
A partir del 30 de septiembre de 2026, los trabajadores no exentos de Florida que cobran el salario mínimo pasarán de ganar USD 14 a USD 15 por hora. El ajuste completa el calendario de incrementos anuales aprobado por los votantes en noviembre de 2020 y afecta a empleados de todos los sectores del estado.
El cronograma arrancó cuando el salario mínimo estatal llegó a USD 10 por hora en 2021 y avanzó un dólar cada 30 de septiembre hasta alcanzar el umbral fijado por la enmienda constitucional, según confirma el Departamento de Comercio de Florida.
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Para quienes trabajan 40 horas semanales y cobran exactamente el mínimo, el cambio se traduce en USD 40 adicionales por semana antes de impuestos, lo que equivale a USD 160 al mes. El salario mínimo federal, en contraste, permanece en USD 7,25 por hora, cifra sin cambios desde 2009, por lo que Florida duplica ampliamente ese piso.
Una vez alcanzado el umbral de USD 15, las futuras actualizaciones ya no seguirán un calendario fijo de aumentos predefinidos: quedarán sujetas a ajustes periódicos vinculados con la inflación, medidos a través del Índice de Precios al Consumidor para Trabajadores Urbanos y Empleados Administrativos (CPI-W) nacional, publicado por el Departamento de Trabajo de Estados Unidos, tal como establece el Artículo X, Sección 24 de la Constitución de Florida.
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Eso significa que los trabajadores que hoy perciben el mínimo no enfrentarán un congelamiento salarial indefinido. El valor de USD 15 es el punto de partida de la etapa siguiente, no el límite final.
El aumento alcanza también a mozos, bartenders y personal de atención en restaurantes y hoteles. A partir del 30 de septiembre, el salario directo mínimo para trabajadores que califican para el crédito de propinas será de USD 11,98 por hora, bajo el siguiente esquema:
- El empleador puede contabilizar hasta USD 3,02 por hora en propinas para completar el mínimo estatal de USD 15.
- Si las propinas no alcanzan esa diferencia, el empleador debe cubrir el faltante.
- La estructura debe cumplir con las condiciones de la legislación laboral federal y estatal.
Los sectores con alta proporción de mano de obra pagan el mayor peso del cambio. Samantha Padgett, vicepresidenta de relaciones gubernamentales y asesora legal de la Florida Restaurant and Lodging Association (FRLA), señaló ante Fox 13 News que el alza puede obligar a los negocios a rediseñar sus operaciones.
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“Cuando sus costos aumentan, tienen que hacer ajustes constantemente. ¿Podemos permitirnos incorporar a esa persona? ¿Tenemos que mirar hacia la automatización? ¿Tenemos que limitar nuestros horarios?”, planteó.
Johan Gutierrez, CEO y fundador de Oceanview Financials, firma que trabaja con restaurantes en todo el estado, sumó otra dimensión: “Con el salario mínimo más alto, también se impacta el cálculo de las horas extras. Ahora tendrán que empezar a reducirlas y a ajustar la dotación de personal”, afirmó en declaraciones al mismo medio.
Entre las proyecciones que manejan representantes del sector figuran revisiones de turnos y horas extras, posibles ajustes de precios en menús y servicios, así como mayor interés en sistemas automatizados de atención y cobro.
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Quienes defienden los aumentos del salario mínimo sostienen que un mayor ingreso base impulsa el gasto de los trabajadores y la actividad económica local. Sin embargo, su efecto real sobre el poder adquisitivo depende también del costo de la vivienda, el transporte y otros gastos cotidianos, factores especialmente relevantes en áreas metropolitanas como Miami, Fort Lauderdale y West Palm Beach, donde el costo de vida se ubica entre los más altos del estado.