El acuerdo para normalizar los envíos de gas tras la crisis de 2022 es positivo para ambos países.

El acuerdo escenificado ayer entre los gobiernos de España y Argelia para incrementar en hasta un 15% el suministro de gas a nuestro país no sólo aporta certidumbre al flujo de las importaciones de una materia prima cada vez más relevante en el mix energético nacional. También pone fin al conflicto diplomático con uno de nuestros vecinos más importantes del sur, clave para el control de las corrientes migratorias hacia España.

Al hilo, Sánchez continúa sin explicar las razones últimas de la decisión que adoptó a comienzos de 2022 para modificar unilateralmente, y sin previa consulta al Congreso de los Diputados, la postura tradicional mantenida por nuestro país en el conflicto del Sáhara Occidental, comprometiendo el apoyo al plan de autonomía de la zona propuesto por Marruecos que dejaría al pueblo saharaui, tradicionalmente respaldado por Argelia, sin el derecho de autodeterminación que reconoce Naciones Unidas a todos los territorios descolonizados. Está por ver si la normalización de las relaciones comerciales con Argelia, que se completará con una cumbre bilateral en Madrid el próximo mes de octubre, traerá también el reequilibrio en las relaciones de vecindad, que se han visto descaradamente balanceadas en favor de Marruecos desde que Sánchez llegó al poder.

De momento, el acuerdo para incrementar los envíos de gas desde Argelia a España es positivo para las dos economías. El país norteafricano se garantiza mayores compras a futuro de uno de sus principales clientes frente a la competencia que representa el gas natural licuado procedente de Estados Unidos, que ha irrumpido con fuerza en el mercado europeo pese a su mayor coste en el marco del aislamiento económico a Rusia como castigo por la guerra contra Ucrania. Desde el mínimo registrado en 2022 (24%), el gas argelino ha ido recobrando cuota de mercado de forma paulatina en nuestro país hasta aproximarse al 38%.

Con el aumento previsto de las exportaciones en un 15% -dos terceras partes a través del gasoducto Medgaz que conecta con la Península Ibérica a través de Almería, y el resto por vía marítima en forma de GNL-, su peso podría volver a los niveles previos al conflicto diplomático. Lo que supondrá un importante ahorro para nuestro país en una coyuntura adversa, al haberse disparado su coste en los mercados financieros (un 33% desde comienzos de julio) al calor del enconamiento de las hostilidades bélicas en Oriente Próximo.