Se registraron reducciones del consumo por superficie de hasta un 65 % frente a un sistema en suelo tecnificado.

La iniciativa combina asistencia técnica e inversiones para fortalecer establecimientos ganaderos, conservar la biodiversidad y avanzar hacia modelos productivos con menor impacto sobre bosques nativos (inta)

La ganadería y el bosque nativo no necesariamente tienen que avanzar por caminos separados. Con planificación y manejo, ambos pueden convivir dentro de un mismo establecimiento, y esa es la idea que impulsa una iniciativa que ya se pone en práctica en distintas regiones del país.

Especialistas del INTA trabajan en la elaboración de 40 planes de Manejo de Bosques con Ganadería Integrada (MBGI) en establecimientos de 12 provincias. La propuesta busca fortalecer la producción ganadera sin perder de vista la conservación de la biodiversidad y los servicios que brindan estos ecosistemas.

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La iniciativa surge de una Carta Acuerdo entre el INTA y la FAO, con la búsqueda de reducir la deforestación y la degradación de los bosques nativos mediante un manejo sostenible.

Entre sus beneficios se encuentran una mayor fijación de carbono, la conservación de la biodiversidad y una mejor capacidad de respuesta frente a períodos de sequía.
Enfoque MBGI: entre sus beneficios se encuentran una mayor fijación de carbono y mejor capacidad de respuesta frente a períodos de sequía. (inta)

El enfoque MBGI organiza el aprovechamiento ganadero y forestal dentro de un mismo establecimiento según las características de cada ambiente. Entre sus beneficios se encuentran una mayor fijación de carbono, la conservación de la biodiversidad y una mejor capacidad de respuesta frente a períodos de sequía.

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También permite avanzar hacia sistemas compatibles con requisitos ambientales de mercados internacionales. Para Pablo Peri, coordinador del Programa Forestal Nacional del INTA, la iniciativa permite llevar a los establecimientos más de dos décadas de conocimientos y soluciones tecnológicas generadas por el organismo.

Los equipos relevan información ambiental y socioeconómica, elaboran cartografía e inventarios forestales y analizan la carga ganadera, la infraestructura, los riesgos y las condiciones particulares de cada campo.

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A partir de ese diagnóstico se diseñan planes que pueden incluir inversiones en aprovechamiento forestal, manejo ganadero, producción de forraje, infraestructura y monitoreo. Según Hernán Hernández, coordinador del Proyecto I068 del INTA, la experiencia permitirá conocer el desempeño productivo, económico y ambiental de estos modelos en distintos tipos de bosques.

Los establecimientos están distribuidos en Santiago del Estero, La Rioja, Córdoba, Jujuy, Salta, Tucumán, Santa Fe, Buenos Aires, Neuquén, Río Negro, Chubut y Corrientes. El INTA también integra el equipo técnico que acompaña otros cuatro sitios en San Luis.

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Además de acompañar a los productores, el trabajo permitirá evaluar cómo responden estos sistemas en diferentes realidades productivas y ambientales y generar información para ajustar las prácticas de manejo.

Desde la FAO, Agustina Soto Castello, coordinadora del componente MBGI, explicó que el proyecto contempla una línea específica de financiamiento para productores ganaderos destinada a formular e implementar los planes.

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Con planificación, asistencia técnica e inversiones a escala predial, la iniciativa busca fortalecer la producción y, al mismo tiempo, reducir la degradación del bosque nativo, preservando la biodiversidad y los servicios ambientales que estos ecosistemas sostienen.

Fuente: Inta