
Qué mejor mensaje que seguir pese a todo. Aún mientras su padre Jorge vivía sus últimas horas en este mundo, Lionel Messi relegó pasar tiempo con su referente para dejar el alma y el corazón por los colores. Sus colores. Los que más amó. Por los que dejó todo. Por aquellos que lloró. Por los mismos que se fue y volvió. Para el 10, su lugar en el mundo era el predio que hoy lleva su nombre. Era estar con sus amigos y compañeros de la Selección. Por eso pasó 12 cumpleaños concentrado con el combinado nacional. Por eso vivió las horas más difíciles de su vida junto a esas personas que tanto quiere. Que fueron, son y serán parte de su familia.
Messi escribió dos días después de la derrota en la final del Mundial 2026 contra España esa carta que hizo pública hace algunas horas. Pero dio señales desde la primera hora que la Copa del Mundo iba a ser su último baile, la frase que inmortalizó el documental que vio sobre la última temporada de Michael Jordan y sus Chicago Bulls que lo fascinó.
PUBLICIDAD
Si vamos de atrás para adelante en la línea de tiempo, la arenga previa a la definición del torneo en Nueva York fue el aviso definitivo. En la charla con sus compañeros, que brotó desde lo más profundo de su ser, dejó en claro el mensaje. Su llanto tendido viendo a los hinchas en la tribuna mientras el pueblo le demostraba su gratitud fue otra señal que era hora de poner la camiseta en el perchero.
Otra de las postales de la Copa del Mundo sucedió unos días antes cuando en Atlanta se consumó una de las victorias más celebradas de la historia del fútbol argentino. A 40 años de los dos míticos goles de Diego Maradona a Inglaterra en México 86, la Selección superó el 0-1 en el marcador y dio vuelta el partido ante los ingleses. Con Leo como estandarte, el centro (pase gol) para el cabezazo de Lautaro Martínez con su pierna derecha fue un chiste de buen gusto. Es que si Pelusa se convirtió para una generación de argentinos en ese que supo desparramar a los británicos, la actuación de la Pulga en Estados Unidos en las semifinales del Mundial fue la imagen que coronó al rey de nuestros tiempos.
PUBLICIDAD

El sonido del árbitro, perdido en medio del estallido popular de las tribunas, quedó perdido. Pero todos vimos, los que estuvimos en la cancha y aquellos que siguieron el partido por la TV, cómo Messi se arrodilló y empezó a mover las manos para celebrar una victoria épica. ¿Habrá sido ese el día que se vació por completo como dijo en su carta de despedida?
En medio del campeonato, el 10 también necesitó ser rescatado por sus compañeros de la Selección. “Le dijimos que todavía era temprano para que se acabe”, dijo Enzo Fernández, autor del 3-2 de ese partido histórico como lo fue contra Egipto. “Tratamos de abrazarlo, de que él sienta que vamos a estar con él hasta el final. Para nosotros es un plus tenerlo con nosotros. También jugamos para que ese último partido de él no llegue nunca”, comentó a este medio Leandro Paredes durante la zona mixta. Todos, internamente, no querían que el día llegara.
PUBLICIDAD
El principio del fin fue contra Argelia. Aquella tarde calurosa de Kansas City fue la primera en la que Messi frotó la lámpara en el Mundial. Anotó los tres tantos de Argentina, pero lo que más sorprendió al mundo fue su emoción en los festejos. Ese video, mirando fijo a la cámara de TV y diciendo “Te amo” era un mensaje encriptado para solo una persona en este mundo. Ese que no lo pudo acompañar como cada vez que su hijo salía a la cancha.
“Cada vez que terminaba un partido esperaba y extrañaba tu mensaje. Ahí me di cuenta de que la situación era fea de verdad. Así y todo, no dejaba de pensar en llegar lo más lejos posible, para darte tiempo y que vieras un partido. Llegamos a la final y no pudiste estar. Quería ganarla para llevártela y mostrarte una nueva. No pude, las piernas no me daban más. Esta vez intenté ir contra mi físico, pero no pude”, fueron las palabras que le dedicó a su papá en la carta que publicó tras la desaparición física de Jorge.
PUBLICIDAD
Ahora refrendó ese mensaje con otro destinatario. Su otro gran amor. La celeste y blanca. “Queda poco y se van cerrando etapas y esta es una que me duele mucho. Amo, amé y amaré siempre estar en la Selección. Me vacié, ya no tengo más para dar y aparte vienen chicos muy grandes atrás que merecen estar”, escribió en un pedazo de papel a las pocas horas de una derrota dolorosa. Que le dolió distinto a aquella de Brasil 2014 y las otras que muchos de sus detractores le apuntaron hasta que tuvieron que rendirse ante su grandeza.
Fue un Mundial de señales claras para Messi. Dentro y fuera del campo de juego. Cuando el mundo del fútbol pensaba que su última gran obra había sido en Qatar, se preparó de una forma especial para llegar. “Estuviste al lado mío desde el principio, faltaba tan poquito para el final. ¿Por qué no aguantaste ese poquito más y terminábamos juntos?”, le dijo su papá en la carta. Ese fue un anuncio de lo que finalmente ocurrió. Claro, cronológicamente, esa despedida a Jorge la escribió mucho después de saber que iba a dejar la 10 para siempre. Ese fue su último acto de amor para con su padre y todos los argentinos.
PUBLICIDAD