Actualizado 14/07/2026 - 06:16CEST
El Gran Premio de España en Madrid no solo se juega en el plano de la ingeniería o la política, sino también en el del orgullo patrio. Durante el desayuno informativo celebrado en IFEMA, el presidente del Comité Ejecutivo de la institución, José Vicente de los Mozos, analizó las opciones de los héroes locales, Fernando Alonso y Carlos Sainz, de cara a la histórica cita que se disputará entre los próximos 11 y 13 de septiembre.
Test preventivos en el asfalto
De los Mozos adelantó que Madrid "está habilitado" para realizar jornadas de test previos a la celebración del gran premio. Aunque especificó que "no es obligatorio", confirmó la postura de la organización: "Hemos pedido hacerlo". El objetivo prioritario es blindar la seguridad del trazado urbano y esquivar fantasmas del pasado reciente en el 'Gran Circo'. El directivo no ocultó su deseo de que todo ruede a la perfección para que no haya incidentes como el vivido en Las Vegas, donde una tapa de alcantarilla mal fijada arruinó la jornada inaugural y causó graves destrozos en el Ferrari de Carlos Sainz. Para Ifema, la prioridad absoluta es que los equipos "se vayan contentos" a nivel de seguridad.
Alonso, Sainz y la ilusión del podio
Al ser cuestionado por la implicación y el papel promocional de las dos grandes estrellas nacionales, Fernando Alonso y el madrileño Carlos Sainz, De los Mozos se mostró tajante y ensalzó la figura del asturiano: "Fernando siempre se siente orgulloso de España y estará contento de estar en Madrid".
La expectación por ver a un piloto de casa en lo más alto del podio madrileño es máxima, aunque el directivo prefiere mantener los pies en el suelo y apelar a la prudencia técnica. "Para ganar, hace falta un piloto y un coche. Veremos el 13 de septiembre qué ocurre", añadió de forma enigmática, dejando en el aire las opciones reales de los españoles de cara a la carrera.
El peligro del segundo año
Más allá del impacto del debut, la organización mira a largo plazo. De los Mozos sabe perfectamente que la F1 es un examen continuo y que el verdadero reto llega cuando se apaga la novedad. "En un gran premio, es más difícil el segundo año que el primero", reflexionó.
Según el presidente de Ifema, el debut cuenta con el factor sorpresa, pero la exigencia es máxima si se quiere fidelizar al público internacional: "En el primero hay una expectación, y si no estamos al nivel, al segundo gran premio no va a venir tanta gente de fuera". La receta para el éxito del proyecto madrileño está clara: "Tenemos que hacer las cosas bien y aprender de los errores que podamos tener para que el segundo sea mejor todavía".