Estados Unidos activó este martes el Grupo de Trabajo Conjunto del Hemisferio Occidental, una nueva estructura militar permanente que absorbe a la Operación Lanza del Sur y coordina a 18 países de la región en la lucha contra el narcotráfico y el crimen organizado transnacional. El anuncio lo formalizó el Comando Sur (Southcom), con sede en Doral, Florida, en el marco de la Coalición Contra los Cárteles de las Américas impulsada por la Administración de Donald Trump.
El general Francis L. Donovan, comandante de Southcom, presentó la nueva fuerza como el brazo de acción del Comando Sur de Estados Unidos y afirmó que aplicará fricción sistémica total sobre las redes que amenazan a la patria estadounidense y a sus socios en la región. La transición desde la anterior estructura, la Fuerza de Tarea Conjunta Southern Spear, se produjo a medianoche del lunes, según confirmó la propia Southcom.
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El nuevo grupo de trabajo reemplaza formalmente a la Operación Lanza del Sur, el operativo inaugurado en septiembre de 2025 que autorizó ataques militares contra embarcaciones señaladas de transportar droga en el Caribe y el Pacífico oriental. Ese programa se convirtió en uno de los símbolos de la política antidrogas de Trump y en una de las mayores fuentes de controversia legal de su segundo mandato, por el uso de fuerza letal contra objetivos civiles sin proceso judicial previo.
Un informe publicado a fines de julio por la Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos, conocida como WOLA, documentó que desde el 2 de septiembre de 2025 murieron 221 personas en 63 ataques contra pequeñas embarcaciones difundidos en redes sociales por el propio Comando Sur.
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La ofensiva naval antecedió y acompañó la escalada de presión de Estados Unidos sobre el régimen de Nicolás Maduro, que culminó con la captura del entonces mandatario venezolano en una operación militar estadounidense a comienzos de enero. Maduro fue trasladado a Estados Unidos para enfrentar cargos vinculados al narcotráfico, en un episodio que marcó un punto de inflexión en la relación de Washington con Caracas y en el diseño de la nueva arquitectura de seguridad regional.
La base de la actual coalición se formalizó en marzo, cuando Estados Unidos y once países —Argentina, Bolivia, Costa Rica, República Dominicana, Ecuador, El Salvador, Guyana, Honduras, Panamá, Paraguay y Trinidad y Tobago— suscribieron en Doral la alianza conocida como Escudo de las Américas. Posteriormente se sumaron Bahamas, Belice, Chile, Guatemala, Jamaica y Perú, hasta completar los 18 socios que integran hoy el nuevo comando conjunto.
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Donovan designó como jefe del Grupo de Trabajo Conjunto del Hemisferio Occidental al general Kevin Jarrard, quien encabezó la respuesta del Departamento de Estado tras los terremotos que sacudieron a Venezuela en junio. Southcom describió a la nueva sede como el ámbito que integrará inteligencia, vigilancia, reconocimiento y planificación operacional para toda la región, en sustitución del modelo anterior centrado casi exclusivamente en los ataques navales.
El anuncio llega días antes de la asunción de Abelardo de la Espriella como presidente electo de Colombia, previsto para el próximo 7 de agosto. El abogado de extrema derecha, que basó su campaña en una política de mano dura contra el crimen organizado, ha expresado respaldo a una mayor cooperación militar con Washington, en un giro respecto de la postura del saliente Gustavo Petro, crítico de los bombardeos a embarcaciones.
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La creación de esta nueva estructura consolida un cambio de fondo en la estrategia de seguridad de Estados Unidos hacia América Latina: de operativos puntuales y reversibles a un dispositivo militar permanente con vocación de intervención sostenida. Su eficacia dependerá tanto de la cooperación efectiva de los países socios como de la capacidad de Washington para disipar las dudas legales y humanitarias que dejó la ofensiva que le dio origen.