar la cicatriz. Por lo demás, me encontraba estupendamente».
Una vez recibido el alta tocó ponerse en marcha con el posoperatorio y la rehabilitación cardíaca, algo que afirma «me gusta mucho porque me gusta hacer ejercicio y, además, hay grandes profesionales que cuidan todos los detalles».
Afirma Roteta que «el cambio ha sido enorme» y que «me encuentro francamente bien. Pensaba que estaría más cansado o que la recuperación sería más lenta; pero ha ido todo mucho mejor de lo que imaginaba». El Dr. Sáenz coincide en la valoración: «El resultado fue excelente. En los seguimientos hemos comprobado que la patología ha desaparecido y puede hacer vida completamente normal. Creo que el paciente se encuentra en una situación clínica excelente».