La balanza turística volvió a cerrar en rojo en agosto, aunque mostró una mejora respecto de un año atrás. Según el último informe del Indec, durante ese mes viajaron al exterior 652.100 residentes argentinos, mientras que ingresaron al país 432.900 turistas extranjeros. Como resultado, el saldo fue negativo en 219.200 personas.
Pese a mantenerse en terreno deficitario, el desequilibrio fue menor al registrado en agosto de 2025, cuando la diferencia entre salidas e ingresos había alcanzado los 400.900 turistas. La mejora se explicó por una combinación de factores: las salidas de residentes se redujeron 18,3% interanual, mientras que las llegadas de visitantes extranjeros crecieron 8,9% respecto del mismo mes del año pasado.
Con los datos de agosto, el déficit acumulado en lo que va de 2026 alcanzó los 3,94 millones de turistas. Entre enero y agosto salieron del país 7,73 millones de residentes, mientras que ingresaron 3,80 millones de no residentes. Aunque la brecha continúa siendo significativa, se redujo en comparación con igual período de 2025, cuando había llegado a 5,47 millones de personas.
La diferencia en la cantidad de viajeros, sin embargo, no se traduce automáticamente en un resultado equivalente en términos de divisas. Sobre este punto, una nota publicada por LA NACION en julio señaló que el déficit turístico en dólares había alcanzado los US$1700 millones durante el primer semestre de 2026. El informe difundido por el Indec ya no actualiza esa cifra, ya que desde este año el organismo publica la información sobre el balance cambiario del turismo con frecuencia trimestral.
Se trata de un indicador especialmente sensible para el Gobierno, en un contexto en el que necesita fortalecer el ingreso de divisas y recomponer las reservas internacionales del Banco Central (BCRA).
En ese sentido, cabe recordar que, a diferencia de lo que ocurre con el comercio de bienes, los gastos realizados por argentinos en el exterior son contabilizados como importaciones de servicios, mientras que los consumos efectuados en la Argentina por turistas extranjeros se registran como exportaciones. Por esa razón, el saldo turístico tiene un impacto directo sobre la cuenta de servicios y sobre el ingreso neto de dólares a la economía.
En este contexto, los datos oficiales muestran que la Argentina todavía se encuentra lejos de revertir el desequilibrio estructural entre el turismo emisivo y el receptivo, un fenómeno que el año pasado generó un déficit estimado de entre US$7000 millones, según cifras oficiales, y US$10.000 millones, de acuerdo con cálculos de consultoras privadas.
Brasil, en el primer puesto
El informe del Indec también precisó que Brasil volvió a ocupar el primer puesto tanto entre los países de origen de los turistas que visitaron la Argentina como entre los destinos elegidos por los argentinos para viajar al exterior. Durante agosto llegaron desde ese país 136.800 turistas, mientras que 132.500 residentes argentinos viajaron a territorio brasileño.
Entre los principales mercados emisores hacia la Argentina también se destacaron Uruguay, con 62.900 visitantes, y el grupo denominado “Resto de América”, con 56.600. Del lado de las salidas, después de Brasil se ubicaron Europa, con 99.200 viajeros, y Paraguay, con 94.800.
Como suele ocurrir, la vía aérea concentró la mayor parte de los movimientos turísticos internacionales. Por esa modalidad ingresaron al país 262.400 turistas no residentes y partieron hacia el exterior 398.200 residentes argentinos, lo que dejó un saldo negativo de 135.700 personas. Por vía terrestre, la diferencia alcanzó los 82.700 turistas, mientras que en los pasos fluviales y marítimos las entradas y salidas se mantuvieron prácticamente equilibradas.
Si bien el rojo se moderó en comparación con el año pasado, la tendencia sigue siendo deficitaria. Después de tocar un mínimo de 172.700 turistas en junio, el saldo negativo volvió a ampliarse a 231.000 en julio y se ubicó en 219.200 en agosto.
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