Jon Hernández

Jon Hernández es divulgador de inteligencia artificial (Foto: Movant Connection)

La logística está entrando en una fase de optimización brutal: rutas marítimas corregidas en tiempo real, fábricas que se reorganizan de un día para el otro gracias a sus gemelos digitales, y una ola de robótica que recién empieza. En ese contexto, remarca Jon, “utilizar la inteligencia artificial es el primer paso para no ser reemplazado por la inteligencia artificial.

La logística pasa por una primera fase de optimización brutal. Gracias a la inteligencia artificial, los procesos del supply chain se pueden mejorar muchísimo y alcanzar niveles de eficiencia que antes ni siquiera eran posibles de imaginar.

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Hace poco existía una herramienta de inteligencia artificial muy popular que trazaba las rutas de barco más eficientes: mediante posicionamiento satelital, corregía el rumbo según las condiciones del mar para lograr la mayor eficiencia en el tiempo de llegada a destino.

El supply chain siempre fue algo tremendamente complejo, con muchísimos elementos. Ya existen plataformas que generan un gemelo digital de una fábrica entera, lo que permite reorganizarla por completo para probar mejoras de productividad antes de aplicarlas en la planta real.

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Hay fábricas que ya se construyen bajo ese sistema: desde una computadora, cuando el gemelo digital detecta una forma más productiva de operar, la planta se reestructura durante la noche para que al día siguiente el turno trabaje sobre esa optimización.

Principalmente sorprende la falta de incorporación. No se está haciendo ni el 2% de lo que debería hacerse con la inteligencia artificial. Se está adoptando de forma errónea porque se instaló la idea de que esto era simplemente una herramienta más.

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Esto afecta de forma radical a la base sobre la que se construyó la sociedad desde la revolución industrial: la inteligencia. Hasta ahora era lo que más se valoraba en un trabajador, lo que definía un ascenso o un salario. Ahora esa inteligencia parece salir de un grifo, casi gratis.

El principal problema es que no sabemos a qué se va a parecer el cambio. Todos los modelos de negocio actuales se construyeron para dar servicio al mundo que existía hasta ahora, y de golpe hay que replantearse muchas cosas desde cero.

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Es un escenario parecido al de la llegada de internet, cuando la mayoría de las empresas apenas hizo una página web y muy pocas entendieron que el comercio electrónico iba a transformar el consumo por completo. Estamos en un vértice similar, pero más veloz.

Robots en logística
Según Jon, “en el sector de la logística, lo que más fuerte va a pegar es la robótica” (Ilustración: Shutterstock)

Todavía no terminamos de construir la infraestructura para que aparezcan los nuevos productos y hábitos de consumo. Y ya se ven casos donde un asistente de inteligencia artificial negocia directamente con el asistente de otra empresa, sin que las personas se enteren, para resolver un trámite o un servicio técnico.

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La incertidumbre es el peor enemigo del empresario. Siempre se desarrolla sobre un terreno conocido, ya pisado, no sobre nieve virgen. Y ahora, de golpe, toda esa nieve se volvió virgen otra vez, lo que vuelve más difícil cualquier planificación.

Podemos pensar en una sustitución de la inteligencia, pero eso ocurre solo en las empresas que sigan haciendo lo mismo que hacían antes. Hay que preguntarse qué se puede aportar que la inteligencia artificial todavía no pueda hacer, y ahí encontrar un nicho.

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Utilizar la inteligencia artificial es el primer paso para no ser reemplazado por la inteligencia artificial. Quien se apalanca en estas herramientas tiene menos probabilidades de volverse prescindible que quien no las usa.

A largo plazo, el objetivo declarado de los grandes laboratorios de inteligencia artificial es lograr una inteligencia artificial general capaz de hacer todo el trabajo productivo de la humanidad. Es cuestión de tiempo, y preocupa más la transición que el destino final.

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Hay que mirar el tiempo en dos escalas. La tecnología avanza de forma exponencial, y a los humanos nos cuesta mucho pensar en esos términos: estamos acostumbrados a lo lineal, no a lo exponencial, y eso genera sorpresas constantes.

En el sector de la logística, lo que más fuerte va a pegar es la robótica. Se viene hablando de la llegada de los robots desde hace años sin que fuera para tanto, pero la inteligencia artificial está potenciando muchísimo esa disciplina, y se espera una explosión en los próximos tres años.

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Sin embargo, la implementación no avanza tan rápido como la tecnología. Hay sectores donde la inteligencia artificial ya podría cubrir el 70% de una tarea, pero en la práctica solo cubre un 20%. El cuello de botella hoy es humano, no tecnológico.

Lo más importante es entender que esto va mucho más allá de una herramienta. Va a redefinir buena parte del trabajo cognitivo, que representa la mayoría de las tareas actuales, y eso alcanza a todos los sectores, incluido el logístico.

Conviene dejar de pensar en que todo se va a acomodar solo y empezar a decidir en qué parte de la transformación uno quiere estar. Lo mínimo es estar informado, y a partir de ahí, prepararse de la mejor manera posible para lo que viene.