El príncipe Enrique del Reino Unido y su esposa, Meghan, han decidido regresar al Reino Unido para una estancia prolongada a partir de este otoño, pero no retomarán sus funciones como miembros en activo de la familia real, según informan varios medios.
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Los hijos de la pareja, el príncipe Archie, 7 años, y la princesa Lilibet, 5 años, ya están matriculados en colegios en el Reino Unido y comenzarán las clases en septiembre, según una persona cercana a los Sussex que no estaba autorizada a hablar públicamente.
La familia tiene previsto residir en una vivienda privada, ajena al patrimonio real, a las afueras de Londres, pero planea conservar su casa en Montecito, California, y su propiedad vacacional en Portugal.
El diario británico 'The Daily Telegraph' fue el primero en adelantar la información. Preguntado por la AP sobre estas informaciones durante una mesa redonda con veteranos estadounidenses en Washington el miércoles por la noche, Enrique respondió: "Nada que decir".
Enrique y Meghan renunciaron a sus obligaciones reales y se trasladaron a California hace más de seis años para ganarse la vida mediante lucrativos contratos con Netflix y Spotify.
Aunque desde entonces las relaciones con el resto de la familia real se han deteriorado, Enrique ha manifestado recientemente su interés en una reconciliación para poder pasar más tiempo con su padre, el rey Carlos III, que está siendo tratado de un cáncer cuyo tipo no se ha hecho público.
Carlos fue informado de los planes de la pareja el domingo. Enrique y Meghan visitaron el Reino Unido por última vez el mes pasado.
El Palacio de Buckingham mantiene la política de no comentar las especulaciones sobre miembros de la familia real que no están en activo. Un representante de Enrique y Meghan declinó hacer comentarios.
Según una fuente cercana a la pareja, Meghan seguirá dirigiendo desde el Reino Unido su empresa As Ever, mientras que Enrique podrá dedicar más tiempo a trabajar con sus organizaciones benéficas con sede en el país. Desde que se instalaron en una mansión del exclusivo enclave de Montecito, en el sur de California, Enrique y Meghan mantienen una relación turbulenta con la familia real.
En una serie de entrevistas y en las memorias de Enrique, 'Spare', la pareja aseguró que abandonó el Reino Unido para escapar de las restricciones de la vida real y criticó a los responsables del palacio por su insensibilidad hacia la salud mental de Meghan, al tiempo que alegó que al menos un miembro de la familia real había expresado opiniones racistas cuando ella estaba embarazada de su primer hijo.
Estas tensiones se agravaron por la prolongada batalla legal de Enrique contra varios tabloides británicos, a los que acusa de haber pirateado ilegalmente sus teléfonos e invadido su intimidad cuando era más joven. El mes pasado, el príncipe perdió su demanda contra Associated Newspapers, la empresa editora del 'Daily Mail' y 'Mail on Sunday', después de que el Tribunal Superior desestimara sus acusaciones de obtención ilegal de información.
La derrota judicial ha dejado a Enrique y al resto de demandantes ante una elevada factura legal. Associated Newspapers declaró haber incurrido en costes de 34,5 millones de libras (40,2 millones de euros), aunque esa cifra no equivale necesariamente a la cantidad que deberán abonar los demandantes.
Enrique también está inmerso en un pulso legal con el Gobierno británico después de que un comité gubernamental rechazara autorizar la protección policial para el príncipe y su familia cuando se encuentran en el Reino Unido.
El príncipe sostiene que él y su familia necesitan protección policial armada porque están en riesgo simplemente por ser miembros de la familia real, con independencia de que sean o no miembros en activo.
Después de perder el año pasado una batalla judicial sobre la cuestión de la seguridad, Enrique afirmó que confiaba en reconstruir la relación con su familia. "Me encantaría reconciliarme con mi familia. No tiene sentido seguir peleando", dijo Enrique. "No sé cuánto tiempo más le queda a mi padre".