Por Óscar Contardo22 AGOSTO 2026
El martes 18 de agosto, en una ceremonia de la Federación de Medios de Comunicación Social de Chile, el presidente José Antonio Kast dio un discurso en el que condenaba el amedrentamiento digital contra periodistas y dirigentes políticos, las funas y “los famosos trolls”, que circulan por las redes sociales. El Presidente Kast apuntaba que “algunos se creen muy valientes en las redes sociales y usan vocabulario, estilo, que al final termina haciendo más daño que bien”. Durante la misma jornada, en el aeropuerto Viru Viru de Santa Cruz de la Sierra, en Bolivia, era detenido el ciudadano argentino Fernando Cerimedo, quien durante años había encarnado todo lo que el presidente chileno dijo repudiar en su discurso. Cerimedo, quien se presentaba como periodista y experto en marketing, fue arrestado por su participación en un atentado a tiros ocurrido un día antes en contra de su expareja en un hotel de Santa Cruz. La mujer sobrevivió y horas más tarde desde una cama de hospital hizo graves acusaciones de corrupción en contra del argentino, quien gozaba hasta ese momento de un lugar de privilegio en el círculo de poder del actual gobierno boliviano.
La historia del ascenso al poder político de Fernando Cerimedo, de 45 años, está repleta de vacíos y baches biográficos. Lo claro es que en 2012 estafó a una familia a la que le vendió un departamento que ya estaba escriturado, que al menos hasta 2014 ejercía como chofer de radiotaxi en su natal Mar del Plata y que en 2018 creó el dominio de La Derecha Diario, que comenzaría a funcionar dos años más tarde como portal de noticias, alcanzando popularidad gracias la difusión de bulos en redes. El resto de la biografía profesional de Cerimedo son solo zonas grises. Habría estudiado Derecho sin completar la carrera, para luego, según sus declaraciones, saltar a Harvard gracias a una beca deportiva. Sin embargo, dicha institución no tiene registros del paso del argentino por sus aulas. Tampoco hay evidencia de una pasantía que habría hecho en la oficina de asuntos internacionales de la Casa Blanca durante el gobierno de Barack Obama. Una investigación periodística intentó constatar este último dato con el equipo del expresidente de Estados Unidos, pero nadie lo conocía allí, ni siquiera existía la oficina de asuntos internacionales en la que dijo haber trabajado. Tampoco hubo certeza sobre el doctorado en marketing que él aseguraba haber cursado en la Universidad de Phoenix, una institución con una reputación menos que mediocre. Lo único claro es que a partir de 2020, tras crear el portal La Derecha Diario y la agencia Numen, su nombre comenzó a ser reconocido entre los liderazgos de las llamadas “nuevas derechas” de América Latina. Cerimedo participó de la campaña presidencial de Javier Milei en 2023 y, tras el triunfo del libertario, distintos medios lo identifican como responsable del acoso digital a periodistas críticos del mandatario transandino y a dirigentes opositores: “Le decían el rey de los trolls e incluso se vanagloriaba de eso”, cuenta Martín Rodríguez Yebra, periodista de La Nación de Buenos Aires, en un video difundido tras la detención del consultor en Bolivia.
Cerimedo había llegado a Chile antes del triunfo de Milei en Argentina a través de Numen, su agencia de comunicaciones, que ofició de encuestadora durante el primer plebiscito del proceso constitucional en 2020, proyectando resultados que estuvieron muy lejos de verificarse en los hechos. Mientras eso ocurría en Chile, La Derecha Diario crecía en influencia en América Latina y España, difundiendo contenidos de veracidad cuestionable sobre los gobiernos de izquierda de la región, desprestigiando dirigentes progresistas y distorsionando temas como el cambio climático y los programas de educación sexual integral. Cada contenido falso era replicado por bots que, a su vez, interactuaban entre sí en las redes sociales para “engañar a los algoritmos”, según admitió el propio Cerimedo en una investigación de estudiantes de la Universidad de Columbia reproducida por Ciper. En nuestro país participó en la campaña de Rechazo que se impuso en el plebiscito de 2022. El mismo año asesoró a Jair Bolsonaro en su reelección frustrada. Tras el triunfo de Lula da Silva, Cerimedo usó las redes sociales para cuestionar el proceso electoral. Aquella campaña impulsó manifestaciones violentas coronadas por ataques al Congreso y al palacio de gobierno de Brasilia. En un informe coordinado por el Centro Latinoamericano de Investigación Periodística -una alianza de medios independientes-, el argentino fue consultado por la desinformación difundida por La Derecha Diario: calificó el asunto como “travesuras” y “boludeces”. Una de esas “travesuras” ocurrió el 10 de septiembre de 2022, cuando su portal de noticias publicó que el expresidente Gabriel Boric estaba internado en una clínica por un “colapso nervioso”. Según La Derecha Diario, Boric habría estado a punto de dejar la presidencia. Todo era mentira.
No hay claridad sobre la participación de Cerimedo en las últimas campañas políticas en Chile, ni su vinculación con la difusión de mentiras en redes como las que afectaron la precadidatura de Evelyn Matthei en 2025. Lo único claro es que el hombre que se consideraba un rey troll en algún momento trabajó con equipos locales, porque existen fotografías y videos que lo sitúan en Santiago en épocas de elecciones. Aquí debió aplicar y enseñar sus métodos. Tras su detención en Bolivia, Cerimedo enfrenta cargos por intento de femicidio y enriquecimiento ilícito. Todo indica que llegó el momento en que el consultor estrella de las nuevas derechas latinoamericanas comience a deslizarse cuesta abajo sin el auxilio de sus antiguos clientes, que ya parecen estar ensayando la manera de desentenderse de él -si te he visto no me acuerdo- y de las tácticas que usaba para envenenar a la opinión pública y acumular poder fabricando mentiras a la medida de dirigencias sin escrúpulos y liderazgos hipócritas.
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