
Un grupo de estudiantes de la Universidad de Costa Rica (UCR) convirtió problemas cotidianos del sistema de salud en siete propuestas de innovación que buscan facilitar tratamientos, mejorar la seguridad de los pacientes y atender necesidades que, en algunos casos, todavía tienen pocas alternativas disponibles.
Los proyectos fueron desarrollados por estudiantes de la Facultad de Farmacia como parte del curso Gestión de la Innovación, impartido durante el primer semestre de 2026. Las iniciativas combinan investigación científica, desarrollo de productos y herramientas digitales con potencial para convertirse en emprendimientos vinculados al sector salud.
Una de las propuestas que más atención recibió fue Mucorilex, un enjuague bucal pensado para pacientes que enfrentan mucositis oral, una complicación frecuente de tratamientos contra el cáncer como la quimioterapia y la radioterapia.
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La mucositis provoca inflamación, llagas y úlceras en la boca que pueden dificultar actividades tan básicas como comer, beber e incluso hablar. Según la información presentada por el equipo, entre 30% y 40% de los pacientes oncológicos pueden sufrir esta complicación.
El proyecto fue desarrollado por María Isabel Gómez Fernández, Alina Paola Vásquez Vásquez, María Paula Molina Orlich, María Daniela Alvarado Morales, Génesis Argüello Jiménez, Sofía Alejandra Torres Rodríguez y Mariel Duarte Ledezma, estudiantes de quinto año de Farmacia.
Mucorilex busca combinar un efecto anestésico local con componentes de origen vegetal capaces de favorecer la cicatrización y la hidratación de la mucosa. Uno de sus elementos diferenciadores es la incorporación de agentes mucoadhesivos, diseñados para permitir que los ingredientes activos permanezcan durante más tiempo en la zona afectada.
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El producto todavía se encuentra en fase de incubación y no cuenta con un prototipo terminado. Los estudiantes buscan apoyo para desarrollar las primeras muestras, realizar pruebas de estabilidad y comprobar que la formulación pueda diferenciarse de las preparaciones magistrales que actualmente reciben algunos pacientes.
Otra de las propuestas es Dulsense, un espray elaborado con ingredientes naturales que pretende ayudar a personas que padecen disgeusia, una alteración del sentido del gusto que puede afectar la alimentación y deteriorar la calidad de vida.
Los estudiantes encontraron que esta condición puede presentarse entre 20% y 90% de las personas con cáncer, dependiendo de los estudios y poblaciones analizadas. También identificaron afectaciones del gusto entre adultos mayores y personas con COVID-19 persistente.
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El proyecto pretende actuar sobre los receptores del gusto para modificar la percepción del sabor dulce. El espray se aplicaría antes de comer y, de acuerdo con el equipo, comenzaría a actuar entre 30 y 60 segundos, con un efecto estimado de aproximadamente 30 minutos.

Los estudiantes también desarrollaron PasaGel, un gel oral de 30 mililitros diseñado para facilitar la deglución de comprimidos, particularmente entre personas adultas mayores que presentan dificultades para tragar medicamentos.
La iniciativa cobra relevancia ante el envejecimiento de la población costarricense. Las proyecciones citadas por los estudiantes indican que para 2050 Costa Rica podría tener cerca de 1,5 millones de personas mayores de 65 años.
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El cuarto proyecto es Kapok, una solución bebible elaborada a partir de productos naturales para favorecer la relajación, mejorar el sueño y apoyar funciones cognitivas como la memoria y la concentración.
Los estudiantes señalaron que, durante el último año, la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) habría diagnosticado aproximadamente 43.000 personas con insomnio, mientras que unas 160.000 personas han sido tratadas por este problema en la institución, sin incluir los casos atendidos en centros privados.
La propuesta se presenta como un shot y surgió, en parte, de la experiencia personal de Emily Savary, integrante del equipo, quien relató sus dificultades para dormir y la búsqueda de alternativas para enfrentar el insomnio. El grupo desarrolló cuatro prototipos con cuatro sabores antes de llegar a la propuesta actual.
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Las otras propuestas tienen un fuerte componente digital. Una de ellas es FarmaSafe, una plataforma que utiliza un asistente virtual para facilitar el reporte de reacciones adversas a medicamentos.
El equipo identificó un problema: Costa Rica ya cuenta con Noti-FACEDRA, pero su formulario puede resultar demasiado técnico para algunos pacientes. FarmaSafe pretende utilizar un lenguaje más sencillo para facilitar que las personas informen síntomas y otros datos relacionados con los medicamentos que consumen.
El proyecto pasó por ocho versiones antes de alcanzar su diseño actual. La información sería revisada por profesionales en Farmacia y posteriormente enviada al hospital, con el objetivo de contribuir a tratamientos más seguros y evitar combinaciones potencialmente riesgosas.
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Por otro lado, MedSync busca resolver la fragmentación de información entre los sistemas público y privado. La plataforma permitiría, con autorización del paciente, compartir información sobre los medicamentos que utiliza, dosis y tratamientos.
Los estudiantes advierten que una persona puede recibir un medicamento en la CCSS y adquirir el mismo fármaco posteriormente en una farmacia privada, generando una posible duplicidad que el personal de salud podría no detectar. La iniciativa busca reducir esos riesgos mediante alertas y una mayor integración de los datos.
El equipo calcula que necesitaría una inversión inicial de ¢8 millones para validar el prototipo, el método y la seguridad de los datos.

Finalmente está FarmaRural, una plataforma orientada a conectar a pacientes con farmacias independientes cercanas y mostrar en tiempo real si un medicamento está disponible, agotado o tiene poca disponibilidad.
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La idea nació a partir de experiencias de personas que deben recorrer largas distancias para conseguir un medicamento. Una de las integrantes recordó el caso de su madre, quien necesitó un fármaco que no estaba disponible en la farmacia de su comunidad y tuvo que esperar cerca de una semana para conseguirlo.
El modelo plantea que la aplicación sea gratuita para los usuarios, mientras que las farmacias pagarían una membresía inicial de US$30 mensuales para aparecer en la plataforma y publicar su inventario.

En conjunto, las siete propuestas muestran cómo los estudiantes de la UCR están intentando transformar problemas concretos del sistema sanitario en soluciones que combinen ciencia, tecnología y emprendimiento. Aunque varias todavía se encuentran en etapas tempranas y requieren inversión, pruebas o validación, sus desarrolladores buscan que los proyectos puedan salir del ámbito académico y convertirse en herramientas disponibles para pacientes y profesionales de la salud.
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