
El presidente Gustavo Petro reunió el jueves 17 de julio de 2026 en la Casa de Nariño a los representantes a la Cámara del Pacto Histórico para unificar la posición del bloque ante la elección de la presidencia del Senado y fijar la estrategia de oposición al gobierno entrante de Abelardo de la Espriella, en medio de advertencias sobre posibles ataques contra la estabilidad jurídica del partido.
La cita ocurrió horas después de que el Consejo de Estado admitiera dos demandas contra la fusión de Colombia Humana con el Pacto Histórico, el movimiento con el que ambas fuerzas sellaron su unidad. En ese contexto, el bloque oficialista llega a esta nueva etapa con 67 congresistas, frente a los 46 que tenía cuatro años atrás.
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La instrucción central de Petro fue no respaldar a Alfredo Deluque, identificado como el candidato de confianza del presidente electo para la presidencia del Senado, según informó Caracol Radio. La directriz apunta a impedir que el nuevo Gobierno extienda su influencia sobre el Congreso de la República.
El mandatario justificó la urgencia de la convocatoria al advertirles a los parlamentarios que podrían ser objeto de “agresiones jurídicas”. En un mensaje previo, también pidió que las decisiones que surgieran de ese encuentro fueran acatadas en los días siguientes.
La reunión se desarrolló en la Casa de Nariño y luego continuó en privado en el hotel Grand Hyatt, adonde se trasladó la bancada del Pacto Histórico tras terminar el diálogo con el presidente. Allí siguieron deliberando sobre las decisiones impartidas por el jefe de Estado y líder del partido.
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Andrea Vargas, secretaria de Colombia Humana y directiva del Pacto Histórico, confirmó el encuentro y sostuvo que el partido enfrenta un intento de persecución política. “El partido movimiento más grande de Colombia pretende ser criminalizado y desmembrado vulnerando la constitución y los tratados internacionales en materia de derechos políticos sin haber empezado siquiera el gobierno de Abelardo de la Espriella”, escribió.
Vargas resumió esa denuncia en otra frase: “No es delirio: es persecución pura y dura”. La directiva forma parte de los nueve compromisarios del Pacto en la Cámara y señaló que la reunión seguía la misma línea anunciada por Petro.
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Pese a la orientación dada por el presidente, no hay una definición cerrada sobre a quién apoyará la bancada en la elección del presidente del Senado. El representante Alejandro Toro dijo que esa determinación será tomada entre sábado y domingo.
El encuentro con los representantes no se limitó a la votación del Senado. Según lo expuesto en la convocatoria anunciada por Petro, la reunión también sirvió para definir la línea que seguirá la oposición en los primeros días del nuevo gobierno.

Ese diseño incluye una apuesta ya en discusión dentro del Pacto Histórico: la creación de un gabinete a la sombra que haga seguimiento a cada ministerio de la próxima administración. La idea es que cada dirigente quede encargado de una cartera, vigile sus decisiones y llegue preparado a los debates de control político.
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Por ahora, ese plan pertenece solo al Pacto, aunque el partido discute la posibilidad de invitar a otras colectividades que respaldaron la campaña de Iván Cepeda en la Alianza por la Vida.
La figura no tiene antecedentes en Colombia, pero toma como referencia el modelo del Reino Unido, donde la oposición organiza un shadow cabinet para vigilar al gobierno desde un equipo paralelo.
La tensión dentro del bloque creció después de la derrota de Cepeda, que dejó al Pacto Histórico con menos poder del que esperaba y lo devolvió a la oposición frente a un nuevo Congreso que De la Espriella busca empezar a perfilar. En ese escenario, la presidencia del Senado aparece como uno de los primeros espacios de disputa institucional.
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El representante a la Cámara por Bogotá Gabriel Becerra confirmó la reunión y defendió la necesidad de mantener una postura unificada. “El Pacto Histórico, con el liderazgo de Gustavo Petro, llegó para quedarse. Somos millones defendiendo la democracia, las reformas y la esperanza de un país más justo. Nuestra voz unitaria seguirá creciendo en las instituciones y en las calles”.
Becerra agregó: “Nadie debe temerle al pluralismo ni a la participación popular. Defender la vida, las libertades y las garantías de todas las fuerzas políticas es defender la paz y la democracia de Colombia”.