
Hoy será un “súper martes” en materia de datos económicos y particularmente de la inflación. No solo el Indec divulgará el índice nacional de junio, sino que en Estados Unidos se conocerá varias horas antes, a las 9.30 de Argentina, qué pasó con la evolución de los precios en la economía doméstica.
Ambos datos serán muy tenidos en cuenta por los inversores. En el caso de Argentina, la expectativa es que perfore por primera vez en el año el 2 por ciento. En la ciudad de Buenos Aires arrojó 1,8% la medición correspondiente al mes pasado y se espera que a nivel nacional arroje un valor bastante parecido. Incluso para junio los analistas piensan que podría mantenerse abajo del 2 por ciento.
PUBLICIDAD
Es un dato de gran relevancia porque sería el tercer mes consecutivo de inflación en baja, demostrando que el plan de restringir la cantidad de dinero en la economía y de mantener estabilidad cambiaria está funcionando.
En el caso de Estados Unidos, se espera que en junio el índice arroje deflación, es decir una caída del índice de precios al consumidor del orden del -0,2 por ciento. En caso de confirmarse, sería la primera vez que ocurre en los últimos dos años. Esto sería consecuencia directa de la caída del barril de petróleo, que en junio volvió a la zona de USD 70 como consecuencia de la tregua del conflicto bélico en el Golfo Pérsico.
PUBLICIDAD
Se estima que el índice anual bajaría desde 4,2% a 3,8 por ciento. Esta disminución dejaría en claro que la inflación ya habría tocado un pico y empezará a bajar gradualmente.
Esta expectativa se ve amenazada otra vez por el nuevo salto del precio del petróleo ante la escalada del conflicto en los últimos días. El presidente Donald Trump aclaró que sigue negociando con Irán, pero que ya no rige el alto el fuego.
PUBLICIDAD
¿Por qué se trata de un dato relevante para Argentina? La expectativa es que si baja la inflación se alejen los temores del mercado de una nueva suba de tasas en Estados Unidos con el objetivo de frenar presiones en los precios.
Ese dato resultaría clave para que aflojen las tasas largas y baje el costo del financiamiento para el Gobierno argentino. Hasta ahora el rendimiento de los bonos norteamericanos a diez años se mantiene arriba del 4,5% anual. Pero si se moderan las tensiones inflacionarias podría volver a niveles de 4% ó incluso menos.
PUBLICIDAD
Con un riesgo país en torno a los 400 puntos básicos, una reducción de tasas en Estados Unidos ayudaría para financiarse en los mercados internacionales a niveles del 8% anual. Por eso el Gobierno está tan pendiente ahora no solo de la reducción del riesgo país, sino también de lo que suceda con las tasas en Estados Unidos.
La inflación norteamericana mostró una aceleración en los últimos meses, impulsada principalmente por el encarecimiento de la energía, mientras que la inflación subyacente (o “core inflation”), que excluye los componentes más volátiles como alimentos y combustibles, continúa exhibiendo una dinámica más moderada.
PUBLICIDAD
El Índice de Precios al Consumidor (CPI, por sus siglas en ingles) pasó de una variación interanual del 3,3% en marzo al 3,8% en abril y alcanzó el 4,2% en mayo, reflejando el impacto del aumento de los precios energéticos sobre la inflación general.
En contraste, el índice subyacente evolucionó con mayor estabilidad. La inflación core se ubicó en torno al 2,7% interanual en marzo, avanzó al 2,8% en abril y alcanzó el 2,9% en mayo, lo que evidencia que las presiones inflacionarias de fondo permanecen contenidas, aunque todavía por encima de la meta del 2% fijada por la Reserva Federal.
PUBLICIDAD
De cara a la publicación del dato correspondiente a junio, prevista para este martes, el consenso del mercado anticipa una moderación de la inflación general hasta la zona del 3,8% interanual, favorecida por una desaceleración en los precios de la energía. Para la inflación subyacente, en tanto, las estimaciones apuntan a una leve baja hasta el 2,8%, un nivel que seguiría reflejando la persistencia de las presiones sobre los precios de los servicios y la vivienda, factores que continúan siendo monitoreados de cerca por la Reserva Federal al momento de definir el rumbo de la política monetaria.