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22/08/2026 - 07:48 Actualizado: 22/08/2026 - 08:51

Tras semanas de intensas conversaciones, las negociaciones comerciales entre Estados Unidos y Canadá se han roto este viernes a última hora de la jornada. El colapso del diálogo deja vía libre a la entrada en vigor, a medianoche, de un arancel del 50% impuesto por la Administración de Donald Trump sobre importaciones canadienses valoradas en hasta 28.000 millones de dólares (casi 24.000 millones de euros).

Este giro de guion ha dilapidado los avances logrados a principios de semana entre ambos países y echa por tierra el optimismo que el propio Trump había exhibido apenas horas antes, cuando presumió ante la prensa de que el pacto prosperaba. "Solo hago buenos acuerdos, acuerdos mucho mejores para Estados Unidos, tanto con Canadá como con México", declaraba el mandatario estadounidense.

Desde Washington, culpan directamente a Ottawa. El representante comercial de EEUU, Jamieson Greer, aseguró que Canadá se negó a ratificar el pacto en los términos que ya se habían consensuado a principios de semana. "Esta noche, Canadá se negó a finalizar el acuerdo (...) y las nuevas exigencias planteadas han trastocado un pacto cuidadosamente establecido", señaló Greer en un comunicado, defendiendo que Washington había puesto sobre la mesa "el mejor trato posible".

En cambio, la visión del primer ministro canadiense, Mark Carney, es opuesta. "A medianoche, Estados Unidos tiene previsto imponer un arancel del 50% a productos canadienses por un valor aproximado de 28.000 millones de dólares (casi 24.000 millones de euros)", anunció Carney, quien añadió que su país iba a responder de la misma manera.

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Foto: La asistente de Donald Trump, Natalie Harp. (Reuters/Daniel Heuer)

"Canadá aplicará aranceles equivalentes, dólar por dólar, para proteger a nuestros trabajadores y empresas. En los próximos días, el Gobierno presentará medidas adicionales para apoyar a los trabajadores y las empresas canadienses, sumándose a los casi 25.000 millones de dólares (21.300 millones de euros) en ayudas proporcionadas durante los últimos 18 meses", prosiguió.

Los nuevos aranceles afectan, según la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos, a importaciones procedentes de Canadá por unos 20.000 millones de dólares y abarcan productos como palos de hockey, algunos materiales de construcción, bebidas alcohólicas y determinados tipos de ropa.

Un acuerdo frustrado

El colapso de las conversaciones resulta llamativo. El miércoles, la Casa Blanca había concedido una prórroga de tres días antes de aplicar el arancel del 50%, un gesto motivado por el preacuerdo para retomar la construcción del polémico oleoducto Keystone XL, que unirá Alberta y Nebraska.

De hecho, el jueves parecía que había sintonía total. El ministro de Comercio canadiense, Dominic LeBlanc, salió de su reunión con Greer afirmando que estaban "muy cerca". Según filtraciones a Bloomberg, Washington había accedido a reducir los aranceles sobre los automóviles canadienses al 15% y a rebajar al 25% el gravamen sobre el acero y el aluminio. A cambio, Canadá tendría que ceder ante las quejas de Trump sobre el supuesto "trato discriminatorio" en el sector automotriz.

Sin embargo, el vicepresidente JD Vance había defendido la política proteccionista desde una planta siderúrgica en Ohio, donde defendió los beneficios de las tarifas para la industria nacional de fabricación de metales. Por su parte, sectores de la industria siderúrgica estadounidense advirtieron de que cualquier exención o rebaja tarifaria a Canadá pondría en riesgo las inversiones y el empleo local.

Tras semanas de intensas conversaciones, las negociaciones comerciales entre Estados Unidos y Canadá se han roto este viernes a última hora de la jornada. El colapso del diálogo deja vía libre a la entrada en vigor, a medianoche, de un arancel del 50% impuesto por la Administración de Donald Trump sobre importaciones canadienses valoradas en hasta 28.000 millones de dólares (casi 24.000 millones de euros).