Europa domina las nuevas clasificaciones mundiales de sostenibilidad, pero los expertos advierten de que todos los países siguen muy lejos de los objetivos clave para hacer frente al cambio climático.

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El Índice de Desempeño Ambiental (EPI), elaborado por investigadores de las universidades de Yale y Columbia, se publica cada dos años y clasifica a los países de todo el mundo en función de su compromiso con la sostenibilidad.

Se centra en 47 indicadores diferentes repartidos en 12 categorías, entre ellas la mitigación del cambio climático, la calidad del aire, los bosques, los recursos hídricos, la gestión de residuos y la biodiversidad.

A partir de datos de grandes instituciones de investigación, organizaciones internacionales y otros recopiladores de información como el World Resources Institute y el programa Copernicus de la UE, cada país recibe una puntuación de cero a 100.

Estonia encabeza la clasificación climática

Estonia se ha situado en cabeza, en gran medida gracias a la fuerte reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero en la generación eléctrica durante la última década.

En los últimos años, Estonia ha reducido su dependencia de la producción de electricidad a partir de esquisto bituminoso nacional, una roca sedimentaria rica en energía.

Aunque el esquisto bituminoso sigue siendo la principal fuente de energía del país, el auge de las energías renovables está ayudando a Estonia a desprenderse de los combustibles fósiles, sobre todo gracias a la energía solar.

Según la Agencia Internacional de la Energía (AIE), Estonia quiere acelerar su transición hacia la energía limpia y se ha fijado el objetivo de cubrir el 100% de su electricidad anual con renovables para 2030. Forma parte de la meta más amplia del país de alcanzar la neutralidad climática en 2050.

Estonia también destaca por sus esfuerzos para reforzar la biodiversidad y la protección de los ecosistemas. Más de 50% de su territorio está cubierto por bosques y humedales protegidos, lo que convierte al país en hábitat de más de 300 especies de aves.

En una conferencia celebrada ayer, 9 de julio, en Nueva York por la Universidad de las Naciones Unidas Centro de Investigación de Políticas (UNU CPR), Andres Sutt, ministro de Energía y Medio Ambiente de Estonia, afirmó sentirse "muy orgulloso" de que se reconozca el impulso del país a la sostenibilidad.

Sin embargo, Estonia solo obtuvo 75 puntos de un máximo posible de 100, lo que muestra que incluso el país que lidera la clasificación está todavía lejos de donde debería estar.

"Si los países quieren mantener una trayectoria hacia emisiones netas cero en 2050, tendrán que lograr reducciones de emisiones importantes de forma continuada, lo que exigirá políticas adicionales en el futuro", explica Zach Wendling, autor principal del informe.

La clasificación ambiental mundial de Yale, consulte la lista completa

Luxemburgo se situó muy cerca, en segunda posición con 74 puntos, seguido por el Reino Unido (72), Finlandia (71) y Países Bajos (71).

De hecho, los países europeos ocupan todos menos uno de los veinte primeros puestos de la clasificación de este año, pese a que muchos Estados miembros de la UE obtienen malas notas en la categoría de sostenibilidad agrícola.

En la parte baja de la tabla se sitúan Laos, seguida de India, Bangladesh, Mali y Vietnam. Los expertos advierten de que todas estas naciones se enfrentan a "una grave degradación ambiental que representa una amenaza directa para la salud humana y los ecosistemas críticos".

En la conferencia de ayer, los expertos señalaron que India podría hacerlo mucho mejor, pero quedó la segunda por la cola debido a sus dificultades para hacer frente a las partículas en suspensión en el aire ambiente. Estas diminutas gotas, procedentes de la combustión de combustibles, la construcción, el polvo y fuentes naturales como los incendios forestales y la sal marina, pueden provocar graves problemas respiratorios y cardiovasculares.

Índice de Desempeño Ambiental 2026

Estados Unidos cae al puesto 27

El informe advierte de que China y Estados Unidos, los mayores emisores de gases de efecto invernadero del planeta, probablemente se quedarán muy por debajo del objetivo mundial de lograr emisiones netas cero de GEI en 2050.

Estados Unidos ocupa el puesto 27, justo por detrás de Australia (25) pero por delante de Canadá (29). No obstante, la clasificación utiliza datos hasta 2024, es decir, refleja la última parte del mandato de Joe Biden y no el de Donald Trump.

Desde su regreso a la Casa Blanca, Trump ha intentado de manera constante impulsar el carbón más contaminante, frenar la expansión de los parques eólicos marinos y retirar a Estados Unidos de varios objetivos climáticos clave de la ONU.

La puntuación de Estados Unidos refleja buenos resultados en cuestiones de salud ambiental, pero un rendimiento insuficiente en protección de la biodiversidad y en indicadores de cambio climático.

China se situó en el puesto 129, debido a sus malos resultados en las medidas relacionadas con el cambio climático pese a los avances en la contaminación del aire interior, el saneamiento del agua y la gestión de residuos sólidos.

¿Una lista de países ricos?

Aunque los europeos puedan celebrar que encabezan la clasificación, los países más ricos tienden a tener mayor acceso a capital para mejorar su perfil ambiental, por ejemplo invirtiendo en grandes proyectos de energía verde.

Los países de renta baja contribuyen menos al cambio climático, aunque sufren en mayor medida las consecuencias del calentamiento global, y pueden tener dificultades para reunir fondos que aceleren la transición ecológica.

Muchos países ricos también externalizan su producción industrial y sus residuos a otros Estados, lo que distorsiona su progreso real. En 2022, por ejemplo, la UE exportó 12,4 millones de toneladas de residuos a Turquía y 3,5 millones de toneladas a India.

A principios de este año, el bloque anunció además que permitirá a los países recortar el 5% de sus emisiones utilizando "créditos internacionales de alta calidad". Puede leer aquí más detalles sobre cómo funcionará el mecanismo y por qué los expertos se muestran escépticos.