La reciente transición gubernamental en Colombia ha puesto en primer plano el debate sobre la necesidad de un proceso de empalme claro y eficiente, especialmente en áreas estratégicas como la Defensa.
El exministro Pedro Arnulfo Sánchez advirtió que la ausencia de este mecanismo por parte del actual gobierno de Abelardo de la Espriella incrementa el riesgo de interpretaciones erróneas y puede dejar vacíos críticos en la gestión del Estado.
Según Sánchez, “un empalme de gobierno se parece al relevo de turno entre médicos”, aludiendo a la importancia de la comunicación directa para transmitir no solo datos, sino también contexto, diagnóstico y prioridades. “La diferencia es que, en este caso, el paciente se llama Colombia”, precisó.
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El exministro argumentó que la responsabilidad y la transparencia en la transición requieren intercambio de información cara a cara, lo que permite a los nuevos funcionarios conocer los avances y dificultades reales.

En el sector Defensa, esta interacción resulta todavía más relevante debido a la sensibilidad y el carácter reservado de mucha información estratégica.
Sánchez sostuvo que la decisión del Ejecutivo de suspender la entrega directa el 7 de julio de 2026, y optar en su lugar por un derecho de petición con 666 preguntas, impidió una comprensión cabal de los desafíos técnicos y operativos, “aumentando el riesgo de llegar a conclusiones incompletas, imprecisas o descontextualizadas”.
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Uno de los ejemplos más notorios de este problema, explicó Sánchez, es el reciente ‘Libro de la Verdad’. El documento, compuesto por cinco capítulos, aborda presuntos hechos de corrupción.
En el capítulo dedicado al sector Defensa, se reseña el caso 14: Codaltec. El informe señaló la existencia de un contrato para adquirir un sistema antidrones por $60.300 millones, vinculado al proyecto Escudo Nacional Antidrones, cuya primera fase prevé inversiones superiores al billón de pesos.
Según Sánchez, “un informe de este nivel de importancia estratégica exige precisión y contexto”. El exministro aclaró que el valor final del contrato ascendió a $81.300 millones, no $60.300 millones, y que el acuerdo corresponde a junio de 2025, previo a la creación formal del Escudo Nacional Antidrones, que surgió en 2026.
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De acuerdo con el exministro, los equipos comprados en ese contrato están diseñados para contrarrestar amenazas específicas, pero “ni esos equipos ni ninguno en el mundo, por sí solo, constituye una capacidad integral antidrones”.
Para Sánchez, un sistema de defensa completo debe integrar detección, identificación, seguimiento, inhibición, sistemas de mando y control, entrenamiento, procedimientos y regulación normativa, además de combinar tecnologías activas y pasivas.
En ese contexto, el exministro Sánchez detalló que durante 2026 se impulsó una política innovadora bajo la estrategia Escudo Nacional Antidrones.
“Una de sus líneas de acción consistió en identificar y adquirir las mejores tecnologías disponibles en el mundo”, señaló. Los equipos técnicos del Ejército, la Armada, la Fuerza Aeroespacial y la Policía evaluaron durante siete meses ofertas tecnológicas de 119 empresas de 21 países.
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El análisis arrojó tres conclusiones: no existe una solución completamente eficaz; ninguna empresa concentra todas las capacidades necesarias; y Colombia necesita una arquitectura multicapa, adaptada a su realidad y amenazas.
La amenaza que representan los drones, enfatizó Sánchez, se ha incrementado en los conflictos modernos. Su capacidad para causar daño evoluciona más rápido que muchas de las contramedidas existentes.
Por eso, el exministro Sánchez recalcó que la administración actual debe continuar sobre lo avanzado, gestionar los recursos asignados para la primera etapa del Escudo Nacional Antidrones, estimada en 1 billón de pesos, y estructurar nuevos procesos con celeridad, rigor técnico y transparencia total.
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Sánchez aseguró que hasta el último día de su gestión hubo disposición total para un empalme transparente y profesional. “Ese intercambio habría permitido aclarar oportunamente muchas de estas inquietudes y evitar pérdida de tiempo y esfuerzos valiosos para la protección del país”.
Por último, el exministro de Defensa, Pedro Arnulfo Sánchez, ecalcó que los debates políticos pueden esperar, pero la construcción de una defensa antidrones efectiva requiere continuidad, claridad y compromiso inmediato.