Iñaki Dufour 

Madrid, 9 ago (EFE).- Campeón en cada una de sus dos temporadas hasta ahora el frente del Barcelona, el nuevo curso agranda el desafío de Hansi Flick y Lamine Yamal, enfrentados otra vez al Real Madrid de José Mourinho, al Atlético de Madrid de Diego Simeone y a la exigencia propia, tan estudiado su estilo, pero también aún tan imparable.

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En dos años, a nivel nacional, el Barça que ha compuesto y relanzado el técnico alemán, con un modo de actuar y expresarse sobre el campo tan nítido a través de su defensa alta y su presión, ha sido insuperable.

Como lo es Lamine Yamal, figura esplendorosa al lado de Pedri González, Pau Cubarsí, Dani Olmo, Raphinha, Joan García y tantos otros futbolistas de suma solvencia. Ha ganado cinco de los seis títulos por los que ha competido en España con Hansi Flick. 

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Son las dos Ligas, las dos Supercopas y una de las dos Copas del Rey que ha disputado. Evidente su dominio hasta ahora a nivel nacional, tanto como su necesidad en otras lides fuera de España, como la esquiva Liga de Campeones, el Barcelona quiere más. 

Desde el ciclo 2008-2011, con Pep Guardiola al frente del banquillo como entrenador azulgrana, ningún equipo ha sido campeón de tres Ligas españolas consecutivas. Lo tiene al alcance Flick, que ha ganado 59 de sus 76 encuentros en las últimas dos Ligas, con 88 y 94 puntos en 2024-25 y 2025-26 y 197 goles a favor. 

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Reforzado con Anthony Gordon y Karim Adeyemi, a la espera de Rodrigo Hernández y entre el lío con procedimiento disciplinario incoado incluido por parte del Comité de Disciplina de la Real Federación Española de Fútbol por su interés y sus presuntos contactos con Julián Alvarez, el Barça es continuidad en 2026-27, con un núcleo intacto, que ha perdido a Robert Lewandowski o Ronald Araujo, aunque ya eran suplentes, y está pendiente de Ferran Torres, el goleador que dio el campeonato mundial a España y ha comunicado su deseo de fichar por el PSG.

El Real Madrid viene fuerte a la competencia. Lo necesita. Dos años sin ganar nada, incluso con todos los goles que ha marcado Kylian Mbappé (56 en dos cursos ligueros con el conjunto blanco), son demasiados para el club blanco, entre la vorágine de conflictos con la que terminó el pasado curso, con la reelección de Florentino Pérez como presidente y con el reencuentro con Jose Mourinho para rearmarse en la nueva temporada.

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A Mbappe, Vinicius, Jude Bellingham, Thibaut Courtois, Fede Valverde, Arda Güler, Aurelien Tchouameni, Eder Militao o Antonio Rudiger ha añadido seis fichajes hasta ahora: el lateral izquierdo Marc Cucurella, el derecho Denzel Dumfries, el central Ibrahima Konaté, el centrocampista ofensivo Bernardo Silva, el extremo Yan Diomande, por el que ha pagado 125 millones de euros más (la compra más alta de la historia del club) y el delantero Carlos Espí para componer más un equipo y una plantilla que una suma de individualidades ya de por sí incontestables.

Si la Liga es de dos o de tres dependerá del Atlético de Madrid. El único equipo que ha sido capaz de ganarle el campeonato al Real Madrid y al Barcelona en dos décadas. Y además en dos ocasiones.

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Alternativa o aspirante, según la perspectiva, el conjunto dirigido por decimoquinta campaña seguida desde el principio por Diego Simeone necesita ser más consistente en la Liga. Hace dos años se cayó en la segunda vuelta, tras ser campeón invernal. La pasada temporada se alejó demasiado mientras avistó las opciones de título que despertaron tanto la Copa del Rey como la Liga de Campeones.

Finalista de la Copa, perdida en los penaltis con la Real Sociedad, y semifinalista de la Liga de Campeones, eliminado por un único gol de margen por el Arsenal, se quedó sin nada al final del ejercicio. Pero el debe estuvo en la Liga. Acabó cuarto.

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Ahora inicia el decimoquinto proyecto de Diego Simeone al frente del equipo, también el único técnico que ha logrado superar al Barcelona y al Real Madrid en la Liga desde el Valencia de Rafa Benítez, campeón en 2002 y 2004.

A sus órdenes Julián Álvarez, que ha pedido irse al Barcelona, pero el Atlético se remite a la cláusula de rescisión, he hecho un fichaje por línea hasta ahora, con Alejandro Grimaldo para el lateral izquierdo, Morten Hjulmand para el medio centro y Kang-in Lee para el ataque, mientras espera al central Cuti Romero, mantiene su base principal e inicia un nuevo ciclo sin Antoine Griezmann, su máximo goleador de todos los tiempos.

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Son los tres aspirantes a la Liga, aunque el Atlético fue superado la pasada campaña en la clasificación por el Villarreal, que comienza una nueva era, sin Marcelino García Toral y con Íñigo Pérez, sensación con el Rayo Vallecano. Deberá compaginar de nuevo la Liga de Campeones. También lo hará el Betis de Manuel Pellegrini. Ambos pretenden la clasificación sistemática para el máximo torneo europeo. Es su desafío.

También de la Real Sociedad, el vigente campeón de la Copa del Rey, liderado de nuevo en el banquillo por Pellegrino Matarazzo y en el campo por Mikel Oyarzabal, y del Athletic Club, que ha apostado por Edin Terzic para suplir a Ernesto Valverde, entre los altibajos del pasado ejercicio, mermado por las lesiones que rebajaron el nivel de Nico Williams. 

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Por Europa también compite el Celta de Claudio Giraldez, entre la incógnita que siempre acecha al Sevilla y al Valencia en las últimas campañas, lastrados por las crisis persistentes, institucionales, económicas y deportivas, que arrastran cada uno de los años más recientes, con la distancia de todo lo que fueron y su actual realidad, relegados demasiadas veces a batirse por salvar mínimamente el estatus y la categoría. Carlos Corberán sigue al frente del Valencia, mientras que Luis García Plaza continúa en Sevilla. 

Lo primero de todo para ambos conjuntos es la estabilidad, tan bien personificada en el Getafe por José Bordalás, ante la enésima prueba de supervivencia otra vez. Traspasados Luis Milla y Mauro Arambarri y de vuelta a la competición europea, la permanencia es el objetivo prioritario del bloque azulón.

También es la meta de Osasuna, con Luis Miguel Ramis al frente, el fichaje del delantero Jonathan Dubasin y la marcha de Víctor Muñoz al Liverpool; el Rayo Vallecano, con el nuevo proyecto de Beñat San José; el Elche, en el que el argentino Martín Anselmi toma el relevo de Éder Sarabia; el Alavés de Quique Sánchez Flores; el Espanyol de Manolo González, advertido por su caída en la segunda vuelta, y el Levante de Luis Castro, que salvó al equipo en una situación límite.

Es el mismo objetivo de tres históricos que regresan a Primera División. Son el Deportivo de La Coruña, el Racing de Santander y el Málaga. Después de años de problemas y escasas expectativas, han sido capaces de sobreponerse y reintegrarse en la élite, con el mérito que eso conlleva.

El conjunto gallego, campeón liguero en 1999-2000, y el andaluz retornan a Primera tras ocho años; el equipo cántabro, con Sergio Canales como fichaje, después de catorce. La salvación es el primer paso. EFE