Actualizado Sábado, 1 agosto 2026 - 00:36

Una callecita llamada Elkano es la culpable de casi todo en Getaria. "Es la entrada natural al pueblo, o lo era históricamente, ya que constituye la bajada al puerto y siempre ha funcionado como la calle principal por la que todo el mundo accedía", detalla Aitor Arregui. Lo cuenta justo delante de los orígenes del negocio que lidera y que ha posicionado en el puesto 24 de los mejores restaurantes del mundo, según la lista The World's 50 Best Restaurants: justo aquí nació Elkano en 1964, como proyecto de su padre, Pedro Arregi, y justo aquí hoy funciona Elkano Txiki como el bar de la saga hostelera.

Todo se acaba de entender cuando justo en la fachada de este bar de cocina vasca se observa una parrilla instalada al aire libre. Es una de las señas de identidad de Getaria, donde históricamente se asaban los pescados recién llegados en los barcos al puerto en parrillas en la calle. Procedente de un caserío, y al no gozar el mayorazgo por no ser el hijo mayor de su familia, el abuelo de Aitor Arregui se buscó la vida en la localidad guipuzcoana en la que "el territorio era la mar"; de ser marinero pasó a abrir un ultramarinos con su mujer, Joxepa, que había trabajado como marmitona (ayudante de cocina) en San Sebastián, donde cocinaba para reyes y nobleza durante el verano. "De ahí le vino el conocimiento de la alta cocina francesa", dice el nieto.

Cazuelitas en los inicios

Cuando su hijo, Pedro Arregui, regresó de trabajar en Alemania, propuso montar un bar en aquel pequeño local, donde "no servía pinchos, sino cazuelitas, que hacía la abuela los domingos, mientras mi padre se quedaba con los amigos en la parrilla. Ahí es cuando empieza a abrirse el bar, hasta que se convierte en asador, es decir, en restaurante, por la demanda de los clientes", cuenta el chef.

Bonito con tomate.

Bonito con tomate.

Se dice que Pedro Arregui fue el primero en echar un cogote de merluza a la parrilla, instrumento que llegó a dominar y al que dio valor gastronómico. Cuando el localito fundacional de Elkano se quedó pequeño, en 1988 se mudó un poco más arriba de la calle, a la sede actual. Así que aunque la sede inicial, ya conocida como Elkano Txiki por la familia -que había vivido justo encima, donde Aitor Arregui se crió-, se mantuvo abierta un tiempo, llegó un momento en el que bajó persiana para centrarse en Elkano como restaurante principal. Pero don Pedro siguió pagando religiosamente impuestos y licencia año a año sin que la familia lo supiera para que aquel local clausurado conservara su futuro como bar, mientras aparentemente estaba condenado a ser un almacén.

Reapertura para el pueblo

Tras más de 20 años cerrado, la familia comenzó a acariciar la idea de reabrirlo. En enero de ese año, celebrando una fiesta por el 50 aniversario del restaurante, Pedro le dijo a Aitor: "Vamos a abrir Elkano Txiki". Pedro Arregui falleció un mes después. "Nunca llegaba el día y mi padre se fue sin que Elkano Txiki abriera, pero nos empeñamos en hacerlo, más aún cuando el padre se fue. Encima, nos enteramos de que llevaba pagando todo para que el local no perdiera la licencia de bar", detalla Aitor Arregui.

El pequeño Elkano Txiki.

El pequeño Elkano Txiki.

Con este local revivido en julio de 2014, cumplía un objetivo más. "Nos preguntamos qué podíamos hacer para que el pueblo nos viera. Temíamos que Elkano se estuviera convirtiendo en algo elitista y, por eso, queríamos reabrir ElKano Txiki para volver al comienzo, como algo local y popular, para que los marineros vinieran; queríamos socializarnos en Getaria y que este lugar se convirtiera en una casa", argumenta este ex futbolista profesional convertido en hostelero.

La carta

En sus 35 metros cuadrados, con barra y mesas, hoy se pueden probar platos y raciones, mientras se mantiene fiel a sus orígenes: "aquí no hay pinchos". En la carta, desde su famosa ensaladilla rusa -premiada como la mejor de España por el congreso San Sebastián Gastronomika-, su gilda especial o las Gambas Joxepa o Gabardinas hasta las pochas frescas a la marinera, el ravioli de hongos, las manitas y el morro, las croquetas cremosas de jamón ibérico, las tosta de sardinas con vinagreta de corales de bogavante o una chuleta a la parrilla. "Intentamos hacer cosas que nos gustan pensando en que va a venir público local", definen.

Los chefs de Elkano Pablo Vicari y Aitor Arregui.

Los chefs de Elkano Pablo Vicari y Aitor Arregui.

Por la parrilla, en este bar también pasan pescados. "En nuestro trato con los pescadores, intentamos que les vaya lo mejor posible y eso implica intentar comprarle todo lo que ofrece para que no tenga que ir a un mercado y le peleen el precio. Cuanto mejor le vaya a él, nos garantizamos tener un buen producto. Por eso, en Elkano Txiki ponemos género que no encaja tanto en Elkano, incluso por volumen", cuenta Aitor Arregui.

Eso significa que la carta del bar da sorpresas a diario dictadas por la mar: si se pesca mucha raya, seguro que aparecerá, quizá guisada; si hay sepia -"que aquí se considera injustamente de tercera frente al chipirón o el calamar"-, puede dar pie a unos raviolis... "Hacemos platos con pescados que van llegando a los que les damos un toque y con los que sorprendemos a los marineros", dice Pablo Vicari, chef argentino que es pieza clave en Elkano.

Elkano Txiki. Elkano, 13. Getaria (Guipúzcoa). Reservas aquí. Precio: de 20 a 70 euros.