Documentales como 'Este cuerpo mío' demuestra que las mejores historias  nacen de la honestidad. Codirigido por Afioco Gnecco y Carolina Yuste, el filme convierte un proceso de transición de género en un relato sobre la identidad, la amistad y la necesidad de encontrar un lugar en el que poder vivir en paz con uno mismo. 

Lejos de buscar el impacto fácil o el discurso panfletario, la película apuesta por la intimidad, los pequeños gestos y por la vulnerabilidad compartida. Como resultado tenemos una obra emocionante que habla de las personas trans, sí, pero también del peso de la familia que eliges, de la migración, del amor incondicional y de la importancia de contar con alguien que nos recuerde quiénes somos cuando nosotros mismos dejamos de verlo.

La amistad lo sostiene todo

Todo comienza cuando Afioco Gnecco decide iniciar su transición de género a los 42 años. Lo que en un principio iba a ser un diario personal grabado con una cámara acaba convirtiéndose en un largometraje codirigido junto a Carolina Yuste, actriz y amiga inseparable, cuya presencia resulta decisiva durante todo el proceso. Porque la fuerza del documental está precisamente ahí: en la complicidad entre ambos y en cómo la amistad se convierte en un refugio frente a las dudas, el miedo y la inseguridad.

Lejos de convertir la transición en un relato exclusivamente reivindicativo, 'Este cuerpo mío' se centra en el día a día de sus protagonistas, observando los pequeños avances, los retrocesos, las conversaciones, los silencios y los momentos de agotamiento emocional con mucha delicadeza. Rafael nunca queda reducido únicamente a su identidad trans; la película habla también de pertenencia, de afecto, de autoestima y de la difícil tarea de aprender a mirarse con la misma ternura con la que lo hacen quienes le quieren.

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Además, formalmente, el documental apuesta por una puesta en escena muy sencilla y cercana. Y la cámara acompaña sin invadir, evitando el sensacionalismo y dejando que las emociones aparezcan de forma natural. Esa honestidad convierte muchas escenas cotidianas en algunos de los momentos más conmovedores de la película.

Por otro lado, la historia también incorpora otra dimensión fundamental: la de la migración. Gnecco regresa a Chile para reencontrarse con parte de su familia, en un viaje que pone de relieve la importancia de las redes de apoyo y de la llamada familia elegida dentro de la comunidad LGTBIQ+. El documental muestra cómo ese regreso sirve también para reconciliarse con un pasado que nunca desapareció del todo.

'Este cuerpo mío'

Uno de los pasajes más emotivos llega con la relación entre Rafael y su madre, enferma de Alzheimer. La enfermedad le impide reconocer plenamente la identidad de su hijo, convirtiendo cada visita en una mezcla de amor, pérdida y una aceptación imposible. Es un dolor silencioso que la película retrata sin caer en el melodrama y que termina reforzando su mensaje central: que a veces hay que seguir adelante incluso cuando no todas las heridas se han cerrado. 

Sin ser un documental perfecto, 'Este cuerpo mío' emociona precisamente porque nunca deja de ser auténtico, convirtiéndose en un retrato valiente sobre la identidad, la amistad y el derecho de cualquier persona a encontrar, por fin, ese pequeño espacio de paz consigo misma.

Lo tenéis en Movistar Plus.

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